Se cumplieron las apuestas. España hace el ridículo en Eurovisión

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Se cumplieron las apuestas. España hace el ridículo en Eurovisión

Se veía venir. Desde que Manel Navarro fue elegido para representar a España en el Festival de Eurovision 2017, todos los pronósticos apuntaban a que el resultado de este año iba a ser un fracaso. Y así fue. España acabó última con tan solo 5 puntos (ninguno de ellos proveniente del voto del jurado), siendo su participación la peor desde 1999, cuando Lydia Rodríguez acabo también la última, en aquella ocasión con 0 votos. Incluso algunos fans dentro del estadio abuchearon al cantante catalán durante su actuación.

Manel estuvo acompañado en el escenario por una banda formada por tres de sus mejores amigos: Edgar Regincos, Marc Monserrat y Pol Niubo. Otros dos, Álex González y Alejandro de los Santos hicieron los coros en una parte escondida del escenario. El candidato español trató de dibujar sobre el escenario del Arena de Kiev una propuesta fresca y veraniega, cargada de buen rollo, vestido con una camisa hawaiana a medio desabrochar y rodeado de motivos florales. Su actuación, trataba de trasladar al público a una playa de Barcelona, “surfeando” sobre las olas en un curioso juego óptico gracias a las proyecciones en el suelo del escenario.

Pero lo cierto es que su apuesta surfera acabó en debacle. El representante español salió nervioso, con la voz temblorosa (igual que el día su selección en Objetivo Eurovisión), dando la espalda al publico hasta el primer estribillo (la puesta en escena del director artístico Hans Pannecoucke era cuanto menos cuestionable) y desafinando de manera exagerada en la parte álgida de la canción. Su tema, “Do it for your lover“, tampoco acompañó. El público apenas se movió y el resultado acabó siendo el ya mencionado, con el de Sabadell siendo el protagonista de la noche, especialmente en las redes sociales, donde se cebaron con su actuación con todo tipo de memes sobre su “gallo”.

La victoria se la llevó Portugal, que era uno de los favoritos de las casas de apuestas desde hace días. Su canción, “Amar pelos dois” de Salvador Sobral, arrasó con un total de 758 votos. Con la victoria del país luso se acabaron también las excusas que año tras año servían para justificar las actuaciones españolas. Esta vez no hubo voto político. No ganó una potencia europea. Ni un país del este. Tampoco una canción en inglés. Y no, no fue ni mucho menos la mejor puesta en escena de la noche. Esta vez, se hizo justicia. Ganó la sensibilidad hecha canción, sin coreografía. Una balada a piano que calaba cada uno de los poros de la piel gracias a la sencillez demoledora y el carisma enternecedor que desprendía el cantante portugués, que acabó por enamorar a público y jurado a partes iguales.

Y aunque el “gallo” del español fuera el foco de todas las miradas, lo cierto es que el motivo del desastroso resultado de nuestro representante es independiente a este hecho. El jurado profesional ya había tenido la oportunidad de evaluar la canción días antes de la gala, junto al resto de participantes. Y en esa primera votación, durante los ensayos, Manel tampoco obtuvo ningún voto. De esta manera, el artista ha puesto punto final a una candidatura lastrada desde un principio por su polémica peineta y las acusaciones de amaño que cayeron sobre él tras su elección en la gala emitida por TVE el pasado mes de febrero.

Fruto de esa oleada de denuncias, acusaciones y sospechas de fraude, muchos han sido los medios que han cerrado las puertas al cantante, contando con una escasa promoción de la canción a nivel local. Manel ha tenido que sortear una polémica tras otra desde el momento en que se convirtió en el representante español para el certamen: La RAE criticó que el tema no fuera íntegramente en español, algunos eurofans pregonaban a los cuatro vientos que no era una canción digna para el certamen y, por si fuera poco, tenía a la opinión popular en contra tras la no elección de Mirela. El bagaje y apoyo que ha recibido el artista se ha visto afectado hasta el punto de haberse convertido, probablemente, en el candidato español eurovisivo menos respaldado en muchos años por la prensa.

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