“El Sonido del Hambre”, 11 artistas contra el hambre del Sáhara

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“El Sonido del Hambre”, 11 artistas contra el hambre del Sáhara

¿A qué suena el hambre en el Sáhara?. Once destacados artistas han querido representar sus sonidos a través de composiciones inéditas y contribuir así a que se escuche el hambre en la región del Sahel. Escucha aquí los sonidos y adéntrate en la estación del hambre: cinco meses de hambre silenciosa, predecible y evitable que cada año amenazan a 30 millones de personas, de los cuales cinco millones de ellos son niños.

Leiva ha centrado su composición en La especulación“. Agricultura y ganadería son las actividades principales en el Sahel pero la producción es baja y se añaden dificultades como los sistemas de almacenaje del grano. Así, tras la cosecha el grano se vende barato y cuando las familias agotan lo guardado y necesitan comprar, la subida de la demanda eleva los precios. Esta fluctuación en los precios es aprovechada por algunos comerciantes y agentes locales que retienen cantidades de grano tras la cosecha para venderlas progresivamente cuando los precios son mayores.

El hambre estacional es un periodo de escasez que se da cada año en países donde su población depende de la agricultura de subsistencia. Las reservas de alimentos de la cosecha anterior se van agotando y esa falta de oferta hace que los precios suban. Así, muchas familias que en otras épocas del año no pasan hambre, ven disminuida la cantidad de alimentos que pueden comprar. Y quienes ya tenían dificultades, se ven entonces empujados un poco más al límite. Por este motivo, Miss Caffeina ha querido representar el sonido de “La escasez de alimentos“.

El gallego Amaro Ferreiro ha puesto sonido a “La desnutrición“, la enfermedad causada por el hambre. En el Sahel, cinco millones de niños y niñas ya padecen desnutrición. Un cuerpo que carece de los nutrientes y proteínas necesarios empieza a consumir las reservas que tiene, “comiéndose a sí mismo”. El hambre estacional eleva esta cifra cada año, poniendo en riesgo sus vidas y causando daños irreparables en el desarrollo de aquellos que sobreviven. Su recuperación será lenta y nunca completa, por lo que cada año, la llegada de una nueva estación del hambre pone en jaque la vida de muchos de estos niños menores de cinco años.

Sequía” es el tema compuesto por el dúo zaragozano Amaral. Fuertes sequías y su repetición en varios años están en el origen de las mayores hambrunas declaradas en las últimas décadas. Solo el 4% de la superficie cultivable de África tiene algún tipo de irrigación, por lo que su agricultura y pastos para la ganadería son muy dependientes de que las lluvias lleguen en la cantidad y momentos adecuados. El cambio climático afecta especialmente a la zona del Sahel, al sur del Sáhara, y hace las sequías más intensas, frecuentes y menos predecibles.

Fredi Leis ha puesto música a “Las enfermedades“. La relación entre hambre y enfermedad es directa. Los niños debilitados por el hambre son más sensibles a las enfermedades y los enfermos no tienen apetito o no absorben los nutrientes. Los niños con desnutrición aguda severa tienen 9 veces más posibilidades de morir de una infección común que un niño sano. En el Sahel son habituales la malaria, la tuberculosis, la diarrea o los brotes de cólera que, además de a quienes las sufren directamente, afectan también a las comunidades por la interrupción del trabajo, los mercados y el comercio al tiempo que erosionan sistemas de salud ya de por sí débiles.

Poniendo sonido a “La pobreza” está David DeMaría. Una de cada dos personas es pobre en el Sahel. Cuando las reservas de las cosechas escasean en el mercado y los precios suben, los alimentos se van haciendo cada vez más inalcanzables para la mitad de la población. Quienes además no poseen tierras o ganado, se ven más expuestos pues tienen menos recursos para afrontar esta subida del precio de los alimentos. Si tampoco pueden acceder a servicios de salud o de agua y saneamiento, porque no existen o no pueden pagarlos, los riesgos se agravan y las soluciones se complican.

Ivan Ferreiro ha centrado su composición en “Los conflictos“. La guerra trae hambre, incluso cuando callan las armas. El conflicto no solo amenaza vidas, también supone la destrucción y pérdida de bienes, empleos, mercados, servicios básicos. Se destruyen cosechas, se impide que se siembren las próximas, se pierde a quien trabaja las tierras. El comercio se interrumpe, los suministros no llegan, tampoco los tratamientos médicos necesarios para salvar vidas… En República Centroafricana, Nigeria, y Malí millones de personas sufren la guerra y sus efectos.

Por su parte, la banda toledana Mucho pone sonido a “El avance del desierto“. El Sahel es una de las regiones más vulnerables al cambio climático: sequías cada vez más intensas, frecuentes y menos predecibles degradan el suelo, clave para una población que depende de la agricultura y la ganadería. El Sáhara avanza cada año 5 metros. En Mauritania, solo el 1% de la tierra es cultivable, un suelo duro, difícil y progresivamente agotado. Durante la estación del hambre los pastores tienen que competir por pastos cada vez más reducidos en la región.

Inundaciones“, es el tema compuesto por el madrileño David Otero. El ciclo entre estación seca y temporada de lluvias es básico para la supervivencia en el Sahel. Sin embargo, cuando llegan las lluvias llegan en el momento y cantidades inadecuadas provocan el desbordamiento de los grandes ríos como el Níger o el Senegal: destruyen cosechas, arrasan granjas, contaminan puntos de agua… Más puntos de presión para poblaciones ya de por sí vulnerables.

Moverse entre regiones para trabajar en función de la estación del año ha sido un mecanismo de adaptación a lo largo de la historia de la humanidad. Normalmente son los hombres más jóvenes, fuertes y capaces quienes se separan de sus seres queridos. Este el tema central de la composición de Barei, “Migración“. Aunque las remesas que envían suponen un alivio en sus comunidades, quienes se quedan atrás, principalmente mujeres, quedan sobrecargadas: deben cuidar de las tierras al tiempo que cuidan de los hijos y las tareas del hogar que ya ocupaban su tiempo al completo… Esta presión añadida puede influir en el estado nutricional de los niños.

Por último, Ángel Martín y Álvaro Muñíz de Urquiza han reproducido los sonidos del “Agua no segura“. usto antes del periodo de hambre estacional, el agua escasea y las familias tienen dificultad para mantener una higiene adecuada, lo que aumenta las enfermedades diarreicas que debilitan la salud para enfrentarse a lo que llega. El hambre estacional coincide además con el inicio de la estación de lluvias, que favorece la aparición de agua estancada y se disparan los casos de malaria y otras enfermedades. Quienes las sufren son más vulnerables a la desnutrición ya que no pueden retener y absorber los nutrientes cuando los ingieren.

Y por delante, casi cinco meses hasta la próxima cosecha.

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