Antonio Orozco será el asesor de Pablo López en La Voz

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Antonio Orozco será el asesor de Pablo López en La Voz

Antonio Orozco ha puesto el broche final al ciclo de Los Matinales de El País con una actuación mágica e inolvidable. En el marco del Universal Music Festival, el Orozco más espontáneo, ese que posee el don de llegar al corazón de la gente, saltaba al escenario del Teatro Real de Madrid descubriendo la cara más íntima de su repertorio, con una puesta en escena mimada hasta el último detalle y dejando el Teatro, un templo de resonancias tan legendarias como exigentes, rendido a sus pies desde el primer compás.

Era la crónica de un éxito anunciado y el de L’Hospitalet no defraudó las expectativas. En un horario atípico para un concierto de tal envergadura, Orozco lo dio todo, se partió el alma en el escenario y desplegó en él toda una sobredosis de adrenalina. Los tintes de pop, balada y rock se fundieron a la perfección con las profundas y poéticas letras. Abrió el telón “Llegará“, dejando claro ya desde el principio, que su música no está hecha para escuchar, sino para sentir con todos los sentidos. Dos éxitos más encadenados como “Mírate” y “Te esperaré” bastaron para romper el hielo y crear el clima de complicidad perfecto: “Mola esto de las doce del mediodía. El próximo lo hacemos a las siete de la mañana”, señalaba con su sentido del humor característico.

Tras la apoteosis inicial llegaba el intimismo de “Podría ser“, una desgarradora balada de las que Orozco hace suyas como nadie. Sustentada baja unas hipnóticas notas de piano, el de Barcelona deshojó en ella todos sus sentimientos. El músico parecía haber olvidado por un instante sus orígenes. Y mientras su voz acariciaba cada una de las palabras, los tonos dulces y armoniosos dejaban de lado el pop aflamencado de sus comienzos para cautivar con la sencillez. Porque si detrás de cada historia hay siempre una canción, detrás de cada tema de Antonio Orozco hay siempre un artesano, de las palabras y del corazón. Bastaba cerrar los ojos y escuchar con detenimiento la canción para darse cuenta de que el artista es capaz de convertir en magia todo lo que toca y canta.

Y así, en una montaña rusa de emociones iba transcurriendo la mañana. Llegaba ahora el turno de “Pídeme” y con ella, una nueva descarga de energía sobre el escenario. El Teatro Real vibraba entre saltos y palmas contagiado por el dinamismo que desprendían los músicos desde el escenario: “Qué bien me lo estoy pasando“, suspiraba Orozco, quien continuaba su éxtasis de locura con en “El Viaje“, una canción presentada de manera magistral con una vídeo-proyección y cita de la novela “El Camino”: “Y me arrastré como he hecho a lo largo de mi vida detrás de la gente que me interesaba. Porque la única gente que me interesa es la que está loca. La gente que está loca por vivir, loca por comunicarse, deseosa de tener todo al instante, la que nunca bosteza ni habla de lugares frecuentes, si no que arde, arde y arde como bengalas en mitad de la noche“.

En muchos momentos del concierto el artista bromeó con el público y contagió su alegría con anécdotas personales y graciosas: “Hace poco estuvimos haciendo nuestra primera gira europea, ¿os podéis creer que no conocimos a ningún alemán ni a ningún inglés?. Sólo gente de Huelva, Cádiz, Madrid y Barcelona, ¡todos con mucho arte!”, explicaba. No faltaron tampoco las dedicatorias. Primero a la gente de El País y a los organizadores del Universal Music Festival que hicieron realidad su sueño de poder tocar en un recinto tan emblemático como el Teatro Real. Después a Manolo García, al que homenajeó con una versión sentida y fiel del clásico de El Último de La Fila “Como Un Burro Amarrado“. “Manolo García es siempre el espejo donde mirarme“, señalaba.

Antonio Orozco seguía desgranando uno tras otro los temas de su último álbum “Destino“, un disco cargado de melodías sinceras y arreglos intimistas que invitan a ser escuchadas en un ambiente relajado, para sentir como la cálida voz del de L’Hospitalet te acaricia el alma y se adentra en lo más profundo del corazón. Y eso, es precisamente lo que sucedió en “Por Pedir Pedí“, donde logró conquistar a los asistentes con un tema que desprende sensibilidad y emoción en cada nota. Y Orozco, que sabe dar rienda suelta a sus emociones y sacarlas a la luz en forma de versos, acompañó la presentación con una carta dedicada a un joven de los muchos que ha conocido durante la gira: “Quería decirte que me da igual Londres, Alaska, el Polo Norte o Las Maldivas, que allá donde tú estés entonces iré yo a parar. Puedes pedirme lo que sea y espero desde ahora ser la persona que siempre quisiste que fuese, me despido atentamente hasta solo dentro de unos minutos en donde espero reencontrarme contigo porque si es por pedir, no pido más que me devuelvas todo aquello que yo solo estoy perdiendo“, decía embriagado por la emoción.

Su primer gran éxito “Devuélveme la vida” le robó parte del protagonismo. Uno de sus fieles escuderos, Pedro Javier Hermosilla, cogía el micrófono para interpretar -con bastante solvencia dicho sea de paso- la canción ante la atónita mirada de un Orozco que no paraba de brincar y botar como si de un niño pequeño se tratase. Algo similar ocurriría en “Temblando“, con el otro guitarrista y director musical, John Caballés, interpretando el final de la canción. Y tras “Moriré en el Intento” Antonio Orozco recuperaba el timón del concierto, recibiendo una de las ovaciones más largas y respetuosas del público después de lanzar una serie de dardos envenenados contra los políticos, los directivos de la Real Federación Española de Fútbol y los miembros de la SGAE: “Muchas gracias por hacernos tan felices a todos siempre” decía con cierta sorna e ironía.

En “Que me queda” continuaría la diversión, con todo el público cantando y coreando al unísono el tema bajo demanda del propio Orozco: “Tengo que seleccionar cómo cantáis, desde que soy coach no lo puedo evitar. Lo justifico todo. Empiezo a salir con una chica, vamos por la calle y le digo canta, y como no me dé la vuelta, a su casa“. La canción serviría además para presentar a la banda: los ya mencionados John y PJ Hermosilla a la guitarra, su hermano Marcos Orozco en la percusión, Jordi Franco al bajo y Toni Mateos a la batería. Como detalle significativo, mencionar que Antonio Orozco no presentó al teclista, quizás para evitar el trago amargo de recordar al desaparecido Xavi Pérez, productor y antiguo integrante de la gira. Hay muchas formas de decir las cosas, pero sólo una si se hace desde lo más profundo del corazón, pensaría.

Y con “Estoy Hecho de Pedacitos de Ti” finalizaba la primera parte del concierto. Orozco calmó las pulsaciones a su vuelta al escenario, para explicar los proyectos solidarios que tiene en marcha, como el hospital para niños San Juan de Dios o el proyecto “Ángeles de la Guarda”, dedicado a ayudar a los familiares de los niños enfermos. También la construcción del Hospital más grande de Europa contra el cáncer infantil, para el que pidió ayuda a todos los asistentes con el fin de construir un box, un lugar de esperanza donde algunos niños puedan recibir su tratamiento. “¿Habéis oído hablar alguna vez de superhéroes?, coged vuestros teléfonos, escribid la palabra “Ángel” y enviad un SMS al 28015. Vosotros seréis mis héroes“, concluía.

Aunque la mayor sorpresa estaba aún por llegar, Pablo López subía de forma improvisada al escenario para interpretar “Mi Héroe” a dúo con Antonio Orozco, en una versión íntima sólo con piano y voz. Allí, el malagueño, una vez terminada la canción, aprovechaba para lanzar la bomba del concierto: “Ahora que no tienes escapatoria, te voy a pedir algo delante de toda esta gente. Solo lo puedo decir aquí porque si no me vas a decir que no. Y si es un compromiso te fastidias“, empezaba López. La pregunta que le lanzaba era la siguiente: “¿Tú me acompañarías este año como asesor en La Voz?. Orozco, con todo el Teatro Real como testigo, aceptaba el desafío: “Sí, aunque yo suelo estar acostumbrado a usar el asiento grande y tú el pequeño“. “Seguro que podremos arreglarlo como sea“, completaba Pablo.

Ya con toda la banda de nuevo sobre el escenario (incluido el malagueño), “Lo que tú quieras soy” echaba el cierre al concierto. Una hora y media de espectáculo, con muchas sorpresas, en las que Orozco hizo un repaso casi completo a su último álbum, incluyendo algunos de sus mayores éxitos, que son el bagaje, las experiencias y los momentos que ha ido acumulando a lo largo de sus 15 años de carrera.

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