Celia Becks, «El éxito ajeno no contribuye a tu fracaso»

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Celia Becks, «El éxito ajeno no contribuye a tu fracaso»

«No necesitamos saberlo todo» representa la propuesta más madura y honesta de Celia Becks. Con este tercer álbum, la madrileña conecta con la audiencia a través de letras que abordan emociones universales como la incertidumbre, el miedo, los duelos, la rabia y la ansiedad. Un disco profundo y oscuro que destaca por su sonido orgánico y colaboraciones como las de Fran Perea, Jordana B, Nena Daconte y Chica Sobresalto. En esta entrevista nos cuenta más detalles de este trabajo.

Escucha la entrevista completa:

2025 ha sido una montaña rusa de emociones para ti. ¿Qué balance haces de este año a nivel personal?

– Ha sido un año de pérdidas personales, de mucho duelo. Estoy contenta con cómo estoy gestionando las cosas. El balance es de mucho empoderamiento.

¿Cuál es la primera palabra que te viene a la cabeza al pensar en estas doce canciones?

– Insomnio. Es un disco que he compuesto completamente de madrugada, en noches en las que no podía dormir. Para mí era muy importante que la primera canción del disco se llamara así, resume muy bien el espíritu de toda la obra.

– Este es un disco lleno de frustración pero también de esperanza. ¿Hacia cuál de los dos lados se inclina la balanza, hacia la oscuridad o hacia la luminosidad?

– Es un disco equilibrado en el que conviven las dos realidades que mencionas. A mi me gusta mucho lo que dijo el otro día un periodista mexicano que me entrevistó: «Este disco invita a abrazar la incertidumbre como acto de liberación». Es un proceso de reconciliación conmigo misma. He aprendido a convivir con emociones muy viscerales incluso al mismo tiempo y por eso al final se titula «No necesitamos saberlo todo», porque he aceptado que la falta de información o la incertidumbre a veces son cosas buenas.

– “No necesitamos saberlo todo” lleva dos años de trabajo duro detrás. ¿Te daba vértigo que después de tanto esfuerzo la gente no reaccionara luego a las canciones como tú esperabas?

– No suelo tener expectativas. Me daba más miedo mi reacción que la reacción de la gente y que por ejemplo, tras dos años y medio de trabajo, no me apeteciese tocarlas. Y para nada me siento así. Lo cual es muy gratificante, porque a pesar de que no me encuentro en el mismo momento vital que cuando las compuse, tengo muchas ganas de tocarlas en directo. Al final son parte de mí.

– El miedo, el duelo, la ansiedad o la incertidumbre son algunos de los temas que tratas en este nuevo disco. ¿Componer este álbum ha sido una especie de catarsis para ti?

– No siento que haya sido una catarsis, sino más bien una ordenación concatenada de ideas puestas en canciones. El álbum que saqué anteriormente en 2023, «Ve a terapía», sí que era más terapéutico. Este es más liberador. Aquí he podido jugar con instrumentos de los años 80, con sintetizadores que son más mayores que yo. Ha sido un álbum muy profundo en el proceso de composición pero muy juguetón en la ejecución. Por eso te digo que han convivido esas dos realidades que se equilibran la una con la otra. Y me he permitido ser yo misma y no tener una coherencia melódicamente.

– En tu carta de presentación dices que con este álbum vienes dispuesta a bailar los dramas. ¿La música es para ti una vía de escape, una terapia o un salvavidas?

– Es todo lo que has mencionado y muchas cosas más. Es mi forma de expresarme, un lenguaje para mi. Me cuesta menos decir como me siento a través de una canción que sentándome delante de ti tomándonos unas cañas. No quiero sonar a tópico, pero es que no puedo concebir mi día a día sin escribir canciones.

– Hoy es el día de Halloween y canciones como “Fantasmas” podrían ser perfectamente parte de su banda sonora. ¿Mostrarse tan vulnerable en las letras no es en cierto modo un poco peligroso, ya que estás enseñándole al mundo tu lado más frágil?.

– A mi me parece más peligroso ir con una coraza por la vida. No creo que mostrarse vulnerable te defina como una persona débil. Poca gente en la industria musical muestra su verdadero yo. En cambio, yo cada vez me siento más a gusto en mi piel y no pretendo dar lecciones de vida a nadie, pero cuándo escucho estas canciones pienso… es que soy yo sin tapujos. Te puede gustar o no, pero si alguien puede empatizar con alguna canción lo va a hacer porque hay temáticas para todos los estados de ánimo. La música está concebida al final para que la gente no se sienta sola. Ser vulnerable y saber mostrarse vulnerable a mí me parece una fortaleza más que una debilidad.

– Musicalmente, este disco muestra una evolución sonora hacia una Celia mucho más madura y honesta. ¿Qué porcentaje de culpa tiene Guille Mostaza en esa apuesta por lo orgánico?

– Muchísima. Sin Guille Mostaza este álbum no sonaría así. Yo sabía hacia dónde quería llevar este álbum, pero Guille ha sido un instrumento más. Tal y como suena su cabeza es una maravilla y supo captar la idea perfectamente. He aprendido muchísimo con él y a pesar de que son canciones serias y muy potentes, nos hemos reído mucho haciéndolas juntos. No me atrevería a decir una cifra, pero mínimo el 50%.

– Todas las canciones de este disco son autobiográficas. ¿Es más terapéutico hablar en primera persona que poner voz a los problemas de los demás?

– No lo sé. A lo mejor si me propongo escribir en tercera persona lo siento igual, pero así es como me sale natural. No escribo sobre nada que no me salga y nunca voy con la idea de hacer un hit. Es más, hay días que pienso que no voy a ser capaz de volver a escribir una canción en mi vida y luego de repente me sale de golpe.

– En marzo publicaste un EP que se titulaba “Lo que hacía mientras dormías” y este nuevo disco comienza con una canción titulada “Insomnio”, ¿Es en cierto modo una manera de darle continuidad? 

– Es muy buena pregunta. Me inspiré muchísimo e hice una serie de canciones que no encajaban con este disco. Podrían haberlas incluido, pero no me gustaba la idea de romper las sonoridades. Estas canciones estaban muy inspiradas en mi abuelo materno, que en ese momento se encontraba muy enfermo. Como soy dueña y señora de un proyecto, hablé con mi equipo y decidí romper mi propia narrativa para hacer algo de corazón. Así que publique un EP que mi abuelo llegó a escuchar. Lamentablemente falleció en julio de este año, apenas cuatro meses después de que saliera el disco. Estoy muy contenta de haberlo hecho de esa forma, sino me habría arrepentido mucho.

– ¿Cuándo luego se llevan canciones como estas, con tanta carga emocional, al directo, cómo consigue uno abstraerse de los sentimientos para no revivir las cosas una y otra vez?

– No lo hago, no me abstraigo de nada. Es bastante traumático tocar en directo y a veces incluso macabro y sadomasoquista. Pero creo que tampoco puedo perder la emoción a la hora de ejecutar esas canciones. Soy consciente cuando las escribo de que me va a doler cantarlas, pero es parte de mi trabajo y de mi forma de vida. Y tampoco me quiero subir a un escenario siendo una mesilla de noche. Mi proyecto es un proyecto que desde el principio es muy sentimental, muy vulnerable y me tengo que subir con eso. A veces me he roto a llorar, pero la gente también lo agradece.

– La letra de “Insomnio” dice: “Me voy a pasar toda la noche en vela escribiendo canciones sobre traumas del pasado”. ¿Qué tiene la noche que es cuándo vienen a visitarnos todos los fantasmas ?

– Yo hago las cosas con mucho sarcasmo pero el disco está cargado de mucha realidad. No me escondo cuando te digo que he vivido experiencias muy especiales. Hay mucha carga también de mis creencias. No soy nada religiosa, pero soy muy de energías. Y creo mucho en el universo. Y creo que somos unas hormiguitas que formamos parte de un engranaje enorme. En esa frase resumo mucho cómo son mis noches en general. Porque siempre consisten en meterme en la cama y que de repente me vengan un aluvión de historias a la cabeza. Y le podrán gustar a la gente o no, pero es mi cabeza.

– El estribillo de “Irte a explorar” dice que todo tiene que tener sentido o significado. ¿No es un mensaje un poco contradictorio con el título de este nuevo disco?

– Al contrario, es la forma más humana de vivir el día a día. Otra vez es el sarcasmo. Para el mundo, todo tiene que tener sentido o significado. Yo hace tiempo que tengo la cabeza alineada con el corazón. Si tú estás tranquila con tu conciencia y has hecho las cosas bien, deja de perder el tiempo y de pensar por qué te han pasado las cosas.

– A mi “No necesitamos saberlo todo” me lleva a pensar en esa obsesión que tienen los artistas por querer tenerlo todo siempre bajo control. ¿Se disfrutan más las cosas abrazando a esa incertidumbre que has dicho antes?

– Yo estoy empezando a disfrutar más las cosas cuanto menos me importan. He llegado a un punto en mi vida en el que está mal que lo diga, pero me da igual que no me llamen de festivales o que no pongan mi música en la radio. Cada vez soy más creativa porque cada vez me importa menos lo que pase con mi arte.

– En cierto modo, querer tenerlo todo bajo control es fruto de la inseguridad. ¿Cómo de importante es saber valorarnos a nosotros mismos para no caer en comportamientos autodestructivos?

– Es imprescindible. Yo hace tiempo pensaba que hablarse bien a uno mismo o decir cosas bonitas de ti en voz alta era de ser una flipada. Y para nada es así. No me creo mejor que nadie pero sé que lo que hago es muy bueno. Y desde que lo reconozco soy capaz de hacer mejores cosas. A mi me encanta disfrutar del arte ajeno, reconozco cuando alguien hace las cosas bien y me gusta presumir de otros artistas. Lo catártico es ir poco a poco teniendo ese despertar contigo mismo. El éxito ajeno no contribuye a tu fracaso y yo me he liberado de todo tipo de envidias y comparaciones.

– En la letra de “Humano” dices: ser negativa me ha dañado y ahora asumo el dolor. ¿Tienes alguna cicatriz abierta que no hayas conseguido aún cerrar con la música?

– Tengo muchas heridas abiertas que no se van a cerrar nunca, pero no necesito curarlo todo. Se consigue vivir bien cuando puedes visitar lugares en tu cabeza que te hacen daño y no te hundes. Ahora mismo en mi cabeza hay cosas difíciles y otras que antes lo eran y he superado. No tengo ningún tema tabú. Me siento completamente liberada y cuando me encuentro abriendo una puerta en mi cabeza que es un poco incomoda intento no cerrarla, visito lo que hay al otro lado. Dejo que la vida siga.

– Bailar los dramas es un mantra que contrasta el miedo con las ganas de vivir. ¿Eres de las que se suele guiar por el corazón a pesar de las consecuencias o eres más de pensar las cosas dos veces antes de tomar una decisión importante?

– No me dejo guiar por el corazón casi nunca porque si lo hiciera mandaría a la mierda a mucha gente. No soy impulsiva y no soy nada dubitativa. Podría hacer las cosas con mas determinación, pero decido no hacerlas. Mis decisiones vienen del corazón pero las toma la cabeza. Y quiero que siga siendo así.

– El EP de “Lo que hacía mientras dormías” lo cerraba una canción titulada “Espejo” ¿En algún momento has llegado tú a mirarte en uno y no has reconocido a esa persona que hay detrás?

– No me reconozco cuando estoy disociada o en episodios de ansiedad. He evitado muchas veces mirarme al espejo porque no me gustaba lo que devolvía. He sido capaz de ver tanto dolor a través de mi propia mirada que me asustaba pensar en lo que podría ver la gente cuando me mirase a la cara. Y no tiene nada que ver con lo físico. Es porque me asusta mi propia mirada y lo que me devuelve.

– ¿Podríamos decir que es la autenticidad tu bien más preciado?

– No sé si soy auténtica, pero lo que sí sé es que no soy gilipollas. Seguro que también he sido una víctima más del algoritmo y de las redes sociales, pero soy auténtica en muchos sentidos. Llevo 20 años en la industria y he conseguido seguir siendo yo, para mí eso vale más que cualquier otra cosa que pueda conseguir en la vida.

– Por si llegados a este punto de la entrevista alguien se encuentra aún indeciso, ¿Cómo le terminarías de convencer para que se pare a escuchar este nuevo disco?

– Si a estas alturas no te he convencido, no lo voy a hacer ya. Este es un disco que tiene mucha historia y algunas de las canciones te van a tocar acompañar en el duelo, en los momentos de euforia o en la sanación. Y es un viaje, un viaje bonito. Recomiendo que la gente lo escuche de principio a fin, porque el orden de las canciones tiene un sentido. Y si tengo que venderlo de otra forma, tiene colaboraciones con Fran Perea, Chica Sobresalto, Jordana B… Es un gustazo escucharlo.

– Muchas gracias Celia por querer estar hoy aquí con nosotros. ¿Algo que quieras añadir y que te haya faltado por decir?

– Nada más. Muchísimas gracias por una entrevista tan completa y tan cuidada. Espero que no sea la última vez. Os deseo lo mejor a vosotros también.

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