“Infinito”, el homenaje de Marilia a 20 años de canciones

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“Infinito”, el homenaje de Marilia a 20 años de canciones

Tras la gira de su anterior disco “Subir la montaña” y antes de meterse a producir otro álbum de estudio, Marilia decidió dejar reflejado lo vivido en directo, grabar algunas versiones de canciones más o menos populares, desde su sonido y quien es hoy, y celebrar así esta nueva etapa artística.

De la emoción vivida en los conciertos y en agradecimiento a la gente que ha hecho suyas estas canciones, nace “Infinito“, un álbum que rinde homenaje a veinte años de canciones compartidas, con un estilo acústico que solo reúne su voz y su guitarra. El disco contiene versiones de temas propios y de otros artistas. El primer single, “Si no es un sí es un no”, será un adelanto de lo que será un siguiente trabajo. Ha sido grabado en El Lado Izquierdo con Dany Ritcher, como técnico de sonido y con Marilia en la producción.

Así lo describe Juanjo Puchades:

Tras unos años alejada de los focos, Marilia se animó en 2013 a grabar su primer disco como solista. Lo hizo sin fanfarrias, sin un gran lanzamiento mediático, regresando casi de puntillas, como quien abre la puerta y vuelve a casa, a su sitio natural: a escribir y cantar canciones.

Ajena a la industria discográfica, decidió autoeditarse y recorrer un camino complicado que parecía responder al nombre de ese álbum, “Subir una montaña”, actuando en el circuito de pequeñas salas, pero tomando ella misma sus propias decisiones. Desde fuera parecía que Marilia había optado, en un más difícil todavía, por desprenderse del pasado y comenzar de cero, lejos del recuerdo de Ella Baila Sola, tal vez como una manera de sentirse libre de ataduras, aunque, por supuesto, las canciones que compuso para el dúo las recreaba en escena, pues son parte indisoluble de ella misma.

Durante tres años Marilia ha dado vueltas con “Subir una montaña”, presentando el disco de aquí para allá, incansablemente, siempre con esa modestia que la caracteriza, siempre dejando claro que éste es su proyecto, que había regresado para quedarse. Con tesón ha logrado que su nombre fuera nombre propio y no estuviera necesariamente asociado al del grupo de juventud y éxito descomunal. Marilia quería ser Marilia. Y lo ha conseguido. Le ha costado un esfuerzo monumental, pero subió una montaña… su montaña, la de la propia libertad artística.

Inesperadamente, mientras preparaba las canciones de lo que iba a ser su segundo disco, Marilia decidió encerrarse durante unos días en el estudio de grabación y poner orden, darse un homenaje y, de paso, agradecer a todos aquellos que nos apuntamos a su aventura solista. Sin más armas que su voz, la guitarra de Nacho Mur y la percusión de Karlos Arancegui, decidió grabar este nuevo álbum, “Infinito”. Un directo en el estudio en el que relee parte de los temas de “Subir una montaña” y, ahora sí, se reconcilia abiertamente con su cancionero primero, el que popularizó siendo parte de Ella Baila Sola.

Pero “Infinito” no debe entenderse como el clásico “grandes éxitos”. No, “Infinito” no busca hacer balance, responde a la necesidad de una artista que quiere mostrar la verdad de su directo, como se ha estado presentando en los últimos años en escena (sola, con guitarra, en trío), sin trampa ni cartón. Una apuesta por lo mínimo antes de enfrentarse al reto sonoro del siguiente disco. Sin embargo, lo que podría ser un álbum menor, casi un paréntesis destinado a los más fieles, ha terminado por resultar una imprescindible obra de peso, un trabajo hermoso en el que brilla la Marilia autora, la de las letras personales que siempre ha transitado con gusto por el folk rock y sus caminos adyacentes. Porque las canciones, así, vestidas con lo mínimo, muestran su grandeza: ellas solas son las que lo sostienen todo, las que tienen la capacidad de capturar al oyente.

Y además está la voz, sincera, limpia, honesta y emocionante. Una voz al servicio de la canción, que no busca hacer alardes ni perderse en juegos pirotécnicos: Marilia canta con una naturalidad que desarma, por momentos conmovedora, siempre con intención, tan capaz de mantener la tensión de la electrizante “Casi me rindo”, atacar un rockabilly en “Entra” (con un fraseo fantástico), hacer suya “Yo no soy esa” (sí, versiona este clásico imperecedero de Mari Trini), ejercer de sentida cantautora en “Parece mentira”, convertir en un ejercicio evanescente la sublime y frágil “Infinito” o bordar una balada perfecta como “Si no es un sí es un no” (tema inédito).

Infinito” permanecerá como un disco especial para quienes sepan dejarse atrapar por su belleza, por la luz que irradia y por los rincones acogedores que esconde. Por si había dudas, “Infinito” las resuelve: Marilia es una de nuestras más talentosas compositoras e intérpretes.

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