“Volumen 11”, el regreso del Calamaro políticamente incorrecto

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“Volumen 11”, el regreso del Calamaro políticamente incorrecto

Andrés Calamaro regresa con “Volumen 11”, su primer álbum de canciones originales desde “Bohemio” (2013). El primer single, “La Noche“, según palabras del mismo Andrés, “pegará en el centro del corazón de sus seguidores“. No es la única elegía nocturna del álbum pero es la que se presenta de modo más literal, desde el título. El compositor argentino tiene esa capacidad única, esa pócima autentica, de resumir simpleza, complejidad y emotividad en una misma canción. El resultado es un tema fresco, dinámico y luminoso, que tiene sutiles guiños al tango y al imaginario nocturno. Fue grabado con la banda que lo acompañó en el Personal Fest (que integran el pianista Germán Wiedener y los guitarristas Baltasar Comotto y Julián Kanevsky, entre otros).

Tal y como afirma el tema, Andrés Calamaro le canta a ese momento en el que el sol se va y salen los corazones abandonados. El corte viene acompañado de un videoclip dirigido por Vicente Linares, un veterano en el mundo Calamaro que se encarga desde hace 12 años de las producciones audiovisuales del bonaerense. Fue el creador de los vídeos de “Paloma“, “Bachicha” y “Crimen” junto a Enrique Bunbury. También de los DVD “Pura Sangre” y “Obras Incompletas“. Las imágenes de la “La Noche” fueron rodadas en el subsuelo de la Usina del Arte en el barrio porteño de La Boca (Buenos Aires) y en el legendario bar de “Pura Vida”.

Volumen 11” es un disco eléctrico de incorrección política, libertad y guitarras. Se trata de un álbum roquero, con letras fuertes, existencialistas, que habla de drogas, de la vida, de la muerte. Hay bastante ingeniería de grabación doméstica. Está pensado en dos partes: una primera más comercial y una segunda más subida de tono, más pesada en su composición. No deja de ser un disco para un público plural, pero es un disco exigente. Vuelven la distorsión, las letras ácidas y picantes, la lírica vampírica, satánica y apocalíptica, el desprecio a los animalistas. Todas ellas, señas particulares de Andrés Calamaro. Hay propuestas musicales informales pero también algún detalle extrapolado, incluso un instrumental de más de diez minutos. En definitiva, una atmósfera marginal que recorre el álbum de punta a punta con un extraño sentido del humor y un ateísmo políticamente incorrecto.

El álbum saluda al nervio mismo del rock argentino, en forma de versiones de incunables, como las de Pescado Rabioso (“Como el viento voy a ver”), Babasónicos (“Marea”) y Pappo (“Blues de Santa Fe”), y a la sustancia española a través de una inevitable cuerda geográfica que reúne Benidorm con Malasaña en un imaginario nihilista de realismo sucio. Títulos atractivos como “Apocalipsis en Malasaña“, escrita para la nueva película de su amigo Álex de la Iglesia, “Rock y Juventud” (fragmento de “Canción de Amor de un Día”, la mega construcción musical de Javier Corcobado), “Pánico en Benidorm“, “Cazador de Ateos“… 18 canciones con alto voltaje.

Pese al carácter eléctrico y rockero del álbum, Calamaro sigue embarcado en su gira “Licencia para Cantar“, en la que repasa en formato acústico varias piezas de su repertorio, en especial las que formaron parte del disco “Romaphonic Sessions“. El músico se presentará en el teatro Gran Rex de Buenos Aires los días 11, 12, 16 y 17 de diciembre, con entradas agotadas.

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