El mundo del country despide a Judy Clericuzio

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El mundo del country despide a Judy Clericuzio

Jack Jamison y Judy Clericuzio se conocieron en Benidorm a principios de los años setenta. Su pasión por la música country les llevó a formar el dúo Guns and Butter (Cañones y Mantequilla), con el que se convirtieron en auténticos pioneros del género en nuestro país. Sus primeras andanzas musicales se centran en el barrio madrileño de Salamanca, en locales de culto como Whisky Gin o La Calendaria. Su reputación creció paulatinamente tocando en clubs y teatros de la capital, hasta extender su fama por países europeos como Francia, Suiza, Portugal y Alemania o llegar a realizar varias giras patrocinadas por la embajada de Estados Unidos.

El primer disco de Cañones y Mantequilla fue un single lanzado por CBS que llevaba en la cara A el tema “Don’t pull my leg” (No me tomes el pelo), todo un presagio de lo mal que les ha ido en la industria discográfica. No por falta de talento. Desde 1982 lideraron excelentes quintetos, que incluían músicos habituales en famosas formaciones como Duncan Dhu, Los Secretos, Javier Krahe Miguel Ríos. Otros grupos que estuvieron representados en sus discos fueron Los Rebeldes, Los Elegantes, MermeladaLa Guardia. Judy incluso, llegó a acompañar a Micky en el festival de Eurovisión de 1977, haciendo los coros en el tema “Enseñame a Cantar“.

Judy y Jack decidieron envejecer juntos, sin bajarse jamás del escenario. En Malasaña se les podía ver de forma habitual desayunando en el bar Dos Passos o comprando en el mercado de Los Mostenses. La clave de su vigencia estribaba en la calidad y la sencillez. Ella era una esplendida cantante y muy comunicativa en el escenario. Él por su parte, un guitarrista muy eficaz y brillante. Solo con eso, y en ocasiones algún instrumento de percusión, consiguieron un empaste musical y un ambiente campestre a la altura de los más grandes. La última vez que actuaron fue en la Plaza Carlos Cambronero, con motivo de las fiestas de la calle del Pez de hace un par de años.

La historia de Judy y Jack, tanto personal como profesional, merecía un homenaje a la altura de las circunstancias. Así lo debió pensar el realizador Juanjo Castro cuando entró en contacto con ellos para realizar “Staying Alive“, un documental sobre las noches de Malasaña en los 80. Pese a la disponibilidad de los protagonistas para ceder todo tipo de material a Castro para poner en marcha su proyecto, éste se dio de bruces con el muro de Televisión Española, que lo rechazó. Este reconocimiento sí llego, no obstante, por parte de un montón de amigos y aficionados a la música, quienes capitaneados por Daniel López de la Folsom Prisonband rindieron un inolvidable y sentido homenaje a la banda el 18 de septiembre de 2018 en San Sebastián de los Reyes.

Fue un presagio de lo que tristemente iba a suceder unos meses después. Y es que, la semana pasada Judy fallecía a los 74 años de edad tras una larga enfermedad. Su muerte no ha ocupado ninguna portada de periódico, pero si ha dejado huérfana la escena country madrileña. Luchadora y un ejemplo de dignidad, esta norteamericana nacida en Washington deja junto a su inseparable pareja un legado muy difícil de igualar, con discos como el ya mencionado “Don´t Puil My Leg”, “Once in a Blue Moon”, “Una noche Más” o “File under country”, y canciones entre las que destacan adaptaciones como “El jugador”, “Corazón de piedra” o las bandas sonoras de la producción norteamericana “Rain” y la película “No Somos Nadie“, dirigida por Jordi Mollá.

Hasta siempre Judy, descansa en paz.

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