“Roots”, los boleros con sabor a folk de Virginia Maestro

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“Roots”, los boleros con sabor a folk de Virginia Maestro

Roots” es el nuevo trabajo de Virginia Maestro. Un EP íntimo y desnudo donde la sevillana abraza en muchos momentos el minimalismo musical. En este vacío poético, de solo voz y guitarra, Virginia parece dar un paso más hacia la consolidación de su figura como cantautora folk, llevándose a su terreno tres boleros. Si algo hay de particular y contradictorio en este nuevo rumbo musical es que a pesar de la oscuridad y la tristeza de este género, los boleros en boca de Maestro exudan luminosidad y colorido.

El EP consta de cinco canciones, cuatro de ellas en castellano y una en inglés. Lo abre “Let Love Die“, una balada acústica compuesta junto a la estadounidense Kate Bowen en Nashville, cuna del country y ciudad adonde Virginia acude cada vez con más frecuencia. La canción habla de “la necesidad de dejar morir un amor mientras nuestros corazones siguen latiendo”. Un hilo argumental que sirve de excusa para que la figura herética de Maestro produzca un temblor emocional. Y es que, su voz y su estilo se amoldan perfectamente a la melancolía de la letra, desbordando sentimientos que conmueven con la fragilidad de su registro vocal y su sutil manera de enfocar las canciones.

Le sigue una colaboración con Gaby Moreno, la primera artista guatemalteca ganadora de un Grammy, quien aporta su mágica voz a un hipnótico tema titulado “Noviembre“. Aquí la dupla Moreno-Maestro presenta una joya cargada de una bisoñez desacomplejada. Una de esas rarezas musicales a las que nos tiene acostumbrada la sevillana, que sigue puliendo un sonido cada vez más personal, sencillo y a ratos sugerente, trufado con el contraste que surge de la dulzura de su voz con la madurez de sus composiciones. Una bonita disparidad que rezuma madurez por los cuatro costados y que sirve para ir introduciéndose en los nuevos pasajes sonoros: el bolero.

El primero de ellos es “Mira que eres linda“, una de esas canciones atemporales que nos dejó el legado de Antonio Machín y que Virginia versiona con sencillez y sofisticación. Es esta desnudez musical precisamente, la que demuestra que Maestro tiene mucho talento en su interior. La cantautora pasa del retro-pop (estilo con el que ella misma denominaba a su anterior trabajo discográfico) al bolero como el que toma un café en un bar y salta de una conversación a otra de forma improvisada. Y lo hace con una naturalidad fascinante y embriagadora, que te hace caer rendido a sus pies.

El EP cierra con “Ojos Azules” de Pedro Vargas y “Sabor a Mí” de Los Panchos. Este último cuenta además con la colaboración de El Twanguero y Julián Maestro. La manera que tiene la sevillana de transmitir sentimientos cuando rasga la guitarra, le permite tener la libertad creativa necesaria para reinventar los boleros a su manera, de recrearlos, renovarlos, imprimirles su propio sentido y hacerlos renacer. En pocas palabras, cantar sin tener que sujetarse al ritmo de la música establecida por el canon del género, logrando con ello una conexión directa, sin intermediarios, con el oyente.

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