Bruno Alves, «Hay que ir a la esencia para encontrar la belleza»

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Bruno Alves, «Hay que ir a la esencia para encontrar la belleza»

La dulzura y la armonía de Bruno Alves se mezclan con el desorden y lo etéreo de Chica Sobresalto en «Loto«, el nuevo single del artista uruguayo. Con esta canción, que habla de salir a flote incluso cuando el barro te acaricia la barbilla, Bruno muestra un nuevo adelanto de lo que será su próximo álbum, que verá la luz en los próximos meses. De sus canciones, del espectáculo Trash! que combina con su proyecto musical y de sus planes futuros hablamos con él en esta entrevista.

Escucha la entrevista completa:

La primera vez que hablamos acababas de sacar el tercer single de lo que iba a ser tu primer EP. Han pasado apenas unos meses y ya vamos por el sexto single. ¿Es posible que el EP se nos haya ido de las manos?

– La verdad que sí. Yo creo que ya podemos empezar a hablar con propiedad y llamarlo disco. Al final vamos sacando las canciones de una en una, porque hice un parón para componer todo el EP y lo mejor para retomar otra vez el flujo de la gente era ir poquito a poquito. Y al final lo estamos haciendo así. Pero sí, es un disco ya, realmente.

Tu último lanzamiento lleva por título “Loto”, ¿cuál es la historia que lleva detrás esta canción?

– “Loto” nace de un sentimiento. Estaba hablando con Chica Sobresalto de la culpa. Era una cosa que sentíamos los dos como culpa y era un sentimiento constante por una vorágine de situaciones que sin querer pasan. Y se me ocurrió la idea de que al final, si compartíamos la culpa, sería más llevadera. 

Como has comentado, en la canción cuentas con la colaboración de Chica Sobresalto. Trabajar con la persona que tienes al lado es más fácil o es más complicado ponerse de acuerdo por la confianza?

– Mitad y mitad. Por un lado es más fácil porque nos conocemos mucho, tenemos esa complicidad y esa forma de hacer las cosas que nos molan un montón. Pero por otro lado tenemos estilos muy distintos y eso lo complica a la hora de que yo quiero para la canción una cosa y ella quiere otra. Ha sido complicado juntar los universos, ya que son bastante paralelos en un montón de cosas pero justo a nivel musical estamos cada uno por su lado. Pero al final yo creo que el resultado ha quedado muy bonito.

La flor de loto es conocida por su capacidad para crecer y florecer en condiciones desfavorables. ¿La superación personal y el no rendirse nunca van de serie en tu ADN?

– La verdad que sí. Soy de esas personas a las que siempre le cuesta todo el triple. Antes de Operación Triunfo había estado Tú Sí Que Vales, en La Voz… No soy nada pesimista, de hecho soy más optimista que pesimista en cuanto a filosofía de vida, pero a la vez soy realista y reconozco que, para que las cosas me salgan bien me hacen falta varios intentos, varias llamadas de puertas, varios castings… Al final es estar en la lucha, pero también la recompensa se siente de una manera más satisfactoria. Es como, bueno… con todo lo que me ha costado estoy aquí.

Venías de tres canciones con un mensaje un poco más triste. ¿Esta canción es una manera de reivindicar tu lado más optimista y poner también un poco de equilibrio en el disco?

Yo creo que sí. Soy un artista muy polivalente y mis canciones parecen el disco de una persona con déficit de atención e hiperactividad. Son cada una de su padre y de su madre y sin embargo, es lo que quiero para mi forma de hacer música. Al final, soy muy creativo y no me quiero estancar, voy cogiendo de todos lados un poquito para hacer mis canciones y estoy muy orgulloso del resultado.

“Loto” combina tu dulzura y armonía con el desorden y lo etéreo de Maialen. ¿Cómo definirías la mezcla que sale de ese cóctel tan único con una sola palabra?

– Loto. Sería esa, que del barro salga una cosa bonita, como la mezcla de nuestros desastres conjuntos.

Eres fan de los momentos épicos en las canciones. ¿Te hubiera gustado ser director de orquesta y haber compuesto alguna banda sonora? 

Sí, ahora mismo me estoy dedicando también a hacer producciones para cosas concretas de eventos, para teatro… Soy muy fan de Lin-Manuel Miranda, por ejemplo, y un musical que me encantó suyo es Hamilton. Ver la unión que hace entre todas las canciones con sonidos completamente distintos pero que luego todo lleve una armonía en común me encanta. Estoy yendo un poco por ese camino, así que no lo descartamos.

  La primera canción que publicaste de este EP lleva por título “Maletas” y cuenta un momento delicado anímicamente en la pandemia cuando no tenías ingresos económicos. ¿Por qué elegiste este tema tan visceral como primer single? 

Porque era lo más honesto. Yo entiendo que mi público está ahí porque les gustan mis canciones y quería regalarles el principio. O sea, hablo de mi viaje. Yo nací en Uruguay y vine para España con mi familia, es ese pequeño viaje personal. Y luego pasó todo el tema de la pandemia. Era una forma de sacar todo eso que tenía adentro y transformarlo en canción para al final hacerlo una fortaleza.

En la letra de la canción aparecen referencias a un poema de Eduardo Galeano y a la canción “Lucha de Gigantes” de Antonio Vega. ¿Qué importancia le das a la letra en una canción, te gusta buscar siempre ese lado poético a la hora de componer?

Sí, de hecho lo que hago siempre en cada una de las canciones es antes de ponerme a grabar las voces recitar la letra. Me gusta que tenga musicalidad, encontrar la rima con la subdivisión de las palabras. Juego mucho con eso. Al final yo hago canciones para contar cosas y si lo que quiero contar necesita de expresiones o metáforas trato de hacerlo de esa manera. Y ya te digo, antes de grabar la voz leo todas las letras en el propio micrófono y las escucho sin melodía, sin nada, simplemente para ver esa musicalidad dentro de lo que es la propia letra. Luego ya lo transformo en melodía y lo hago canción.

Me ha llamado la atención que todas las portadas de los primeros singles parecían estar hechas con inteligencia artificial y en cambio en “Loto”, rompes la tendencia con una foto vuestra. ¿Está hecho aposta por algún motivo especial?

Sí, está hecho aposta. Era una canción donde los dos queríamos eso, irnos a lo más simple, a lo más sencillo dentro de la propia canción. A veces hay que irse a la esencia, a lo más básico para encontrar la belleza. En «Loto» ocurre eso, es una producción sin artificios y una portada sin artificios es lo que nos gustaba que tuviera.

Hay otra canción en este disco que lleva por título “Catarsis”, en la que abordas lo difícil que es compatibilizar la vida del artista con la vida familiar. ¿Cómo se consigue el equilibrio para poder con todo y ser feliz?

– Es realmente muy complicado. Cuando compuse esta canción no recuerdo ni dónde estaba. Con la compañía Trash! hemos estado en más de 20 países, empalmamos tres meses en los que hicimos Malta, Oporto, Milán, Rumania… y luego nos fuimos un mes entero a París. Yo estaba diciendo «no puede ser, necesito llegar a casa, necesito estar con Mai, con los perros, con mi familia»… Desde ese sentimiento nació Catarsis.

“Catarsis” es un título que también define tu manera de componer, ya que en alguna ocasión has dicho que para ti es una especie de terapia. ¿En cuál de tus canciones dirías que has sacado o mostrado tu lado más vulnerable?

– Yo diría que “Maletas” es lo más visceral que he hecho hasta la fecha. Fue como lo escupo todo aquí y da igual lo que salga.

¿Y cuándo se da por finalizada una canción cuando produces tú mismo las canciones y tienes la autocrítica y la necesidad de perfeccionar siempre todo?

Es algo que me ha costado mucho aprender y que sigo todavía en ello. De hecho el próximo single lo tenía ya mezclado, estaba a punto de masterizarlo y he decidido volver a grabarlo todo. Es muy difícil porque el único límite que hay eres tú y tu tiempo. Cuando trabajas con otros productores tienes esa segunda opinión que te deja más tranquilo, pero al hacerlo todo uno mismo nunca sabes cuándo está. Al final tienes que dejarla volar.

Vuestra edición de OT se topó de lleno con la pandemia y eso os impidió hacer una gira y promoción en condiciones. ¿Piensas que sois una generación perdida a la que tal vez le hubieran ido mejor las cosas de haber podido disfrutar de todo eso?

– Hay muchas cosas que nos hubiera gustado vivir, como la gira. Pero también creo que se creó un vínculo tan profundo y tan intenso entre las personas que estábamos ahí por el hecho de haber sido el único Operación Triunfo con dos temporadas (la temporada pre-covid y la temporada after-covid) que al final, todo lo que nos quito la pandemia a su vez nos ha dado algo que nadie más va a tener nunca en la vida: la unión personal que se creó entre nosotros.

Dentro de la academia compusiste “Fugitivos”, que a día de hoy es de largo tu canción más escuchada. ¿Tener tanto éxito con tu primera canción te genera más presión a la hora de componer por querer estar a la altura?

–  Yo diría que no. Fugitivos es una canción redonda. Yo era consciente de que estaba lanzando una canción desde un programa con millones de espectadores. Y obviamente va a tener mucha más repercusión que cualquier cosa que hiciese después. Ahora mismo estoy muy contento, porque tengo un proyecto pequeño donde todo es ya mío. La gente me escucha mucho tiempo después de haber pasado el foco de lo que era el concurso. Así que te diría que estoy más orgulloso de los 45.000 o 50.000 oyentes que tengo ahora que de esa canción y de su millón y pico de reproducciones. 

Esta canción fue producida por Rayden y el dijo de ella: “pocas veces he visto que la carta de presentación de un artista sea un corazón abierto de par en par”. ¿Qué ha significado para ti tener un padrino tan especial como él en el mundo de la música?

– La verdad que mucho. Yo con David tengo muy buena relación, aparte los dos éramos de Alcalá y para mí es un referente. 

Tu proyecto musical lo combinas con el espectáculo “Trash”, en el que hacéis percusión con objetos reciclados. ¿Eres de los que va por todos lados haciendo ritmos con cualquier cosa que tiene a mano?

–  Sí, efectivamente. Soy de esa gente y tengo a todo mi entorno harto. Incluso a la propia compañía. Porque dentro de esta enfermedad soy un caso «muy agudo». Estoy todo el rato cosa que tengo en mis manos, cosa que pruebo, que toco, que hago sonar. De hecho, ahora mismo tengo unos vídeos en mi perfil de Instagram en los que hago música con objetos y luego los llevo a una producción musical. Y me gusta mucho.

¿Y a nivel de satisfacción personal que te aporta tu proyecto musical que no te aporta Trash y viceversa?

En mi proyecto personal tengo la totalidad de la creación. Soy yo y yo. Vivo todo el proceso de una manera mucho más intensa, hago la composición, me centro en la creación de los melodías, creo la armonía. Luego me siento en el estudio, grabo los instrumentos y voy creando todo. Y me gusta mucho todo ese proceso creativo. Aparte de eso, me da la posibilidad de poder soltar lo que siento, la catarsis, escribir por terapia y demás. Y sin embargo, con Trash! lo que tengo es la parte más enérgica. Soy una persona con mucha energía y necesito quemarla, que salga por algún lado. También me ha permitido poder conocer diferentes culturas y viajar por todo el mundo. Entonces, me encanta.

Ya para ir terminando vamos a mirar hacia el futuro. ¿Qué secretos nos quedan aún por descubrir de tu próximo disco? 

– Quedan varios. Todavía hay un par de colaboraciones más y falta la balada del disco, que viene en camino. 

¿Algo que quieras añadir, algún enlace donde te pueda seguir la gente?

– Nada, muchísimas gracias a vosotros por invitarme. Pueden seguirme por Spotify y en YouTube. Si ponen Bruno Alves, les aparezco yo, luego un futbolista y luego otro cantautor que se llama igual. Me reconocerán por la cara.

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