
El eclecticismo lleno de osadía de Nuria López
Nuria López es sinónimo de vanguardia. Mientras la mayoría de artistas se limita a seguir los cánones establecidos, la cantante alicantina se aleja de las formas para sumergirse en una mezcla heterogénea de pop y otros estilos. Su propuesta no tiene límites compositivos ni complejos a la hora de experimentar. Y si ese eclecticismo, además, viaja por caminos llenos de osadía, audacia y valentía, el resultado no es más que el de una artista auténtica en esencia y con un sello de identidad único.
No hay más que echar un vistazo a alguna de sus canciones para darse cuenta de que Nuria intenta ir siempre más allá de lo musical. «Van pocos findes», por ejemplo, es una historia de amor hecha canción. Puede que resulte fácil volcar en acordes un sentimiento tan universal, pero lo difícil es hacerlo con tanta elegancia. Ahí es donde la sensibilidad y la belleza se funden. Y esa es sin duda una de sus virtudes, componer grandes canciones con arreglos elaborados y la cercanía de lo conocido.
Con una producción impecable de El Migue, el tema es un viaje sonoro que transmite la intensidad del flechazo en una primera cita. Rodado con una estética moderna, el vídeo que acompaña la canción cuenta con una paleta cromática dominada por el rosa, Un símbolo de San Valentín que sirve para plasmar en imágenes el deseo y la conexión. Todo mientras se envuelve al espectador en una atmósfera pasional en la que el corazón es el protagonista, dejándose llevar pero sin depender de nadie.
La experimentación y la vanguardia salen a flote también en su nuevo single, «Afterpari«. En esta ocasión Nuria muestra un registro más sintético y electrónico, jugando con las texturas de forma admirable. Es el reflejo de una artista que tiene en la creatividad otro de sus puntos fuertes, creando el equilibrio perfecto entre lo melódico y lo melancólico. Sin duda dos excelentes cartas de presentación para una cantante audaz a la que hay que seguir la pista muy de cerca en el futuro.