“De Molinos y Gigantes”, la madurez sonora de Julio Rospir

0
562

julio-rospir

“De Molinos y Gigantes”, la madurez sonora de Julio Rospir

Julio Rospir canta lo que escribe y escribe lo que siente, lo que escucha, lo que respira. De voz rasgada y toque castizo, el madrileño siente las canciones como un reflejo de su propia vida, con literatura, historias de barrio, melancolías. Es mucho lo que representa a este poeta de raza. Su música bebe de lo más profundo, a la medida emocional de las letras que se conquistan por un sueño. Como cantautor, defiende una sensibilidad exquisita que le hace estar atento a todo lo que le rodea, no solo lo emocional y lo sentimental, como se refleja en la letra de sus canciones, sino también a lo social.

Con el sentimiento, la ilusión y la fuerza que le caracteriza, Julio se ha adentrado en un proyecto musical en perfecta sintonía con la vida real. “De Molinos y Gigantes“, su segundo trabajo discográfico, es un álbum redondo, introspectivo y desgarrador, de carácter intimista y que busca la complicidad del oyente al identificarse con sus letras. Reflejo de la música en el estado más puro de la palabra. Un disco nacido para hacer disfrutar y que en definitiva, hace reflexionar sobre la vida.

Rospir ha ido forjándose, con el paso de los años, en un inquebrantable compositor. Volcado tanto en el verso certero como en dar con la melodía más emocionante. El de Coslada es un artesano de los que quedan pocos, que talla cada canción, la pule, la pinta y la reviste de arreglos pulcros, exactos, encontrando siempre las palabras para conseguir el efecto deseado. Siempre capaz de ofrecernos con su desenvoltura rítmica y riqueza de sonoridades, un sinfín de sutilezas llenas de una sensibilidad sorprendente.

Con este trabajo, Julio secciona la rutina con una densa capa de melancolía, y resuena, antes de marcharse, como un eco sanador. El álbum está grabado en los estudios “La casa del reloj” de Leganés, producido por Carlos Nieto Zambrano y con las colaboraciones de Sofía García Muñoz al violonchelo y de David Arcos a la batería. Un conjunto de primera línea que consolida una personalidad inequívoca, abierta, cómplice. Canciones bien hechas y con un tono de himno que suena a paradoja, puesto que su leit motiv como letrista es íntimo. Posiblemente esa mezcla de cercanía y emociones disparadas sea el mejor motivo para dejarse llevar por un tipo que sin duda, hay que escuchar.

Deja un comentario