Paula Mateo, «Tengo una dualidad dentro de mí para todo»

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Paula Mateo, «Tengo una dualidad dentro de mí para todo»

Paula Mateo es de esas artistas que consigue capturar con sus canciones, la esencia de todos los momentos que marcan nuestras vidas. En esta entrevista nos presenta su primer disco, «Consecuencias de un sábado noche», un trabajo que deja claro su amor por el pop mainstream y que plasma todo aquello que sucede durante la noche, desde un punto de vista intenso, profundo y muy visceral. 

Escucha la entrevista completa:

– Para toda esa gente que no te conoce y que te va a descubrir hoy a partir de esta entrevista. ¿Cómo te presentarías a nuestros oyentes?

– Paula Mateo es una chica que intenta expresar lo que siente a través de sus letras. Esos momentos que sientes demasiado, que no sabes como expresar en tu día a día y lo plasmas en canciones. Intento que todo el mundo se pueda sentir reflejado.

– ¿Qué significa para ti la música?

– Para mi la música lo es todo. Es una forma de vivir y algo que te acompaña en todas las etapas de tu vida. Lo veo como algo constante, que siempre te va a entender y que es un refugio, tanto como escritora como oyente. Siempre me ha encantado escuchar música, refugiarme en conciertos, descubrir cosas de mi misma a través de las canciones. Es como mi acompañante, la verdad.

– Tus canciones son como pequeños fotogramas de tu vida. Dentro de ese álbum de fotos, ¿En qué capítulo personal y profesional estaríamos ahora mismo?

– Estoy en un momento bastante bueno. Dentro de mi primer disco hay muchas etapas y ahora estoy en la etapa final. Estar contenta con lo que hago, contenta conmigo misma, intentando mejorar cada día.

– El año pasado salió publicado este primer disco, “Consecuencias de un sábado noche”, ¿Tanto dio de sí ese sábado para dar título a nueve canciones?

– Sí, aunque en verdad son varios sábados. El disco habla de qué cosas pueden pasar un sábado por la noche que luego te pueden traer repercusiones o consecuencias a lo largo de tu vida. O al menos durante meses o semanas.

– El álbum plasma todas las etapas de un desamor, desde el dolor al duelo hasta llegar a la liberación. ¿Cuál dirías que es para ti la canción que sirve como eje central del disco?

– «Modo huida» o «Ulises». Ambas creo que reflejan cuando estás en el punto intermedio de una relación. Siempre se empieza muy ilusionado, pensando que todo va a ir bien y luego la cosa puede acabar bien o no funcionar. En «Modo huida» aunque pase el tiempo sigues esperando a que esa situación se dé. Y «Ulises» es en plan, ¿otra vez más o no?… vamos fuera de tiempo o queda otro intento.

“Consecuencias de un sábado noche” nos lleva desde la luminosidad de la primera canción, “Energía”, hasta la oscuridad de “Nada de ti”. ¿Está compuesto a modo de catarsis?

– Un poco. El orden sí que lo quise reflejar como el nacimiento de algo hasta que se muere. El comienzo es todo energía. Se ve en el ritmo de la canción, ahí nace la luminosidad dentro de la oscuridad de la noche. Y «nada de ti» es desprenderse de todo. También es bastante energética, pero con una producción final que es un poco liberación, se acaba en el eco y termina desvaneciéndose.

– ¿Te cuesta mucho quitarte la coraza y mostrar ese lado más frágil y vulnerable en las canciones?

– La verdad que no. Siempre me he refugiado en escribir y siento que ahí es donde yo más me entiendo a mí misma. Es como una terapia, una forma de liberación.

– Si medimos el disco en colores hay dos que destacan por encima de los demás, el negro y el rojo. ¿Qué simboliza cada uno de ellos?

– El negro simboliza la oscuridad de la noche y el rojo la intensidad o el amor. También puede representar la sangre, aunque sea un poco tétrico. Cuando tú tienes heridas físicas sangras, pero sentimentalmente también puedes hacerlo. Ese rojo puede ser algo que representa esas heridas que tienes. Además es el color de las rosas, algo que yo utilizo mucho en este disco. Ir del rojo al negro simboliza entonces, algo que empieza con mucha pasión y se va secando poco a poco.

– La portada del disco está en blanco y negro. ¿Eso es que el negro ha ganado la batalla?

– No gana del todo, porque al final del disco hay liberación y puede que empiecen a salir los colores. Ya se verá más adelante en otros proyectos.

– A la hora de plasmar en canciones una historia de desamor como esta, ¿es más terapéutico hacerlo desde el dolor de un corazón roto o desde el despecho?

– Depende, a mí me gustan las dos, la verdad. Igual es como regocijarte en tu propio dolor, pero me encanta ese sentimiento de tristeza que sale al escribir con el corazón roto. Pero del despecho y el enfado también pueden salir cosas muy buenas, porque al llevarlo a las letras lo echas todo y no lo llevas tanto en tu día a día.

– ¿La rosa es una metáfora de cómo se ha ido marchitando tu corazón?

– Quise representar como si yo fuera la personificación de esa rosa. Se ve en el videoclip de «Me jode Verte», por ejemplo. Yo voy vestida de rojo y ahí también está la rosa, que sirve un poco de comparativa. Muchas veces para que algo nazca las cosas se tienen que apagar o para encontrar algo nuevo hay que cerrar etapas. Más que el marchitar representa el renacer, la belleza en las partes oscuras cuando una rosa se marchita.

– Has confesado muchas veces ser demasiado perfeccionista en todo lo que haces, ¿lo consideras un defecto o una virtud?

– Las dos cosas. A veces me lleva por el camino de la amargura, no te lo voy a negar, porque te puedes meter en un bucle de no ver nada suficiente. Siempre va a haber alguien mejor que tú, entonces quieres mejorar, pero tienes que saber parar y tienes que saber cómo apreciar dónde estás. Por otra parte, es una virtud porque te hace querer ser mejor y querer mejorar siempre. Eso es bueno para crecer en la vida, pero poniendo tus límites. No hay que llegar a ese bucle de obsesión de no disfrutar.

– Al principio de tu trayectoria tenías miedo escénico. ¿Era fruto de esa autoexigencia?

– No sé de dónde nació ese miedo escénico. Yo nunca tuve vergüenza, me gustaba cantar en todos sitios, pero llegó un día que de repente me cerré. Por suerte, con el paso del tiempo lo fui sacando y no permití que eso afectara a mi perfeccionismo por así decirlo. Querer ser mejor, salir de mi zona de confort y de ese pánico escénico… ahí sí que podría decir que ser perfeccionista me ayudó.

– ¿Qué era lo que más miedo te daba más miedo que pudiera pasarte encima de un escenario?

– Sinceramente es algo que me he preguntado muchas veces. Es aceptable tener miedos, pero no dejar de ser un poco tontería, porque… ¿Qué es lo peor que te puede pasar?, ¿Qué se te olvide una canción?, ¿Qué te caigas y hagas el ridículo?. Cuando te subes a un escenario, nadie sabe qué es lo que vas a hacer, eres tú quien ha preparado el show, si te equivocas, es que igual estaba planeado, no se sabe.

– Lo que aún no has conseguido superar del todo es el síndrome del impostor que pasa por tu cabeza cuando te pones delante de un instrumento, ¿Qué es lo que te impide coger una guitarra o un piano y dar un concierto tú sola?

– Estoy justo en ese punto. Siempre pienso que no toco tan bien o que la gente es mejor que yo. Cuando toco con músicos me siento arropada, somos varios en el escenario y no estoy sola. Y sé que son buenos músicos. Está mal compararse, pero al verlos siento que yo no soy tan buena como ellos. Antes iba a micros abiertos pero hace tiempo que no voy, me cuesta coger la guitarra y tocar delante de la gente. Hay que enfrentarte a las cosas, practicar en tu casa, estudiar… estoy intentando salir un poco de eso.

– Si ponemos todo esto en una balanza, ¿Qué dirías que es más dañino para el autoestima de un artista, las opiniones negativas que nos dejan los demás o las limitaciones que nos ponemos nosotros mismos cuando nos sentimos inseguros?

– Las que nos ponemos nosotros mismos. Las opiniones de los demás podemos elegir si hacerlas caso o no. Si es una crítica constructiva, bien, perfecto, se acepta. Pero sino, hay que hacer caso omiso. Pero de lo que tú te dices a ti misma no hay forma de huir, porque es algo que está dentro de tu cabeza. Es una voz que está ahí siempre contigo y que te acompaña día y noche. Por eso es mucho más peligroso.

– Todas tus canciones están escritas en primera persona salvo una, “Ulises”, en la que te pones en la piel de Penélope dentro del libro de La Odisea. ¿Qué querías expresar con esto?

– Dentro del libro de La Odisea me di cuenta que todo se narraba en base a las aventuras de Ulises. No se hablaba tanto de la postura de Penélope, que se quedó durante un montón de años esperándole y gobernando el reino. Y mientras gobernó todo fue bien. Pero nadie hablaba de eso, solo se hablaba de los viajes de él. Entonces dije, si ella pudiera escribir una canción, ¿qué sería lo que pensaría?.

– Penélope era una mujer que sólo podía pronunciarse mediante su trabajo. ¿Por qué hemos evolucionado tan poco como sociedad para que tantos siglos después siga habiendo mujeres silenciadas?

– Es una pregunta muy difícil y ojalá tener la respuesta para poder cambiar el mundo. A lo largo de la historia siempre se ha silenciado a las mujeres. Estamos en un punto donde eso ha mejorado y tenemos mucha más voz, pero nos falta mucho hasta que lleguemos a una igualdad. No sé por qué se silencia.

– ¿Es la música el mejor altavoz para llegar a la gente y denunciar este tipo de situaciones?

– Todo el arte es un altavoz. Puedes reivindicar cosas en la literatura, la fotografía, la escultura, por medio de una obra de teatro o en canciones… Y no solo puedes hacer que la gente las vea, también puedes conseguir que se vean de otra forma. No te das cuenta pero los mensajes están ahí, es más fácil penetrar en las cabezas así.

– ¿Qué sientes tú cuando alguien que no te conoce de nada te dice que se ha sentido identificado con el mensaje de alguna de tus canciones?

– Para mí es uno de los mejores momentos de mi vida. Siempre ha sido un sueño que alguien se sienta identificado/a con una canción mía como yo me he sentido identificada con tantas y tantas canciones. Que me digan eso ya es cumplir una parte de mis sueños o al menos, una parte de mis objetivos.

– En tus canciones diseñas tú misma todas tus portadas. ¿Qué importancia le das a la parte visual en tu proyecto?

– Tiene mucha importancia. Me gustaría que tuviera más, eso sí, y cuando tenga más recursos haré que todo tenga un sentido más visual y más amplio. Dentro de la música puedes coger todas las artes y juntarlas para expresar lo quieres decir, y cuantas más artes utilices más completo va a ser ese significado. A mí me gusta mucho formar ese universo y que no se quede solo en una canción. Tanto en las portadas pintadas, en las referencias que hay de los colores o en los vídeos.

– ¿Y por qué a todos los singles de “Consecuencias de un sábado noche” le acompaña un dibujo abstracto y en cambio, en la portada del disco encontramos una foto tuya?. ¿Está hecho a propósito ese contraste?

– Las portadas es un poco libre interpretación. Tú la haces con lo que te transmite la canción, es el arte que hay detrás. El disco quería que fueran nueve canciones, estaba todo pensado en base a ese número. Luego está la personificación de la rosa. Y dentro de estas portadas, yo soy la personificación de todas. Estoy yo por eso.

– Si tuvieras que elegir de estas palabras la que mejor describe todo lo que hay puesto en tus canciones. ¿Cuál sería: vulnerabilidad, corazón, honestidad o intensidad?

– Intensidad, porque soy una intensa.

– Antes de publicar el disco, ¿te daba vértigo que la gente no reaccionara a las canciones como tu esperabas?

– Al principio sí. Hacer un disco es un largo proceso y una vez estaba acabado, me sentía muy contenta y orgullosa con el trabajo. Yo dije, lo que tiene que ser, será. Ahora, pasado el tiempo, ya no siento el vértigo que tuve en ese momento. Obviamente puedo hacer más en redes sociales, moverme de un lado a otro como todos los artistas. Pero lo que es el disco en sí, ya está hecho, simplemente hay que dejarlo volar.

– Siempre has dicho que te encantaría poder tocar en Vigo, tu ciudad. ¿Por qué no ha llegado todavía ese momento, que te lo ha impedido?

– Los recursos. Ir a hacer un concierto no es solo ir tú y ya está. Yo quería ir con banda y claro, tienes pagar a los músicos, el local, el ensayo… Todo eso no me compensa y es más fácil gestionarlo si das el concierto en Madrid. A raíz de los Premios Maketón he conocido gente de Vigo que hace música y ahora lo veo un poco más cercano. Ojalá poder hacerlo este año, pero dependo de la disponibilidad de los músicos y cómo pudiera yo organizarlo todo. Es más tema organizativo.

– “Consecuencias de un sábado noche” reflexiona sobre las decisiones que tomamos y las repercusiones que conllevan esas acciones. ¿Eres de las que se piensa las cosas siempre dos veces o te sueles guiar por el corazón a la hora de tomar una decisión?

– Tengo una dualidad dentro de mí para todo, soy como el Yin y el Yang. Dentro de esa dualidad hay veces que digo a lo hecho pecho y para adelante. Pero hay otras veces que sí que me pienso demasiado las cosas. Pongámonos en la situación de estar por ejemplo muy enamorada, pero saber que esa relación no es buena para ti. Depende de como me pille el día o voy con todo y me quedo ahí hasta que se hunda el barco, o decido parar, pensar con el cerebro no con el corazón y elegirme a mí.

– El corazón te ha traído a vivir a Madrid. ¿Estar lejos de tu familia es el precio más caro que has tenido que pagar por cumplir tus sueños?

– Sí, cien por cien. Lejos de mi familia y de mi tierra. Yo amo Galicia y obviamente la tierra tira y siento mucha morriña. Lo que más hecho de menos es poder despertarte todos los días en casa de tu madre y desayunar con ella.

– El lanzamiento de este disco es la culminación de ese sueño que comenzó a gestarse desde tu niñez. Una vez cumplido ese objetivo, ¿cuál sería la siguiente meta a cumplir en la música?

– Seguir trabajando y seguir haciendo proyectos. También lo del concierto en Vigo es un sueño que tengo, y algún día me gustaría tocar en el Auditorio de Castrelos. Más a corto plazo, mi sueño sería seguir creciendo como artista y llegar a ser esa persona que yo siempre he visualizado encima de un escenario.

– En tus redes sociales has dicho qué estás convencida de que vas a llegar a donde quieres, ¿es ambición o es un mensaje de auto-motivación para decirle a tu yo interior que es capaz de todo?

– Sí, estoy convencida. Y pienso que cuando estás convencida de algo y mueves las tuercas para que encajen, al final la maquinaria se tiene que mover. Igual más lenta o más rápida, pero si focalizas tu energía y trabajas duro, por ley de atracción al final el resultado da frutos. A mí me gusta ver gente que lucha por sus sueños y consigue lo que quiere. Y yo tengo también ese convencimiento. No es en plan egoísta de pensar que soy la mejor y que voy a llegar a conseguir seguro todo lo que quiera. No es en ese sentimiento, pero si la gente puede hacerlo, ¿por qué yo no?.

– ¿Qué consejo le darías a esa niña que soñaba con ser cantante y con publicar un disco si la tuvieras ahora mismo delante?

– Le diría que siga soñando y que cuando sienta vergüenza no le haga caso, que al final va a poder hacer lo que siempre le ha gustado, aunque su camino se redirija o no sepa si ese es el camino. También le diría que siga bailando frente al espejo y que empiece a formarse mucho antes de lo que lo ha hecho. Al final lo va a conseguir.

– Si tú no hubieras compuesto nunca una canción, ¿qué otra vía de escape hubieras elegido para canalizar los sentimientos y cicatrizar las heridas emocionales?

– Escribo muchas cosas que no las convierto en canciones y para mí es una vía de escape más. Tengo tantas libretas que si las trajera aquí hago una pirámide enorme. Igual de repente no me hubiera dedicado a nada de esto, quién sabe, pero casi seguro sería la escritura.

– Una vez dijiste que para ti componer es como ir al gimnasio. ¿La inspiración se lleva dentro o se entrena?

– Las dos cosas. Hay veces que la inspiración te posee y escribes una canción en media hora, y otras que tienes que obligarte. Si no encuentras la inspiración, ¿dónde la puedes buscar?. Hay que entrenar la cabeza a base de rutina y práctica. Si solo escribes cuando estás inspirada no mejoras como escritora, pero si lo tomas como ir al gimnasio, tarde o temprano vas a acabar mejorando. Es mezcla de las dos cosas.

– El gimnasio ayuda a liberar endorfinas y a aliviar la depresión y la ansiedad. ¿Es para ti igual de balsámico ponerte delante de una hoja en blanco a componer?

– También salir a caminar al aire libre o hacer ejercicio ayuda mucho. Es diferente lo que te da, a mí por ejemplo me libera esa energía que tengo dentro. No sé lo que es, pero escribir me hace sentirme mucho mejor.

– Esa filosofía de vida te permite estar mal en los días de bajón. ¿Eres de las que utiliza los momentos de introspección para tener conversaciones consigo misma y poner todas las cosas en orden?

– Sí y no. Hay veces que lo único que quieres hacer es estar en tu cama llorando y que nadie te hable. Y también está bien sentirse así. Yo en los momentos más bajos no son en los que más me pongo a pensar, me permito sentir esa emoción y si la tengo que sentir, la siento y ya está. Todo pasa porque nada es eterno, y cuando estoy un poquito mejor es cuando cojo mi libreta y me pongo a escribir para que no se te quede dentro. Es mejor exteriorizarlo siempre antes de que se pudran.

– Si hacemos un repaso a toda tu discografía, en las letras predominan siempre más las emociones tristes que las alegres, ¿es pesimismo o melancolía?

– Melancolía. Yo no soy para nada una persona pesimista, pero no sé por qué me inspiran mucho más los momentos tristes. Estoy intentando mejorar eso. Tengo algunas canciones alegres que aún no han salido, pero me siento mucho más vulnerable expresando las emociones felices que las tristes.

– ¿Cuál dirías que es todas las canciones que has compuesto hasta la fecha, aquella en la que más te has desnudado emocionalmente?

– «Modo huida». Me ayudó mucho a aceptarlo todo. Hay una parte en la que dice «no fue tu
culpa tampoco la mía»… muchas veces tendemos a tirar balones fuera y a culpar al otro, llegar a ese punto de realidad me ayudó a liberar ese sentimiento, porque ya no sentía frustración, ni tristeza ni alegría, era como ya está.

– Has dicho por un lado que quieres darle espacio al disco y que no tienes prisa por sacar canciones nuevas pero por otro lado ya estás trabajando en lo que será tu segundo álbum, ¿cuándo vamos a escuchar lo nuevo de Paula Mateo?

– Me quiero dar mi tiempo. Acabo de sacar mi disco y la industria hoy en día va tan rápida, que parece que si no sacas cosas es porque estás muerto. Pero me ha llevado tanto trabajo hacer el disco que quiero darle un poco más de vida. Cuando ya sienta que ha completado su etapa pasaré a la siguiente y llegado ese momento quiero tenerlo todo bien atado para hacerlo todo mejor y con mejor estrategia.

– ¿Habrá espacio para algo más luminoso o seguimos con el corazón lleno de cicatrices?

– Me gusta mucho ahondar en mis emociones tristes para entenderme, pero sí que veremos también partes más positivas.

– Has llegado a hacerle una canción incluso a tu dedo corazón. Si alguien se ha incorporado tarde a la entrevista, ¿Podría ser eso, corazón, el mejor resumen para definir lo que es Paula Mateo como artista? 

– Totalmente. Soy una persona que intento siempre hacerlo todo desde el corazón o al menos dejar una parte de mí en cada cosa que hago.

– Muchas gracias Paula por compartir este rato con nosotros. ¿Algo que quieras añadir y que te haya faltado por decir?

– No, no se me ha quedado nada por decir. Muchas gracias a vosotros por tenerme aquí, por valorar mi proyecto y por darle voz. Espero que la gente siga escuchando el disco y que sigan atentos a las nuevas cosas.

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