Pájaro regresa con su nuevo LP “He matado al ángel”

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Pájaro regresa con su nuevo LP “He matado al ángel”

Después de cuatro años sin lanzar nuevo material, Andrés Herrera, Pájaro, mítico guitarrista de Silvio, publica con Happy Place Records su nuevo LP “He matado al ángel“.

Como un halcón, con las plumas relucientes y los espolones afilados como cuchillos, Pájaro vuelve a alzar el vuelo con un puñado de canciones tan rotundas y emocionantes que ya nada volverá a ser lo mismo en este páramo que es la música de acento andaluz. Y es que la espera a la que nos ha sometido el músico sevillano confirma las mejores expectativas: Andrés y los suyos han gestado un segundo disco de los que se clavan en la médula. Y no, no es ninguna broma, ha merecido la pena todo este tiempo escondido en el nido, empollando lo que en breve será uno de los mejores trabajos facturados en nuestro país.

“He matado al Ángel” es un disco donde el blues se cruza con el swing, el surf y la tarantela de navajazo y lupanar. Una obra brillante y atemporal pergeñada con nocturnidad y alevosía, en comunión con un rosario de colaboradores del calibre de Guadalupe Plata, Julián Maeso, El Twanguero, Los Saxos del Averno, Los Quiero y el trompetista Ángel Sánchez. Todo bajo la producción de Raúl Fernández y Paco Lamato.

Como adelanto del álbum se muestra “Guarda che Luna“, una canción de desamor que compuso Gualtiero Malgoni en 1959. Todo un clásico italiano interpretado por Julián Maeso y conocido por la versión de Fred Bongusto que utilizó Pedro Almodóvar en “La ley del deseopero“. El tema está escrito para Fred Buscaglione, un cantante italiano aficionado a las mujeres y el whisky (así vendía su personaje) que la pudo grabar un año antes de morir en un accidente de tráfico con un Ford Thunderbird rosa frente a la embajada americana en Roma. El videoclip, grabado en Sevilla, ha sido dirigido por Joaquín Aneri.

Andrés Herrera, Raúl Fernández, Paco Lamato, Pepe Frias, Roque Torralva, Kini Triana y los demás compañeros que se han sumado a esta cruzada sonora demuestran, una vez más, que las normas están para romperlas, siempre con la idea mística de alcanzar nuevas cotas de originalidad.

Por este motivo, sumergirse en sus canciones es lo más parecido a emprender un viaje temporal y geográfico que nos lleva desde el blues fronterizo que simpatiza con el flamenco, los ritmos tropicales que nos despiertan una sonrisa, las guitarras surferas que nos remiten a las playas de California y también a los ecos de spahetti western que bien podrían ser la banda sonora de una película de los años 70. Todos estos ingredientes ya forman parte del universo personal que ha consolidado este grupo y que lo sitúa en una liga aparte en el panorama del rock n’ roll estatal.

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