“Estrellas y Fugaces”, la propuesta cercana de Ángel Robledillo

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“Estrellas y Fugaces”, la propuesta cercana de Ángel Robledillo

Lleva años curtiéndose por las salas de la capital, acompañado de su inseparable guitarra acústica. Después de mucho tiempo componiendo para otros artistas, Ángel Robledillo sentía la necesidad de ponerle voz propia a sus canciones. Así, en 2013, decidió lanzarse a la aventura. Desde entonces ha grabado dos discos, el último hace apenas un mes. Un trabajo que lleva por título “Estrellas y Fugaces” y en el que refleja las vivencias y viajes de los últimos años, con un sonido más eléctrico, cercano a sonidos pop, pero sin perder la esencia introspectiva y la textura única de sus textos.

Como cantautor, Ángel huye de grandilocuentes etiquetas, del “postureo” del artista y de otras pretensiones similares. Porque no necesita adornos innecesarios cuando tiene el don de transmitir lo que quiere, verso a verso y rima a rima, sin perder la sencillez. La magia, claro, está en las letras, y en la posibilidad de identificarse, siquiera inconscientemente, con el catálogo de sutiles emociones que airea en cada canción. Y es que, el artista madrileño tiene una facilidad innata para dibujar melodías sugerentes y erizar de sentimiento las palabras, con el fraseo y los arreglos que acompaña cada nota.

Con su primer trabajo, “A este lado del silencio“, Robledillo sentaba las bases de su particular sonido. La historia más llamativa que había detrás era la del emprendedor que se salía de lo estándar, en medio de la crisis. Tras ser despedido de su trabajo, invirtió el dinero del finiquito en hacer de la música su forma de vida. Un paso arriesgado y valiente de quien se esfuerza por hacer algo diferente. El álbum, que contaba con las colaboraciones de Elia Velo y Antonio Serrano, destacaba por sus historias, cosidas a finas puntadas con un modo diferente de hablar de lo universal. Letras ingeniosas, con las que utilizando como metáforas situaciones cotidianas y objetos, en cierta manera, triviales, describía sus fragilidades, decepciones, ilusiones, amores…

Su segundo trabajo sigue la misma estela de aquel álbum debut. En lo que a la producción y arreglos se refiere, el EP es de una elegancia insuperable. A lo largo de los cinco temas, se ilumina una atmósfera impecable, noctámbula y reflexiva. Su apuesta es valiente. Porque lejos de seguir el camino fácil, Ángel nos presenta un trabajo personal y profundo, cercano al intimismo, diferente e inusual. Pero la recompensa es enorme, porque, tras varias escuchas, se descubre un universo propio y cautivador, lleno de una atractiva claustrofobia musical de las que atrapan y emocionan, con armonías bien construidas y reflexiones siempre interesantes y acertadas.

En “Estrellas y Fugaces” Ángel busca su propia autenticidad y la encuentra sin alejarse de ella en ningún instante, dando con la tecla de todo aquel que se deja sumergir en sus canciones. Hay en este disco algo de arte modesto, de obra trabajada y pulida durante tiempo, pero presentada de forma humilde. También hay amor, dulzura y poesía. Territorios donde Ángel se mueve como pez en el agua, nadando de manera solvente. Pero en ningún caso se pierde esa inspiración natural de cantautor, capaz de hacer composiciones pop de corte elegante y clásico, siempre llenas de calidad. Un trabajo en definitiva, en el que lo importante es lo que nos dice, como nos lo dice y la buenísima sensación musical que nos deja tras degustarlo.

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