Vega reivindica su libertad con “Mirlo Blanco”

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Vega reivindica su libertad con “Mirlo Blanco”

Decir que el “Mirlo Blanco“, el último trabajo de Vega, es el más completo de su carrera son palabras mayúsculas. La artista cordobesa nos ha regalado auténticas joyas musicales a lo largo de su trayectoria. No hay más que bucear por los rincones de “La Reina Pez” para encontrar algunas composiciones que escapan más allá de lo terrenal. Pero lo cierto es que Vega ha vuelto a superarse una vez más. Porque “Mirlo Blanco” no sólo es su álbum más compensado, sino también el más auténtico y sincero de todos los que ha compuesto.

Si tuviéramos que definirlo con una palabra sería hipnótico. Y es que, el pequeño “Mirlo” de Vega ha desplegado las alas con magnetismo. Con ellas emprende un viaje emocional lleno de meandros sonoros. Recovecos que hay que degustar como el buen café, a pequeños sorbos, para asimilar toda su riqueza. Y lo hace partiendo desde la reivindicación más absoluta, la de su libertad. Así, abre el disco con “El Valle“, una adaptación poética que dice mucho. Porque no hay nada más bello que amar el origen y la naturaleza de quienes somos.

Pero las reivindicaciones no se quedan solo ahí. En las dos siguientes canciones, “Mirlo Blanco” y “Bipolar“, Vega nos deja claro que este va a ser un álbum conceptual, con la libertad (en el sentido más puro y bello de la palabra) como hilo argumental. La primera, de título homónimo, define a la artista que rubrica el álbum: un folk tradicional donde Vega celebra su supervivencia en el gremio como artista independiente. “Bipolar” por su parte, surge de un diagnóstico médico. Un tema que da visibilidad al estigma social de la salud mental y que recalca que ella no piensa rendirse nunca. Ni ante la adversidad ni ante las críticas.

Pero “Mirlo Blanco” tiene muchos más tesoros escondidos. Como “Sobrevivir“, de nuevo con la supervivencia en el horizonte, o “Casa – Madrid“, reflejo del abandono del hogar a raíz de los confinamientos. Su otra “casa”, la de sus raíces, también está presente en “Patria“, que recoge influencias del rock andaluz, tanto que bien podría llevar la firma del mismísimo Triana. Y también hay tiempo para la rabia contenida, como en “Dioses y Demonios” y “Mortal” donde vuelven a salir a flote sus ganas de combatir el miedo o el dolor.

La parte más sentimental del disco la pone “Contigo“. Una bonita declaración de amor que le dedica a su pareja, con guiños a su Galicia adoptiva. El tema cuenta con la colaboración de Manuel Carrasco, dos compañeros de edición en Operación Triunfo que han tenido que esperar 20 años para cantar juntos en un disco. El del onubense no es el único dueto que incluye “Mirlo Blanco”, también Francisca Valenzuela y La Marisoul ponen sus voces al servicio de “¡Ladra!“. El álbum lo completa “Un Golpe“, quizás el tema que mejor resume el trabajo: un golpe en el pecho para dejar de llorar y sacar fuerzas.

Otro aspecto a destacar de este trabajo es el minucioso cuidado que Vega pone en todos los detalles. Desde el mimo de la edición coleccionista, que viene con una taza de café realizada con polímeros reciclados y un mosquetón realizado con plásticos recogidos en playas. Hasta la producción de las canciones, grabadas en cinta analógica con la banda base y voz principal en directo. Con el calor de una interpretación colectiva, sin retoques ni maquillajes. Una obra de ingeniería de la que es responsable Kike Fuentes.

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