Merino, «Cuando te pasan cosas fuertes, no sabes bien ni dónde estás»

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Merino, «Cuando te pasan cosas fuertes, no sabes bien ni dónde estás»

Para alguien que no sepa desenvolverse en ese entorno, un bosque puede ser algo tremendamente peligroso. Para Merino, en cambio, “El Bosque” es ese lugar seguro en el que echar raíces, crecer, perderse y encontrarse. En esta pequeña entrevista hablamos con ellos de este viaje emocional, que no es más que un repaso autobiográfico de Sandra, vocalista y compositora de la banda, en las que refleja sentimientos con los que los oyentes podrán recordar sus propias vivencias pasadas.

Escucha la entrevista completa:

Hace casi un año que salió publicado «El Bosque». ¿Qué balance hacéis a nivel personal y profesional de todo lo que os ha traído este trabajo?

– Sandra: Ha sido un viaje necesario. A mí personalmente me hacía falta volver a mis orígenes y a esas Sandras que fui para saber quién soy hoy. Y creo que a Álex le ha pasado lo mismo con algunas canciones y con el proceso.

– Álex: Total, al final el poder conectar con cosas que tienes olvidadas o enquistadas es algo que nos ha venido muy bien. Y luego a nivel profesional nos ha permitido estar en un montón de festivales y aún nos queda todo este año de gira.

“El Bosque” recorre la biografía de Sandra desde la infancia hasta la edad adulta. ¿Es un disco hecho para recordar o para sanar heridas del pasado?

– Sandra: Más para sanar, sí. Hay sitios a los que no quería volver y me ha costado muchos años abrir esas puertas. Este proceso de ver qué contar y cómo hacerlo, me ha servido para abrazar a esa niña o a esa adolescente que lo hizo como pudo. Y abrazarla y aceptar todo el camino.

Cada una de las canciones es como una página de un diario en el que la protagonista crece, sufre y encuentra refugio. Mirando ahora desde fuera todo el proceso, ¿Cuál es la primera palabra que os viene a la cabeza para describir «El Bosque»?

– Álex: Para mí, esperanza.

– Sandra: Yo he pensado en la palabra familia, pero la elegida.

Dicen que la nostalgia es una manera de tener cerca lo que el corazón no quiere olvidar. ¿Qué ha sido lo más duro y lo más bonito de volver a visitar todas esas etapas?

– Sandra: Recoger el trabajo de muchos años de terapia y poder plasmarlo en un disco que se va a quedar ahí para siempre. Dentro de 10 o 15 años volveremos a él y será recordar una etapa dura pero necesaria para llegar hasta donde estamos hoy.

– Álex: Y desprenderse un poco también del lastre de unos años y empezar algo nuevo.

– ¿Te ha costado mucho volver a ponerte en la piel de todas esas Sandras?

– Sandra: Algunas sí. Por ejemplo, con «El laberinto» que habla de la adolescencia, me costó mucho conectar. Es muy diferente a como soy ahora. Y «El árbol» también. Son junto a «La habitación de enfrente» las que más me han costado. De hecho, para «El laberinto» tuve que pedir ayuda a una amiga para que me pasara fotos de esa época y me ayudara a poder encauzar y recordar la canción.

Uno de los mantras de este disco es no tener miedo de contar lo que duele o lo que emociona. ¿Te daba vértigo Álex, que Sandra se expusiera demasiado en las canciones?

– Álex: Sí, de hecho fue una de las cosas que contemplamos al principio del disco. Tanto yo como Santos y Fluren le preguntamos si estaba convencida, ya que iba a exponer cosas personales y hablar en las entrevistas de sentimientos que le iban a remover. Pero bueno, también es verdad que la manera de contarlo tampoco es tan explícita. Y personalmente muestra la valentía de Sandra y ofrece algo muy bonito al mundo y a la gente que escucha nuestra música. Esa esperanza de la que hablaba antes: aunque vengas de un sitio muy malo, hay una salida y un lugar para encontrarte mejor.

Hay frases muy duras dentro de «El Bosque», como la que cierra «El árbol», en la que le dices a una persona que se ha ido de tu vida: «si hubo algo de amor fue plástico». ¿Hasta qué punto necesitabas soltar toda la rabia que llevabas dentro?

– Sandra: Lo necesitaba, no sabía yo cuánto. En todos estos años jamás a esa persona a la que se la escribo le había escrito nada. Y es algo de lo que tampoco hablo en mi día a día ni me gusta mucho tocar, pero que necesitaba hacer. El disco empezó por la canción de «La niña» y necesitaba también «El árbol» para que se entendiera bien el sufrimiento de esa niña. Ha sido un proceso largo, pero me alegro de haber enfrentado eso y poder cerrar el capítulo. Cuando hago una canción cierro una puerta.

¿Qué es lo más duro de componer canciones tan viscerales como estas, verbalizar las heridas en acordes o volver a revivirlas luego una y otra vez en los conciertos?

– Sandra: Componerla, luego cantarla se convierte en otra cosa. Aunque lo peor para mí es enseñarla por primera vez. Da vértigo, pero una vez que la has enseñado al mundo y la haces en los conciertos, deja de contar tu historia y empieza a ser universal, para todo el mundo que la quiera escuchar o la pueda necesitar.

En más de una ocasión habéis dicho que sin terapia no hubiera existido este disco. ¿No hubiera sido más correcto decir que este disco era parte de la terapia?

– Sandra: Sí, aunque primero ha sido la terapia y cuando la dejé empecé el disco. Ha sido más consecuencia, terminarla y vomitar el disco.

El concepto de «El Bosque» surge al hablar Sandra en una de esas sesiones de lo diferente que se sentía a otras personas de su edad. ¿Qué es lo que te hacía sentir tan distinta?

– Sandra: Creo que quizá esa seguridad que veo que tienen otras personas. Y lazos más fuertes o un sitio donde caerte. Siento que no tengo mucho ese sitio donde dejarme caer o esa red que te va a salvar si algo no sale bien…

El disco comienza con una carta de amor a tu niña interior. ¿Era una conversación pendiente que le debías a esa niña?

– Sandra: Sí. Hay varias canciones que son diálogos contigo misma. Por ejemplo, «El escondite» es con la adolescente, «La niña» en cambio es con esa niña, y otras canciones de otros discos como «Adiós al vendaval» son otra etapa. No es la primera vez que lo hago pero con esa cosa tan esperanzadora, quizá sí. Estar yo ahí para esa niña.

La niña es el deseo de querer convertirte en el adulto que necesitamos cuando somos pequeños. ¿Era todo tan bonito como lo pintaba esa niña? ¿O ahora que sois adultos os gustaría volver a ser niños?

– Sandra: Yo quiero.

– Álex: Yo no. Ser niños vale, pero si luego podemos pasar de la adolescencia otra vez a la vida adulta. Me quitaría de los doce en adelante.

– Sandra: Yo volver al mismo punto y volver a pasar por lo mismo no querría. Pero sí que hay una parte de mí, de esa inocencia y esa cosa de no tener que estar al frente todo el rato de tu vida, al que si me gustaría volver. Volver a ser un niño para disfrutar como disfrutan los niños. Si volviera en las mismas condiciones, no.

Todas las canciones siguen un orden cronológico menos la más cruda de todas, que se encuentra justo en el centro del disco y que habla de la pérdida de tu hermano. ¿Se pueden llegar a cicatrizar heridas emocionales tan profundas como esta?

– Sandra: No lo sé. Sinceramente creo que del todo nunca. A mí me ayuda escribir sobre ello. Y depende del día, lo sientes de una manera u otra. Pero por muchas canciones que haga y por mucho que hable, no va a dejar de doler nunca.

En la letra de esta canción dices, «ojalá me vuelvas a pedir que deje de cantar«. ¿Cambiarías todos tus mañanas por volver a vivir un solo día junto a él?

– Sandra: Es algo que sueño mucho, estar un último día. No sé si él querría que cambiara todas mis mañanas para estar un día con él. No lo sé.

Has necesitado 10 años para hablar de la pérdida de tu hermano tan abiertamente en una canción. ¿Ha sido el proceso más liberador de todos los que hay en «El Bosque»?

– Sandra: No, no ha sido el más liberador. Fue como meter el dedo en una herida y que luego te duela durante unos días o unas semanas. La más liberadora ha sido «El Bosque», en esa sí que alcanzamos una plenitud que no encuentras en las primeras canciones del disco. Como muchas veces Alex dice, vamos de la oscuridad a la luz, y es en las últimas canciones donde se ve un poquito más de esperanza.

«El Bosque» cuenta con 10 canciones pero en un principio eran 11. ¿Qué momento de la vida de Sandra nos hemos saltado y por qué se ha quedado fuera del disco?

– Sandra: Hay muchos capítulos que podríamos haber metido, pero al final había que elegir las temáticas que quería tocar para explicar el camino. Ya habrá más discos para hablar de otras cosas y de otras perspectivas.

La canción más oscura del álbum es «La Brújula» en la que Sandra dice textualmente He tocado fondo. ¿Por qué te llegaste a sentir tan al borde del abismo?

– Sandra: Porque te pierdes. Cuando te pasan cosas fuertes, muy seguidas y a una edad en la que todavía no tienes la cabeza formada pues no sabes bien ni dónde estás, ni dónde quieres ir, ni cómo te encuentras. Hubo un momento, antes de empezar terapia, que no sabía quién era. Iba a la deriva. Por suerte, he tenido en mi vida gente que me ha tendido una mano y gracias a ellos, he podido encauzar y llegar a sanar muchas cosas que en ese momento ni sabía que tenía estancadas.

Haber vivido una infancia tan complicada ¿te ha llevado a ser más desconfiada también en tu proyecto musical?

– Sandra: Conservo o conservaba bastante inocencia y creo en la bondad de la gente. No me ha hecho más desconfiada, la verdad.

Ya que hemos puesto las inseguridades sobre la mesa. ¿Cuál diríais que es para vosotros el peor enemigo al que se tiene que enfrentar un artista en su día a día: La autoexigencia, la frustración de no cumplir con ciertos objetivos, la lucha de egos o la inseguridad?

– Álex: Para mí sería la inseguridad.

– Sandra: Para mí también, pero todas en algún momento están.

– Álex: Depende del artista también. Los hay que no se autoexigen tanto, porque son más desprendidos. Pero sí, el hoy arriba, mañana abajo, es lo más duro.

Los singles de este disco han ido saliendo de forma desordenada. ¿Os daba miedo que la gente no entendiera el concepto del álbum con tanto salto temporal?

– Sandra: No, en la era en la que vivimos nadie se iba a sorprender por no entender la relación de una canción con otra antes de escuchar el disco. La gente recibe las canciones y luego quien quiera indagar más, encontrará un disco que lleva un orden y cuenta una historia más grande. Habrá otra gente que se coja cuatro canciones en su playlist y solo escuche esas. Pero el álbum está creado para escucharlo de principio a fin.

Todas las portadas de los singles están formadas por un fondo, una figura de origami y una letra diferente. ¿Qué tratan de representar?

– Sandra: Es como si hubiera escrito un diario de mi vida y cada origami es una página de ese diario. Para mí, mi diario son las canciones.

Álex: Tratamos de hacer algo bello de lo doloroso. Coger eso que duele, arrancarlo y hacer algo bonito para transformarlo.

Sandra: Cada hoja tiene una letra diferente porque depende de la edad con la que hayas escrito esa página, está de una manera u otra. La de «La niña», se ve bien que está hecha por una niña pequeña, que no lo está, pero lo parece. Y luego el fondo es por donde estás pasando. Todas las portadas son por donde vas caminando, con letra y forma.

– Álex: Por eso al principio los fondos son más oscuros, más cenizos. Y al final se vuelven más frondosos y verdes.

La única que no lleva la letra de la canción en la portada es «El Laberinto». ¿Tan complejo puede llegar a ser el amor que no tiene ni letra ni salida?

– Sandra: Sí, de hecho las letras que lleva esa canción, cada una está en un idioma diferente. Para que no te enteres de nada, como pasa un poco en la adolescencia.

– «Siempre he sido de tirarme a la piscina» es una frase que hay dentro de esta canción. ¿Es extensible también a vuestro proyecto musical?

Sandra: Sí, la verdad.

Álex: Todo el rato.

– Son varias las canciones del Bosque que ponen el foco en cómo concebimos la vida en una época donde nos sobra inocencia. Si nos llevamos ese concepto a lo musical, ¿vivíais más felices no sabiendo cómo funcionaba la industria que ahora que estáis viviendo lo duro que es?

Sandra: Puede ser. Pero el conocerlo te hace poder jugar, y si estás jugando a un juego que no sabes las reglas, no es muy divertido. Porque no paras de perder.

Álex: O no te invitan a jugar.

– Sandra: Es verdad que es un juego muy complejo. Vamos ahí moviendo nuestras piezas como vamos pudiendo, pero por lo menos vamos entendiendo las normas. Aunque nos queda mucho todavía por descubrir, supongo.

Vuestras canciones se encuentran en esa línea fronteriza entre el pop y el indie. ¿Estar libre de etiquetas en una industria tan encorsetada es para vosotros una virtud o un defecto?

– Sandra: No sé si está tan encorsetado. Todos necesitamos catalogar las cosas para ponerlas en un sitio. A mí no es algo que personalmente me moleste.

– Álex: No, y también pasa que la parte pop más tradicional quizá ha mutado al indie. Y la parte pop nueva de ahora es más electrónica o sintética. Creo que nos hemos quedado, como dices, en medio camino, pero tenemos de todo tipo de público.

«El Bosque» ha consolidado vuestro sonido hasta convertiros en una banda imprescindible en muchos de los festivales de verano. ¿Os genera más presión a la hora de componer nuevas canciones por tener que estar a la altura en el siguiente disco?

– Sandra: Por eso no. Nos genera presión porque queremos hacer algo que a nosotros nos enamore.

Álex: Que nos emocione, como ha pasado hasta ahora, que cuando hemos creado las canciones había un pelo de punta que te salía y te hacía respirar mejor.

Me llama la atención que prácticamente todas las letras de Merino estén escritas en pasado. ¿Os cuesta más hablar de lo que estáis viviendo que de lo que ya habéis vivido?

– Sandra: Total. Yo personalmente necesito un tiempo para procesar las cosas y poder hablar de ellas. Cuesta mucho, aunque bueno, hay una canción nueva que habla justo del momento que estamos viviendo ahora.

– Álex: Y el título del supuesto disco también podría ser un presente.

– Sandra: Pero acaba de ser pasado. ¿Te has dado cuenta que ha sido cerrar una etapa y querer hablar de ella?. Ahí vamos.

En El Escondite, hablas de lo importante que es mirar dentro de nosotros mismos. ¿Cuántas conversaciones contigo misma has necesitado para reencontrarte con tu mejor versión?

– Sandra: Constantemente. Encontrarme con mi mejor versión creo que todavía no me he encontrado. Tengo que seguir hablando conmigo y cambiando muchas cosas para alcanzar un poco eso. Es un trabajo diario de analizar ciertos comportamientos, sin volverte loca. Pero sí que es algo que intento hacer todos los días y eso, luego me ayuda a poder escribir y sacar cosas también de ahí.

«La vida» es una canción que nos recuerda que el tiempo nos espera y que hay que aprender a vivir el presente. ¿Todo ese viaje emocional del que hemos hablado os ha hecho valorar más las pequeñas cosas?

– Sandra: Depende del día. Hay veces que te estás centrando más en lo que tienes que hacer o pensando en el mañana. Porque aunque las canciones estén en pasado, en nuestro día a día estamos pensando todo el rato en lo próximo. Y es verdad, que cuando repasamos lo que hemos vivido decimos: «qué guay los pasos que hemos dado». Antes de un concierto intentamos estar presentes y no pensando en lo que nos preocupa. Nos subirnos ahí, defendemos las canciones y las disfrutamos. Tienes que parar y conectar con eso, porque si no pasa tan deprisa que se te pasa.

Ya para ir terminando, vamos a mirar hacia el futuro. Tenemos por delante una gira de salas y muchos festivales. ¿Qué sorpresa se va a encontrar la gente en esos próximos conciertos?

– Álex: Cuando la gente viene a un concierto de Merino, hasta ahora, sale mejor que ha entrado. Dejaría esa promesa de que todo el que venga a la gira de salas intentaremos salir juntos un poquito mejor que entramos.

– Sandra: El año pasado presentamos el disco en el Price, luego hemos tocado en un montón de festivales. Ahí el repertorio se acorta, y no puedes hacer quizá canciones que son más emocionales, porque no pegan tanto. Tenemos muchas ganas de tocar esas canciones que no hemos tocado prácticamente en todo el verano. Y hacer ese recorrido que hemos hecho en el disco. En un festival, la mayoría de gente no te ha escuchado nunca y en una sala todo el mundo sabe quién eres, se conocen las canciones y conecta con ellas de alguna forma. La magia que se crea ahí tenemos muchas ganas de vivirla de nuevo.

Álex: Hemos querido afrontar el año también sin presión. Ahora uno de los compromisos más fuertes que estamos teniendo es, lo que tú estabas comentando, disfrutar el presente. Nos encontramos abriendo unos conciertos maravillosos a Mikel, estaremos también unos meses en los que podremos tener un poquito más de tiempo para canciones. A la par sacaremos música de los directos que hemos hecho durante este año.

Sandra: Y ahí estamos preparando el disco, pero no sabemos todavía cuándo saldrá..

La música tiene el poder de reconfortar en los momentos más difíciles. Para poner el broche final a la entrevista podríamos decir que “El Bosque” es un abrazo necesario para todos aquellos que buscan refugio?

– Sandra: Qué bonito. Esa es la intención también. Todos hemos pasado por tramos del camino más difíciles, y sí, que está bien que todos podamos aceptarnos en esas etapas y abrazar a esos que fuimos.

Muchas gracias chicos por esta charla. ¿Algo que queráis añadir y que os haya faltado por decir?

– Álex: Agradeceros vuestro cariño, vuestro tiempo y la dedicación que se ve en las preguntas, que para nosotros es un regalo.

– Sandra: Muchísimas gracias.

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