“1980”, una máquina del tiempo con destino la infancia de David Otero

0
283

“1980”, una máquina del tiempo con destino la infancia de David Otero

Como Ya No Estás” es el segundo adelanto que presenta David Otero de su nuevo álbum, “1980“, que se publicará el próximo 18 de mayo en formato físico y digital. Como ya hiciera Dani Martín hace unos días, el músico madrileño también hace una retrospectiva al pasado, aunque ha diferencia de su primo, que se remontó 18 años atrás en el tiempo para recordar sus inicios como cantante, David Otero ha querido ir un poco más allá en su viaje al pasado llegando de forma muy positiva hasta el año de su nacimiento: 1980. Una fecha que refleja el lado colorido y descarado de la última gran revolución musical, en su caso atrapada por unos sintetizadores analógicos que presidieron la grabación de su nuevo álbum, compuesto entre Madrid, Portugal y Marruecos.

Desde que saliera en enero del año pasado su disco homónimo y arrancara su gira de presentación David Otero no ha parado ni un momento. Aprovechando su estado de gracia, el prolífico artista madrileño vuelve con un trabajo que le define tanto en el fondo como en la forma. De hecho, Jardín de flores“, el primer single que estrenó en febrero, resume a la perfección lo que la década de los 80 significa desde el prisma de David: una máquina del tiempo con destino claro, la infancia del cantante. Inspirado por los beats que ya se colaban en su cabeza en aquellos momentos, Otero presenta en este primer corte su faceta más bailable, con una pieza que mezcla música disco, funk y pop, y que parece creada para una pista de baile repleta de luces de neón. 

Aquí cobra vida uno de nuestros instintos más básicos, la diversión como forma natural de expresión. Pero además del pop lumínico, “1980” también tiene hueco para las canciones más bonitas e introspectivas, dejando ver a un inspirado David Otero que revisa su vida y su etapa vital y escribe un nuevo capítulo. Así en, “Precipicio al Mar“, probablemente el momento mas emotivo del disco, le habla a su hija de 11 de años y se revisa como padre de familia, tocando temas con los que se sentirán identificados muchos de los seguidores que han crecido con él desde su etapa como guitarrista y compositor en El Canto del Loco. En esta dirección caminan también canciones como “Manuscrito“, “Como ya no estás” o “No te voy a olvidar aportándole una profundidad inaudita y mostrando la faceta más madura del cantante.

En lo nuevo de David Otero vislumbramos también ese proceso de exploración y búsqueda que comenzó cuando era niño y destinado a perdurar hasta la última nota. Cajas de ritmo, teclados y un bisturí de sonido analógico construyen sin remedio ritmos implacables, que se unen en un cóctel de primer nivel a la esencia más orgánica de la música. En este capítulo cabe mencionar la colaboración de Rozalén con quien, en un terreno intermedio entre la música disco, el pop de Otero y la lírica de la cantante, componen y cantan la canción “Baile“, uno de los momentos estelares del disco. Para este viaje David se ha acompañado de Tato Latorre, su productor de confianza. Esta co-producción con el de Sabadell nos abre un universo totalmente nuevo para el artista madrileño, poniendo en valor su gran versatilidad musical y ojo para la tendencia.

Además de activar ya la pre-order del disco desde el pasado viernes, David Otero ha anunciado las primeras fechas de su gira “1980”, que le llevará a visitar, entre otros destinos, el Auditorio Manuel de Falla de Granada (12 de mayo), el Teatro Circo Price de Madrid (21 de septiembre), la sala Barts de Barcelona (28 de septiembre), la Caja Blanca de Málaga (04 de octubre), La Rambleta de Valencia (05 de octubre), el Círculo del Arte de Toledo (13 de octubre), el Teatro San José de Sevilla (19 de octubre) y el Teatro de las Esquinas de Zaragoza (09 de noviembre). Las entradas para todos los conciertos ya están a la venta a través de su página web.

Publicidad

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.