Vuelo 505, un auténtico viaje directo al corazón del rock

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Vuelo 505, un auténtico viaje directo al corazón del rock

El de Vuelo 505 es un auténtico viaje directo al corazón del rock. Un vuelo, no exento de turbulencias, en el que se entrecruzan atmósferas de diferentes sabores y calibres: toques latinos, country, folk, rock mestizo… Y todo ello marcado por unas letras reflexivas y de corte muy positivo. Partiendo de esas premisas la banda riojana presenta una propuesta musical divertida, original, atrevida y desenfadada, que dista mucho de todo lo que pueda parecer comercial, además lo hacen con la desfachatez y el desparpajo del que se sabe seguro de sí mismo, sin complejos y sin trampas ni cartón.

Tras un álbum debut publicado en 2015, el cuarteto presenta ahora su segundo trabajo discográfico. El LP lleva por título “No Hay Historias de Fracaso” y ha sido grabado bajo la dirección de Kolibrí Diaz (Marea) en los estudios R5 de Oricáin. En total son 11 poderosas canciones cuyas melodías cautivan irremisiblemente por su sensibilidad. Un auténtico crisol de estilos que bebe de muchas influencias, desde el rock primigenio de Mark Knopfler, Eric Clapton o John Fogerty hasta bandas nacionales como Fito & Fitipaldis, Juan Perro, Jarabe de Palo, Kutxi Romero o Robe, entre otros.

Centrándonos en lo estrictamente musical, el disco engancha de forma rotunda desde la primera nota. Las 11 canciones apuntalan un revestimiento instrumental preciosista, y lo hacen a través de sonidos que recalan en la sinestesia. Todo el conjunto está construido sobre pequeñas ideas que se hacen grandes a través de sus pasajes sonoros. Por eso aceptamos de buen grado perdernos entre capas de instrumentos depurados, sabiendo que al final de cada una se encuentra una resolución que nos eleva hasta el éxtasis. Es ahí donde el trabajo se vuelve desenfadado, donde las guitarras cobran vida y donde el rock sobrio se convierte en el auténtico protagonista.

En este sentido sorprende mucho la producción. En “No Hay Historias de Fracaso” no encontraremos grandes virtuosismos. Todo está muy bien tocado, mezclado y producido. Las guitarras suenan especialmente bien, con una contundencia que flota sobre una sólida base rítmica. Destacan temas como “Me asustan las despedidas“, “Las cosas que no pueden ser“, “Desaprender lo aprendido“, “La ley del escaparate” o “Una casa en ruinas“, con la colaboración estelar de Pau Donés. En definitiva, 11 cortes llenos de actitud, elegancia, técnica y energía. Un póquer al que no todos tienen acceso, pero en el que el cuarteto logroñés brilla en todas las parcelas.

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