Amaral recupera la luminosidad de sus orígenes

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Amaral recupera la luminosidad de sus orígenes

El 6 de septiembre es la fecha prevista para el lanzamiento de “Salto al Color“, el octavo disco de estudio de Amaral. El contraste conceptual con el último álbum editado por los zaragozanos es evidente ya desde el mismo título. “Nocturnal” era un trabajo muy introspectivo. Una producción, suma de misticismo y magia, cargada de sonidos envolventes y nuevas texturas. No era un disco oscuro como tal, pero captaba a la perfección la profundidad emocional de la noche y su espíritu más inquietante. Las incertidumbres, los anhelos, los miedos. Bajo esa atmósfera sombría crecieron unas composiciones, a veces críticas, otras existenciales, consecuencia de la vida nómada de la banda. Y de fondo, el ciclo lunar como hilo conductor.

En “Salto al Color” Eva y Juan vuelven a la luminosidad de sus orígenes. Cambia la perspectiva pero no la esencia. Un giro conceptual de base científica: la existencia de una parte de la dualidad le da sentido a su contraparte. O lo que es lo mismo, la luz sin la oscuridad no existe, y viceversa. Y así, desde la oscuridad de “Nocturnal” es donde cabe descubrir el por qué de las nuevas composiciones. Una transición que ya se atisbaba con el lanzamiento entre medias de “Nocturnal Solar Sessions” donde la sonoridad empezaba a tomar un prisma más positivo. “Salto al color” llega para poner punto y final a ese desequilibrio emocional. En él, Amaral recupera su mejor cara. Ese pop que llega con delicadeza en la superficie y delicattessen en las capas profundas.

El primer single, “Mares Igual que tú“, ya comienza a mostrar el resultado de este trabajo. Un crisol de sensaciones que se traduce en un corte envolvente, donde los ritmos electrónicos conviven con la percusión y las guitarras portuguesas tradicionales. O como presentan ellos mismos: “Toda una zambullida en un océano de colores donde conviven madera y metal, corazón y corteza, cuerpo y alma“. El tema llega acompañado de un videoclip lleno de sutileza que trata de evocar un espíritu, un estado de ánimo, una atmósfera sensorial llena de movimientos de olas y de cuerpos conectados. Una sucesión de imágenes que arropa la canción hasta convertirse en una especie de segunda voz, vibrante como los destellos del sol sobre el mar.

La responsable del vídeo ha sido la cineasta zaragozana Paula Ortiz, a quien unen vínculos personales con Eva y Juan. La realizadora explica que el objetivo es crear un clima lleno de reflejos y mareas, de alas y sombras… Un viaje, lleno de energía, que quiere zambullirte en el fluir de todos los mares. Y es así, con una imagen muy cuidada, llena de contrastes y el agua como elemento protagonista, como ha sido capaz de trasladarnos a un universo de lo mas especial. Aquí entra en juego una de las partes más llamativas del vídeo: el baile de Eva. Una coreografía delicada pero cargada de fuerza en la que ella lleva la voz cantante de un cuerpo de baile que sigue sus pasos.

En palabras de Eva y Juan:

“Todo lo que está vivo sobre la Tierra surgió de los océanos hace miles de millones de años. Existen desiertos, montañas colosales e incluso selvas, que un día fueron mares. Todos nosotros somos aún una parte de ese mar que nos dio la luz. Cada uno a nuestra manera: algunos somos aguas someras y otros profundas; unas veces olas encrespadas y otras calma chicha. Y aunque, aparentemente, nos separen enormes distancias, en el fondo somos la misma masa de agua que se conecta a través del planeta. Tú eres todos los mares de la Tierra y todos ellos son igual que tú”.

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