Reys, «Conectar con el público no es una cosa que tú elijas»

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Reys, «Conectar con el público no es una cosa que tú elijas»

Reys es el proyecto en solitario de Sergio Sastre, teclista y guitarrista de la banda Miss Caffeina. Tomando como referencia su signo zodiacal nace «Yeminai», su primer EP. Un álbum que sirve para poner los puntos cardinales de su proyecto y que es el resultado de dar voz a sus inquietudes y a la búsqueda de nuevas forma de expresión artísticas. En esta pequeña entrevista nos habla de esta nueva etapa, de la colaboración de Asier Martí en este trabajo y de sus planes futuros.

Escucha la entrevista completa:

Miss Caffeina lo compaginas con tu proyecto personal, del que hemos podido escuchar ya tres canciones. ¿Qué te aporta este proyecto en solitario que no te aporta Miss Caffeina y viceversa?

– Lo más evidente es que canto yo. Así que lo primero que me ha aportado es empezar a relacionarme con mi voz como instrumento. De todo lo que se hace en la música a mi lo que más me gusta es escribir melodías, letras, hacer canciones… De que no exista nada a que exista una canción hay un proceso que a veces dura 10 minutos, a veces dura horas, a veces dura un año. Ese proceso es el que a mí más me pone. Y claro, es muy diferente cuando este proceso lo enfocas para cantarlo tú que para que lo cante otro. Y la diferencia fundamental es que me da un anclaje con respecto a mi yo artístico, que es muy diferente en Miss Caffeina y en Reys. Aquí tengo que asumir toda esa plenitud de responsabilidades que implica componer la canción, hacerla, arreglarla y después cantarla, interpretarla.

– Tu carta de presentación como solista llevaba por título “Manantial” y habla de ese diálogo interno que establecemos muchas veces con nosotros mismos. ¿De dónde nace esta canción?

– Nace de ese proceso que te acabo de contar. De tener un diálogo que te lleve a intentar hacer cosas nuevas, a ser honesto contigo mismo, con tus inquietudes, con lo que quieres hacer en la vida y con lo que te pide el cuerpo. Tiene mucho que ver con dejar salir el instinto.

– De puertas para fuera das la impresión de ser una persona muy fuerte mentalmente. ¿Cómo es ese otro Reys que no vemos, que a veces cae en una espiral autodestructiva?

– Tal cual lo has descrito, humano, puramente humano. Si la percepción que hay fuera es la de que soy una persona mentalmente fuerte me parece curioso. Pero está también la otra dimensión, que no se ve porque tiendo a lidiarla más en el ámbito privado que en el público. Escuchando las canciones que escribo se puede percibir que hay una conflictividad emocional. Igual no tengo esa tendencia a mostrarla en redes sociales, ya que no suelo contar en una historia como me encuentro ese día. No es mi personalidad, pero encuentro en la música la manera de darle salida.

– ¿Y qué porcentaje de importancia le das a la salud mental en el éxito de un artista?. ¿Para conectar mejor con el público es necesario saber aceptarse uno mismo primero?

– Conectar con el público no es una cosa que tú elijas. Es algo que ocurre por diferentes factores que van desde lo más prosaico, como que seas muy guapo y la gente quiera mirarte todo el rato, a tu voz, tus dotes artísticas o las canciones que escribes… Hay un montón de factores y entre todos esos factores el que tú estés bien lógicamente es súper importante.

Te podría decir un montón de artistas que he visto el año pasado que ha dado la impresión que no estaban bien. Por ejemplo, he ido hace poco a un concierto de The 1975 y claramente el cantante parecía necesitar un respiro. Y justo cuatro o cinco días después, tocando en Europa, el tipo se echó a llorar en medio del concierto. Por eso, a la salud mental como mínimo hay que prestarle atención, porque luego es inevitable. Nadie puede hacer una prevención tan potente para que no te afecten las cosas o para que no pases malos momentos, pero tener en cuenta que es una dimensión fundamental es importantísimo.

– Dices que empezaste a publicar canciones en solitario por una cuestión de inquietudes artísticas. ¿Eres de los que está todo el día explorando y buscando nuevos caminos por los que ir?.

– Si te refieres a si soy un plasta con las inquietudes artísticas, sí, soy muy pesado. Todo me llama la atención, todo me gusta, todo me interesa. La fotografía en particular por el contexto en el que he crecido siempre la he tenido muy cerca. No me considero fotógrafo ni mucho menos, ya lo dejó dicho, pero tengo la suerte de estar rodeado de gente que hace muy buenas fotos y me interesa mucho como medio de expresión.

– ¿Y en esa interacción que te gusta que haya siempre entre la música y la fotografía, como intentas complementar con imágenes las historias que quieres contar?

– Justo hace unos días he hecho un ejercicio de honestidad conmigo mismo. Para mí es muy importante que lo que acompañe tenga sentido y sea ilustrativo, que complemente o que expanda lo que estoy intentando contar. Y hace unos días hice una reflexión. Tuve conversaciones con varias personas sobre las canciones y me costaba mucho tener una impresión de mí mismo desde dentro.

Para mí esta siendo como un magma que se está formando de quién soy yo artísticamente y no soy capaz de ver cuál es la imagen que acompañar a cada canción. Por eso le he pedido ayuda a una persona que me va a echar una mano con toda la dirección artística y visual del proyecto. Se llama Santi García. Tenemos un montón de cosas en común: nos gusta el mismo cine, la misma foto, los mismos artistas plásticos… y quiero que me eche una mano a definirlo visualmente. Teniendo gustos muy comunes que él lo vea desde fuera para mí es importante.

De “Manantial” has dicho que la parte que más te costó fue estar convencido de la producción. ¿Tú que compones y produces también para otros artistas, eres más exigente contigo mismo que con los demás?

– Sí. Pero a la vez estoy aprendiendo también a rebajar el nivel. No de exigencia que siempre está ahí, pero sí de expectativas con respecto a lo que puedo hacer con el tiempo que tengo y con el presupuesto que contamos para hacer el proyecto. Ser exigente también te permite algunas licencias. Por ejemplo, cosas de las que no estás totalmente seguro pero que al no tener ninguna presión con los lanzamientos puedes hacer un poco lo que te dé la gana. Y sí, soy bastante más exigente conmigo. Pero creo que la exigencia viene más por el lado de intentar aportar algo diferente o explorar alguna dimensión nueva que porque el resultado sea mejor. Sinceramente me parece muy complicado hacer un resultado mejor de lo que estás haciendo en otras vías cuando esas tienen más experiencia y están mejor financiadas.

– “Manantial”, salió en 2021 y hasta dos años después no retomaste el proyecto. ¿Por qué tanto tiempo?

– Saqué Manantial para poner el primer punto de lo que quería que fuese una constelación de mis intereses artísticos. Y evaluándola con el tiempo no me terminó de gustar el resultado. En particular cómo manejaba la voz. Lo que he hecho en todo este tiempo ha sido trabajar mucho, ir a clases de canto y pensar cómo quiero cantar, qué tipo de cosas puedo cantar y qué cosas me quedan bien o mal. La intención principal de «Manantial» era precisamente esa: sacarla, evaluarla, ver lo que no me gustaba, tomarme un tiempo y tratar de hacer algo que me gustase más.

– Este regreso a tu proyecto en solitario se materializa en “Disparé aquí”, una canción que dices fue una especie de catarsis al desprenderte emocionalmente de una persona tóxica. A la hora de componer una canción, ¿Qué es más fácil para un artista hablar desde el corazón o desde el despecho?

– Yo hablo desde varias perspectivas. No necesito que la historia tenga nada que ver conmigo y es una cosa que me gusta mucho: hacer historias inventadas, pensar un guion, describirlo y ser capaz de hacer eso. Y no me hace falta haberlo vivido. Pero es cierto que el grado de satisfacción y de desahogo que te da escribir algo que te agobia o que te inquieta te da una recompensa emocional bastante grande.

– La toxicidad es algo que podemos llevar a todos los ámbitos de nuestra vida. ¿Sientes que en la industria musical hay toxicidad también por la dependencia de las cifras o esa necesidad que hay de hacer de ella una competición constante?

– Sí, y mi percepción es que va en incremento. Las vías y las métricas por las que puedes comparar proyectos se han multiplicado. Es una locura y sí hay un punto tóxico. Traigo aquí a una persona que es importante en este proyecto y con la que he escrito canciones, quizás él puede dar una visión desde otra edad, desde otro punto de vista. Es Asier Martí y me ha ayudado a escribir el EP que va a salir en breve. No sé si quieres decir algo al respecto porque es una pregunta importante.

(Asier) Yo actualmente tengo 21 años y llevo metido en la industria unos dos años. Antes tocaba la calle y creo que en los artistas emergentes que están saliendo hay un problema de la rapidez con la que puedes estar en un punto y en otro. Es decir, yo por ejemplo me encontraba un día tocando en la calle sin que viniera nadie a verme y a la hora justo estaba en una fiesta en un reservado rodeado de gente increíble del mundo de la música. Ir haciendo contactos es a veces una especie de ilusión y como en todo trabajo hay que saber diferenciar entre amigos de verdad y gente con la que puedes hacer negocio. Aún así creo que en la industria hay personas maravillosas, como Sergio.

– “Disparé aquí” habla de ese proceso en el que sospechas o ves como un amigo te clava una puñalada en la espalda. ¿Cómo va vuestra espalda de cicatrices, habéis tenido muchas experiencias negativas en ese sentido?

– (Reys) Si. Y seguramente todos hemos sido la otra parte alguna vez con otra persona si somos completamente honestos con nosotros mismos. Es decir, estoy seguro que alguien ha sentido que le hemos clavado una puñalada por la espalda en algún momento, sea real o no. También con la edad te vas dando cuenta antes de estas dinámicas y cuando ya has vivido algo volverlo a vivir te hace sentir un poco tonto, pero a la vez el hueco del navajazo ya lo tienes hecho. Así que dices… mira esto ya lo he vivido y tengo algunas herramientas para procesarlo. En concreto la experiencia de «Dispare aquí» ha sido relativamente traumática y a la vez hacer la canción y cantarla es bastante liberador.

– Ahora que no nos oye Reys, ¿Cómo es Asier trabajar con alguien que se ha denominado así mismo culo inquieto en el ámbito musical? 

– (Asier) Nos conocimos hace un año en un concurso de cantautores y los dos somos nerviosos e inquietos a la hora de buscar trabajo, hacer mil proyectos… Ahora nos hemos propuesto a hacer en verano un campamento de composición, reunir a ocho artistas en una casa que tengo en Cantabria típica de pueblo y componer unos días allí. Y bueno, trabajar con Sergio es increíble. Es una persona a la que le gusta hacer nuevas cosas y que sobre todo lleva mucha experiencia y sabe liderar el proceso de trabajo. No solo a nivel profesional sino también personal.

– ¿Se asimilan mejor las críticas después de haber tenido que estar también en el otro lado y ser parte de un jurado?

– (Reys) A mí por la parte que me toca, con Miss Caffeina nos hemos comido un montón de concursos de maquetas, sobre todo al principio. Algunos los ganamos pero el 90% no. Y ahí en esa época los concursos eran ya de gente votando online. Sí que te prepara mejor para las críticas pero exponerte a que alguien que no sabes cuánto te interesa su opinión no deja de ser un poco jodido. Incluso ir al Benidorm Fest y decir… a ver qué opina ahora Beatriz Luengo de la canción que hemos hecho, de cómo la ha cantado Alberto, de la puesta en escena. Da igual en qué punto de tu carrera te pille, un tipo de evaluación que consiste en poner a gente mirándote sentada con un papel no puede no ponerte tenso, por muy seguro que estés de ti mismo.

– ¿Y vosotros que sabéis todo el esfuerzo y sacrificio que hay detrás de sacar una canción no se os parte el alma al tener que decidir si un joven, en este caso cantautor vale o no vale? 

– (Asier) El concepto de valer y no valer es muy abierto. Yo por ejemplo tarde siete años en escribir una letra que pegará con un ritmo en una instrumental. Y otra gente en dos meses ya sabe escribirse una canción con su guitarra. No creo que sea una cosa de talento sino de ir evolucionando. Puede que ahora las canciones que han presentado no sean su momento. Igual una canción de Freddy Mercury, en esta época actual, nos hubiera chocado si tiene más de siete minutos, pero no dejaría de ser un temazo. Así que depende mucho de la perspectiva de quién esté juzgando.

(Reys) En realidad creo que acertamos. Había una propuesta de una chica que cantaba muy bien, Lidia Aguilar. Probablemente estaba un poco menos nerviosa porque tenía algo más de experiencia, presentó muy buenas canciones, ganó y ahora está haciendo sus conciertos. Quiero decir que hay una cierta relación entre lo que allí se vio y lo que ha pasado después. En ese contexto hay algo que te llama más la atención y simplemente lo pones delante de otras cosas que te llaman menos. No tiene nada que ver ni con el talento que tenga la persona ni de si vale o no, tiene que ver con ese momento.

– Acabáis de lanzar una canción juntos que lleva por título “No tengo corazón”, ¿Quién de los dos es el insensible que no tiene sentimientos?

– (Reys) Ninguno de los dos. Es una canción inventada pensando en un contexto: dos personas que están juntas sentimentalmente y que se dan cuenta que el mundo les está robando el tiempo. Y encuentran una escapatoria en ese sentimiento de frustración a través del sexo.

El corazón aparece en las dos portadas de estos primeros singles. ¿”Yeminai” va a ser un EP conceptual con el corazón como hilo argumental?

– (Reys) El corazón tiene para mí bastante importancia. Significa metafóricamente que he dejado el corazón encima de la mesa haciendo estas canciones.

– De Asier has dicho Reys que te gusta su forma de hablarle al mundo y que desafíe tu forma de hacer música para ayudarte a esquivar los prejuicios. ¿De qué prejuicios estamos hablando?

– (Reys) Te puedo poner cosas muy concretas: rapear. El otro día descarté una parte de una canción que Asier me proponía porque era muy rapeada. Hacer aproximaciones melódicas relacionadas de urbano o hip-hop es algo que yo no me veía haciendo. Y sin embargo cuando él me lo propone y lo ponemos encima de la mesa me parece que queda muy bien y que hace mejor la canción. 

– Este EP lo estás haciendo despacito y con amigos, algo que contrasta con esa inmediatez que se vive ahora mismo donde parece que hay que sacar canciones cada dos semanas para no perder el foco. ¿Es mejor ir con paso lento pero seguro?

– (Reys) Es una conversación que hemos tenido alguna vez. Desde mi perspectiva creo que si lo que se pretende es generar un vínculo con la gente emocionalmente relevante no hay una manera rápida de hacerlo. Mi objetivo es generar un vínculo con las canciones a largo plazo y que se pueda generar una comunidad de gente a la que le guste escuchar mis canciones. Y eso no hay otra manera de hacerlo que no sea despacio y rodeado de gente que te quiere, que te ayuda y que te reta también en el buen sentido.

– ¿Y cómo lleváis vosotros esa inmediatez actual que parece tan insostenible?

– (Asier) Aprendemos de ella. Yo estoy ahora haciendo mi TFG y justo trata de cómo el fenómeno de la inmediatez está cambiando el mundo de las redes para los músicos. Hay que aprender a controlar un poco la ansiedad en el sentido de que si tú tienes los medios necesarios para sacar una canción buena cada mes pues oye adelante. A todo el mundo le fliparía estar todos los días componiendo y haciendo 30 temas al mes. Pero hay que bajarse a tierra. No tenemos todas las horas del mundo para estar haciendo este trabajo constantemente y simplemente creo que se va aprendiendo mentalmente del proceso. Si se retrasa un mes el lanzamiento por cualquier cosa no pasa nada.

– Asier suele tocar en la calle y en una de sus actuaciones fuisteis Alberto y tú a acompañarle. ¿Qué es más gratificante tocar para un público desconocido y que se pare alguien a escucharte o llenar un Wizink Center y hacerlo delante de miles de personas?

– (Reys) Cualquiera de los dos escenarios puede resultar tanto gratificante como desagradecido. Lo importante es en qué grado tú sientes que lo que estás cantando tiene un vínculo con la gente que está allí. Y esto suena a tópico, pero ahí te va a dar igual que sean 30 que 30 mil. La materia prima es estar en tu habitación creando una canción. Pero la otra parte es justo ese vínculo que se genera entre el público y tus canciones. Eso es lo que mueve la música. La cantidad te ayuda a hacer las cosas de otra manera pero lo que mueve el corazón de la música es eso.

– Ya para ir terminando vamos a mirar hacia el futuro, 2024 acaba de empezar, ¿Qué proyectos tenéis entre manos ambos para este año?

– (Asier) Yo en nada volveré a sacar música, porque llevo desde que publicamos la colaboración sin sacar tema. Y no me ha preocupado, he estado trabajando un montón, aprendiendo a producir… También estoy preparando un tema para una marca bastante grande que saldrá en julio y un par de colaboraciones de las que estoy muy contento. Y bueno componiendo un montón con Sergio.

(Reys) Yo sacaré el EP, espero en el mes de abril. Y el resto del año me lo he tomado sabático en todos los aspectos de mi vida. Me dedicaré a componer a tope, a refrescarme un poco el arte de la producción internacional y a ponerme al día. Tenemos el campamento de composición que me apetece un montón. Y me gustaría juntarme con Asier y con una amiga y un amigo más para montar una pequeña gira de cuatro o cinco conciertos con repertorios compartidos y presentar los cuatro proyectos a la vez en un mismo concierto en el que tocamos todos juntos. Eso quizá para después del verano.

– Muchas gracias chicos por querer estar hoy aquí con nosotros. Os deseamos toda la suerte del mundo con vuestros proyectos. ¿Algo que queráis añadir y que os haya faltado por decir?

– No. Larga vida a todos los que prestáis un poquito de atención a proyectos emergentes. Muchísimas gracias por vuestro tiempo.

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