Las vulnerabilidades y fortalezas de Belén Aguilera

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Superpop

Las vulnerabilidades y fortalezas de Belén Aguilera

Dice Belén Aguilera que “Superpop“, su nuevo álbum, ha sido compuesto desde el vértigo a crecer. Lo cierto es que apenas necesitamos unos segundos de escucha para apreciar que ese miedo a las alturas se ha resquebrajado en el camino. Porque si hay algo destacable en este disco es la madurez artística que atesora. Belén no solo ha crecido musicalmente respecto a su anterior álbum sino que ha ganado en entereza para firmar una obra maestra absoluta, de las que dejan un regusto agradable en el oído tras la escucha.

Y es que, la chica del piano puede que siga siendo la misma, pero su calidad artística ha subido unos cuantos escalones. Sin dejar de ser fiel a su esencia, la artista barcelonesa ha arriesgado apostando por nuevos registros. En esta ocasión ha estado mucho más involucrada en todo el proceso de producción, y eso se nota. Fruto de ello, ha nacido un trabajo equilibrado, sólido y robusto. Además, ha cuidado especialmente cada detalle, para no dar una imagen errónea o equivocada de lo que quería mostrar en cada canción.

En conjunto “Superpop” es un álbum conceptual, y no solo por el guiño a la revista juvenil de los años noventa, sino porque todas las canciones están entrelazadas. Así, si una muestra la cara exterior, la siguiente habla del sentimiento más introspectivo. Una dualidad, que a pesar de tocar un tema tan delicado como la salud mental, ha sido tratada con un cuidado y una elegancia más que admirable. Asimismo, Belén juega con la heterogeneidad, saliendo de su zona de confort hacia sonidos más urbanos a los que nos tenía acostumbrados.

Y así, entre canciones rotuladas en mayúscula y minúscula, se van alternando vulnerabilidades y fortalezas. Abre el disco “Pienso en el final“, una pequeña pincelada de apenas un minuto donde se muestra la primera inseguridad: ese sentimiento de ansiedad al saber que nada te pertenece y no tienes controlada la situación. Le sigue “La Tirita“, donde colabora Lola Índigo. Un tema certificado ya con doble Disco de Platino que muestra la recuperación emocional tras una ruptura y la preocupación mutua por tu círculo cercano.

Tras ese arranque explosivo recuperamos las pulsaciones con “Cielo y tierra“, una emotiva balada que revela nuestros dos “yo”. El Ying y el Yang, las dos caras de una misma moneda. La inseguridad se convierte en miedo y el pánico a no comprendernos a nosotros mismos empieza a asomarse. Contrasta este tema con la fortaleza de “Fuck Off“, toda una reivindicación a la sinceridad y la honestidad de la sociedad. Una canción dedicada a toda esa gente que no va de frente y que cuenta con la colaboración del freestyler murciano Walls.

La versión más nostálgica de Aguilera sale a la luz en “Tirando de carrete“, uno de los temas más especiales del disco, en el que habla sobre el paso del tiempo. Y de la melancolía la artista nos lleva directamente a la pista de baile. Donde surge “Camaleón“, una canción que es el reflejo de la coraza que nos ponemos para evitar que los demás nos vean débiles y nos hagan daño. Por eso, muchas veces al poner esa barrera somos capaces de esconder lo que sentimos y hacer cosas que de normal nuestra personalidad nos impediría.

El antagonista de “Camaleón” es “Camuflo“, tanto por ritmo como por sentimiento. Un tema envolvente que habla de lo que escondemos: lo que somos, nuestros límites y todo lo que nos afecta respecto a las decisiones que tomamos. Y así llegamos al ecuador del disco. Y con él se asoma el “Vértigo“, otra de las vulnerabilidades. Vivimos libres nuestro presente pero miramos al futuro con incertidumbre porque no sabemos lo que nos deparará. En el interludio se encuentra “Frágil“, que nos anima a salir adelante pese a la adversidad.

En las nubes” está lleno de matices. Es un reflejo de nuestra propia amenaza. Y es que, estamos en la generación de la inmediatez, lo queremos todo aquí y ahora. Esto en muchas ocasiones muestra una falsa autoestima que se proyecta a la sociedad tapando la inseguridades y distorsionando la realidad. Por su parte, “Niña de ojos tristes” es una mirada al pasado, a lo que fuimos de niños. La experiencia y la madurez que adquirimos con el paso de los años hace que sepamos manejar ciertas situaciones y emociones que antes no sabíamos.

En la parte final del disco se encuentra “Inteligencia emocional“, otro hit. Una canción, que en estos meses cobra especial relevancia, muchas veces ocultamos lo que nos pasa y le restamos importancia de cara a la gente. Junto a ella una reflexión personal, “Quién vendrá a por mí“. O lo que es lo mismo, quién quedará a su lado cuando ella ya no esté en los escenarios. Cierra el álbum “Cristal“, una balada desgarradora sobre la ansiedad. En ella muestra su parte más vulnerable. No reconocerse durante esa emoción imparable y la fragilidad al retornar la calma.

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