Andrés Calamaro regresa a su época de “Rock y Juventud”

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Andrés Calamaro regresa a su época de “Rock y Juventud”

Andrés Calamaro ha estrenado el videoclip de su nuevo single “Rock y Juventud“. En las imágenes, dirigidas por el cineasta Leo Damario, aparece el propio cantante argentino junto a su mujer Micaela Breque, además del ex-guitarrista de Miranda! Lolo Fuentes y la actriz Ayelen Saavedra. Se trata de un cortometraje lleno de intriga y sensualidad donde se relata la historia de una asesina de estrellas del rock.

El compositor argentino tiene esa capacidad única, esa pócima autentica, de resumir simpleza, complejidad y emotividad en una misma producción. Andrés Calamaro pone su voz grave a un feliz encuentro que se asienta entre un inicio suave, una melodía embellecida, y un ritmo y una letra que alcanzan lo sublime, con profusión de loops de percusión y teclados que aportan un delicado fondo a este texto emocionante, sugerente, preñado de nostalgia y cantado con el buen gusto y la sensibilidad característica del bohemio.

Calamaro había generado gran expectativa alrededor de este trabajo, ya que había publicado una serie de adelantos en las redes sociales. El vídeo, que se grabó originalmente para el proyecto del músico, poeta y novelista Javier CorcobadoCanción de amor de un día“, fue rodado en Lobos, San Salvador y en la ciudad de Buenos Aires. Según ha afirmado el propio artista, la letra de la canción es un texto con distintas lecturas, donde cada uno va a a encontrar en su propia experiencia la interpretación literal de las palabras. “Rock y Juventud fueron la guía de Javier Corcobado para grabar el fragmento original de diez minutos. No había que respetar tonalidades ni ritmos pero me fueron ofrecidas estas dos palabras para mi libre interpretación. Grabada en Buenos Aires. De poderosos atractivos musicales con notas de Mellotron, una engañosa sencillez y algún verso que recuerda al poeta de Bajo Belgrano“, completa el músico.

Rock y juventud” es el segundo corte de “Volumen 11“, el primer álbum de canciones originales del argentino desde “Bohemio” (2013), que fue lanzado el año pasado. El álbum marca el retorno del Calamaro más políticamente incorrecto y en lo musical la vuelta de su lado más rockero, tras una pequeña incursión por el registro acústico. En este trabajo, nos entrega un repertorio con letras fuertes, existencialistas, donde habla de drogas, de la vida, de la muerte. Hay bastante ingeniería de grabación doméstica. Está pensado en dos partes: una primera más comercial y una segunda más subida de tono, más pesada en su composición. No deja de ser un disco para un público plural, pero es un disco exigente.

En “Volumen 11” vuelven la distorsión, las letras ácidas y picantes, la lírica vampírica, satánica y apocalíptica, el desprecio a los animalistas. Todas ellas, señas particulares de Andrés Calamaro. 19 canciones que junto a su tecladista Germán Wiedemer y los ingenieros de sonido Uriel Dorfman, Guido Nisenson y Javier Verjano fueron dotando de una atmósfera muy cuidada, sin desperfectos, sin errores y con un gran sonido. Hay propuestas musicales informales, pero también algún detalle extrapolado, incluso un instrumental de más de diez minutos. En definitiva, una atmósfera marginal que recorre el álbum de punta a punta con un extraño sentido del humor.

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