“SED”, el territorio sentimental de El Hilo Once

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“SED”, el territorio sentimental de El Hilo Once

El Hilo Once es una formación pop defensora del sosiego y la melodía, que no ha dejado de propagar su particular alegato contra el orden establecido y a favor de un territorio sentimental, reflexionando sobre sus vicisitudes y promoviendo la celebración del lado complaciente de la vida. Su primer LP, “Movimiento Armónico Simple” muestra a una banda madura en plenitud y con un halo de romanticismo sutil que impregna sus composiciones. El hilo conductor es ese lazo que une las cosas, el pasado con el presente, el ser exterior con el interior.

Si ya en su debut, Teseo, construían con solvencia paisajes de pop emocional con una madurez y contención a prueba de vueltas, con este nuevo trabajo discográfico expanden su paleta de colores para permitir que las canciones estallen en múltiples direcciones. Nos encontramos con once cortes donde la aparente calma se ve desbordada por una instrumentación cuidada al milímetro, que otorga la fuerza necesaria para que Sara se luzca con su voz. Un trabajo que marca el inicio de una nueva etapa para una banda que ha encontrado en el pop acorazado, más o menos matizado, un vehículo perfecto para llegar a su propia visión del indie alternativo, impecable y sin condiciones.

Bajo este soleado ejercicio melancólico, El Hilo Once invita a soñar. El dúo vallisoletano desprende destellos de la new wave más ochentera y momentos para la electrónica moderada, pero siempre manteniendo la sensibilidad y épica efervescente como su sello definitorio de identidad. Todo ello con una actitud estética milimetrada y cierto aire embriagador. Y con una lírica sencilla, cercana y directa que, de poética en ocasiones, se transforma en una intención general de obra bonita y perdurable.

La banda formada por Sara Rebolledo e Ismael Jiménez nos presenta ahora el videoclip de “SED“, un tema que habla de la superación personal, de enfrentar se a los miedos y vencerlos, de cómo armarse de valor y no ignorar esos instantes capaces de cambiarte la vida. La historia nos habla de la vida de Julia, quien cuando era niña se vio abocada a una serie de acontecimientos que no fue capaz de superar y que le han conducido a llevar una vida catastrófica. Julia no es capaz de salir de esa situación salvo cuando deja aflorar su mayor don, la imaginación. Pero siempre hay luz al final del camino y aprenderá a calmar la sed, a caer de pie, a salvar los huesos, se entregará al “Señor del viento“.

El documental ha sido dirigido por Jorge B. Vilches, un realizador que pese a su juventud ya tiene detrás de sí trabajos como La Concha del Ermitaño” su penúltimo cortometraje, donde hace una crítica a la hipocresía y al egoísmo. O el documental, “Cuando las encinas daban sombra“, que trata de la convivencia de las gentes de Sayago (Zamora) con la naturaleza. Un retrato intimista y mágico a través del pasado de una mujer, que narra la belleza de un mundo casi olvidado.

Con esa manera tan personal y equilibrida de entregar historias, El Hilo Once se muestra como una revelación anómala e imprescindible. Como concepto y propuesta es casi inmejorable. Composiciones de intensidad contenida e interiorismo sentimental y una puesta de largo donde campan por sus anchas sentimientos de lo más variado, pero matemáticamente precisos en su estructura. Un pop de susurros, minimalista y un arte escénico recomendado, muy alejado de lo convencional.

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