La magia de Jorge Marazu y su álbum “Escandinavia”

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Fotografía realizada por Jorge Matilla

La magia de Jorge Marazu y su álbum “Escandinavia”

Jorge Marazu ha pasado en muy pocos meses de artista promesa a figura de la canción. Cálido, cercano, y con una inmensa pasión por la música, lucha constante por sus sueños en un mundo, el musical, en el que no siempre es todo tan fácil.

Sus canciones han sido interpretadas por algunos de los más renombrados artistas españoles del momento. Sergio Dalma, por ejemplo, ha escogido dos de ellas para presentar en sus discos, la primera fue “Miedo“, que publicó en su LP “13” (Universal Music, 2010) y más tarde “Recuerdo Crónico“, que llegó a sacar como single de su producción “Cadore 33” (Warner Music, 2013).

Ahora, con la intención de seguir peleando por aquello en lo que cree, el intérprete se depara en una nueva aventura que lleva por título “Escandinavia“. El viaje comienza tres años después de su anterior trabajo “La colección de relojes“, un álbum brillante, lleno de significado, en el que la música y unas letras inspiradas y muy cuidadas se conjugaban perfectamente, levantando historias y sugerencias inagotables.

Escandinavia no tiene nada que ver con ese primer disco. La parte musical ha supuesto un significativo paso adelante, con notables diferencias y un sonido más conceptual, más elaborado, más sutil, en el que se deja notar mucho la introducción de nuevos instrumentos como la trompeta, el violín o una sección de cuerda.

Sin llegar a perder su esencia, Jorge Marazu es otro. Se ha trabajado un disco a la altura de sus propias circunstancias junto con Toni Brunet (como productor) y José María Rosillo (como ingeniero de sonido). También han aportado su arte músicos como Martín Bruhn, David González, Marina Sorín, Nacho Mastretta, Luis Prado o César Pop (firmando, al alimón con Jorge Marazu, algunos temas).

El álbum describe una especie de fábula de un tiempo concreto, que narra la experiencia de un proceso personal propio. Sus letras son crudas y llenas de poesía. Retratan un mundo: su mundo, lleno de subidas y bajadas. Las palabras corren por sus venas tejiendo una autobiografía, una atmósfera de colores formada por un mundo de experiencias con matices muy cuidados.

El resultado son once canciones mimadas de principio a fin que aúnan calidad y sentimiento. Un disco que desde la primera escucha te sumerge en las canciones, llenándote de una paz que sólo los trabajos hechos con cariño son capaces de transmitir. Porque sonar suena realmente bien, con una mezcolanza de ritmos y sonidos que despiertan emociones y que te llevan a cerrar los ojos y escuchar con detenimiento.

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