
Gonzalo Hermida, «Aquí está el intérprete que nunca he sido»
‘Bandera Libertad’ es el nuevo disco de Gonzalo Hermida. Once canciones que, como el título del disco indica, llevan la libertad por bandera en todas las historias que cuentan. El disco representa al Gonzalo Hermida en su estado mas libre, que vive y escribe canciones sin esperar nada, solo atado a las cuerdas de la libertad para que cada una sus canciones le recuerden siempre el camino de la valentía y el amor. En esta entrevista nos cuenta más detalles acerca de este nuevo lanzamiento.
Escucha la entrevista completa:
– «Bandera Libertad» es el título de tu nuevo disco. ¿Cuál es la primera palabra que te viene a la cabeza al pensar en estas once canciones?
– Libertad. Sin duda es la raíz de este disco. Todas las canciones están basadas en ese sentimiento de sentirnos libres y no olvidar nunca vivir el presente. Yo escribo mucho pensando en lo que quiero, no en lo que tengo. Y cuando canto, siento que quiero disfrutar eso. Lo único que busco con este disco es sentirme libre.
– Ser cantautor es la mejor manera de vivir en libertad sin hacer daño a nadie. ¿Es para ti también el mejor altavoz para llegar al corazón de la gente?
– Más que para llegar al corazón de la gente para llegar al mío propio. Es la mejor vía para conectar el mundo exterior con el mío interior.
– No llega a ser del todo un disco conceptual, pero casi todas las canciones de “Bandera Libertad” invitan a vivir la vida con optimismo y valentía. ¿Cuál de las once canciones sería para ti el eje central del disco, sobre el que giran todas las demás?
– Yo creo que «Esperanza al corazón». Es una canción que define bien, tanto a nivel de letra como de melodía y producción, el concepto de todo el disco. Y tiene su «Gonzalada» final, es decir siempre hay una fiesta ahí.
– Cuando alguien clava una bandera en el suelo es para marcar el territorio. ¿Es una declaración de intenciones de que Gonzalo Hermida llega con más ganas que nunca de comerse el mundo?
– Sí, pero sobre todo es un recordatorio para mí mismo de que clavar mi bandera significa decir, aquí está el intérprete que nunca he sido. Me costó mucho encontrar mi identidad como cantante… mucha gente me decía, con la de canciones que tú has escrito para otros, ¿Dónde está tu éxito?. Uno al final tiene la piel de muchos colores, porque al final vas coloreando un poco la forma de sentir de otros artistas. Esta bandera define mi color, que es ese abanico de colores. Me toca ahora darme mi espacio.
– «Bandera Libertad” es un disco positivo, pero también hay canciones como “Cinco disparos” que nacen de un momento personal de bajón en el que estabas hundido. ¿Es en esos momentos de introspección cuando salen a la luz los sentimientos más profundos?
– Cuando uno está en ese trámite emocional de querer ser feliz en la vida, de querer darlo todo y de querer saborear cada pasito que da, salen estas canciones del presente. Hay una ca nción que se llama «No le tengo miedo», que habla de no tener miedo a que las cosas cambien. Y en verdad viene de sentirlo: a qué me voy a dedicar, la incertidumbre de la música, las relaciones de amistad, de pareja… Al final uno siempre le tiene miedo a las cosas pero cuando yo canto esta canción, realmente estoy dejando de tenerlo. Es un antídoto para librarme de esas sensaciones.
– El mantra de este disco es aprender a buscar la libertad dentro de nosotros mismos. ¿El ser humano empieza a ser libre cuando aprende a decir que no o cuando deja los miedos aparcados en un cajón?
– Una mezcla de las dos cosas. Yo por ejemplo he dicho mucho que no y en mi caso el error ha sido no haber dicho que sí. Una de las cosas de las que me siento más orgulloso es por ejemplo haber dicho que sí al Benidorm Fest. Tenía miedo porque el que ganaba iba a Eurovisión y era un abismo, mucho vértigo… pero a mí me palpitó algo. Y gracias a eso, el Gonzalo intérprete cogió mucha más confianza y un camino más bonito. Ahora en el punto en el que estoy en mi vida he aprendido a decidir bien y no titubeo mucho a la hora de decir que sí o que no a las cosas. Ese es mi fuerte, al menos el que he cogido para bandear este disco: tomar las decisiones por uno mismo.
– El otro día hablábamos con Ruth Lorenzo de lo importante que es para un artista ser valiente. ¿Recomendarías a todo el mundo emprender su propio camino para encontrar su verdadera identidad?
– Lo recomiendo pero sé que no es fácil. ¿Cuántos artistas nos habremos perdido que a lo mejor no han tenido clara su decisión?. Yo me considero una persona valiente y siempre he tirado para adelante con todo. Llevo once años viviendo de la música y eso lo achaco a mis ganas de vivir así, a mi trabajo y a mi constancia. Pero no todo el mundo tiene la misma suerte o las mismas condiciones de vida. Yo recomiendo ser valiente en mis canciones y en mi estilo de vida, pero sé que no es fácil.
– En la canción que cierra el disco, “El hombre de piedra”, dices que prefieres llorar las emociones antes de convertirte en alguien incapaz de sentir. ¿Mostrarse vulnerable a la hora de componer es para ti un acto de debilidad o de valentía?
– Lo roza todo, el ser débil y la valentía. A mí me parece un acto de humanidad, sentirte vulnerable frente a la vida y decir de repente, si estoy débil, estoy débil, si soy valiente, soy valiente. «El hombre de piedra» habla de llevarte decepciones. Cuesta mucho que la armadura de la vida no te cubra. Yo todo lo que tengo en mi vida ha sido gracias a haberme abierto en canal con todo lo que he sentido. ¿Por qué ahora por culpa de una decepción vivida con un amigo tengo que crearme una armadura y evitar conectar con gente nueva?. De eso habla la canción, de sentir que no te vas a convertir en un hombre de piedra por mucha decepción que tengas.
– Esa canción nos deja otra moraleja, que es intentar matar todo aquello que nos duele. ¿Por qué nos cuesta tanto mirar el lado bueno de las cosas y nos quedamos siempre con lo malo?
– No lo sé, eso hay que preguntárselo al Universo o al que nos haya creado. Es bonito identificar las emociones: la ira, el enfado, la alegría… Hay veces que nos invaden más los pensamientos negativos que los positivos porque los positivos no nos damos cuenta que los estamos valorando. Mi mensaje realmente es vivir el momento, igual que te paras a llorar lo malo, tienes que pararte a valorar la risa.
– Hay heridas emocionales que no son tan fáciles de matar. ¿Se puede ser completamente feliz teniendo heridas del pasado sin cicatrizar?
– Yo creo que sí. Valoramos la felicidad como la plenitud de un día de 24 horas y estamos muy confundidos. La felicidad también es un computo de cosas que abarca tanto lo bueno como lo malo. Lógicamente pesa más lo negativo que lo positivo pero eso no quita que no seas feliz. Yo soy feliz aun teniendo un día de ansiedad, de compromisos, de miedo… Y he aprendido que siempre algo negativo va a pasar. Hasta en el concierto más esperado del año a lo mejor el guitarrista ese día no tiene el pulso. No puedes enfadarte por eso, hay que entender que la vida no es todo un camino de rosas.
– Una de las claves de “Bandera Libertad” ha sido dejar fuera del estudio tanto las expectativas como las pretensiones. ¿Hacer las cosas sin miedo te ha ayudado a aumentar la creatividad?
– Totalmente, pero aun así te digo que he tenido miedo. Hay días que me levantaba feliz con mi música y al día siguiente llegaba al estudio y decía, ¿por qué he contado esto?, a lo mejor esto es muy sincero, ¿no?. Las indecisiones son totalmente normales, lo bonito es terminar el disco, sentarte con Pablo Cebrián y decir hemos hecho una gran obra. Cuando uno no espera nada de fuera, todo es positivo. Ya pueden escuchar el disco una o mil personas que yo soy feliz con el trabajo que hemos hecho.
– ¿Te daba vértigo que la gente no conectara con el mensaje de las canciones tal y como tú esperabas?
– No, ninguno. Eso es más cuestión de mi equipo, que están ahí empujando por el proyecto y creen en mis canciones más que yo a veces. Yo no me he preocupado tanto de las cosas, de hecho estamos eligiendo ya el tercer single y lo están eligiendo ellos. Yo estoy feliz con cada nota que hay puesta. El éxito lo considero eso también.
– La letra de “Mamá te prometí” refleja la lucha y el esfuerzo por convertir los sueños en realidad. ¿Eres de los que piensa que con esfuerzo y sacrificio se puede conseguir prácticamente cualquier cosa o también hace falta tener una pizca de suerte?
– Hace falta tener una pizca de suerte, pero te expreso bien lo que para mí es la suerte. Yo la suerte la tengo en cuanto nazco, con la familia que tengo, que me apoyan y luchan para que yo viva de mis sueños. Yo he sido muy constante, compongo y ensayo todos los días e intento no cerrarme puertas a mí mismo. La constancia en mí es un factor muy presente, pero es verdad que para coger el tren hay que estar esperando en la estación, pasando frío, calor, cambiando la maleta de sitio, renovando las ideas… Y así cuando llegue el tren estarás preparado y listo para cogerlo.
– Cumplir los sueños no siempre depende de uno mismo, ¿qué dirías que es más importante para triunfar en la música, tener actitud o tener talento?
– Actitud de sobra. Hay miles de cantantes que cantan mejor que yo, miles de compositores que componen mejor, ahora, más pesado que yo no hay nadie. El talento es importante lógicamente, pero también se va entrenando, es cuestión de constancia. Mi padre por ejemplo no tocaba la guitarra, no tenía ni tempo, ni armonía, ni nada, se ha puesto todos los días a ensayar y ahora ya toca sus canciones.
– En la letra de “Esperanza al corazón” dices: “Quiérete, date un beso en el espejo”. ¿Hasta qué punto es importante el autocuidado y saber valorarse a uno mismo para salvaguardar la salud mental?
– Para mí es el 98%. Siento que hasta que uno no se quiere no cuenta las cosas tal y como son. Yo llevo trabajándome desde que llegué a Madrid. Un amigo me puso en contacto con mi terapeuta, Chema, que es mi auténtico ángel de la guarda. Quererse uno mismo es muy importante y sobre todo trabajar en ello. Y si no te quieres tanto, al menos estate en el camino de trabajar por ti mismo.
– Muchos de los artistas que pasan por aquí hablan de la autoexigencia como el peor enemigo posible para un artista?, ¿Cuál sería para ti el mayor desafío al que te enfrentas en tu día a día?
– La autoexigencia… soy muy exigente conmigo mismo. De hecho he sufrido mucho en los escenarios estos años atrás. Vengo de estar afinando con el sonido perfecto y si un músico me cambia el acorde miro hacia atrás porque lo oigo perfectamente. Ese perfeccionismo es mi mayor rival. Pero te diría también que yo soy su mayor rival ahora, porque le estoy poniendo mucho empeño para que ese tipo autoexigente que hay en mí se calle un poquito la boca y me deje disfrutar más las cosas. Y desde que estoy haciendo eso soy el tipo más feliz del mundo en el escenario.
– ¿Eres más exigente cuando escribes canciones para ti que cuando lo haces para los demás?
– Muchísimo más. Aunque no te diría exigente, te diría que cuando estoy componiendo para otros estoy más relajado y buscando más la emoción, el concepto y la forma de sentir de esa persona. Ahora, cuando me toca componer para mí, como ya sé por dónde camino me pongo muchas trabas. Y se nota. Al final le doy vueltas y tardo en disfrutar la canción. Pero esa autoexigencia también te lleva a sitios bonitos.
– ¿No te da un poco de envidia sana ver a otro artista triunfar con tus canciones?
– Envidia no, me da amor. Ahora mismo tengo en el mercado unas 140 canciones, que se pueden oír en Spotify en una playlist que tengo que se llama «De Puño y Letra». Escribo todos los días y me faltaría vida para poder cantarlas todas. Es maravilloso que de repente Antonio José reviente las listas de éxitos con una y luego yo la cante en cualquier concierto y la gente se la sepa. Me parece un regalo.
– Si tuvieras que escribir el guion de la película de tu propia vida. ¿Qué cosas del pasado cambiarías y qué sueños alcanzaría ese Gonzalo Hermida?
– No cambiaría ni una coma de lo que he vivido y sueños, seguiría consiguiendo los mismos y de la misma manera. Me encantaría poder decirte alguno, pero realmente miro hacia atrás y estoy muy orgulloso de todo.
– En más de una ocasión has dicho que lloraste cuando Malú cantó una canción tuya por primera vez. Con la experiencia que dan los años, ¿Qué consejo le darías a aquel Gonzalo que empezaba a dar sus primeros pasos en el mundo de la música si le tuvieras ahora mismo delante?
– Que fuese igual de humilde y siguiese con ese punto de intentar ser mejor persona cada día. Pero sobre todo, que siguiese con esa ignorancia de las cosas malas del mundo. Porque ese niño se vino a Madrid ilusionado, con tres mil euritos en la cuenta que había ahorrado tocando en garitos de Cadiz. Y consiguió todo por sí solo con esa forma de ver la vida. Yo le aplaudo y estoy muy orgulloso de él.
– Quedan apenas unos días para que termine el 2025. Si te pido que hagas un balance de todo lo que has vivido durante este año a nivel personal y profesional, ¿Cuál sería?
– A nivel profesional ha sido un año increíble, te diría que posiblemente el mejor de mi vida. He sacado un disco del que estoy muy orgulloso, tengo un equipo maravilloso con el que cada día tengo más conexión y el público está viniendo a mis conciertos. Hemos pasado de meter 70 personas en una ciudad a meter 1.000. Imagínate. Profesionalmente ha sido la hostia. Pero personalmente ha sido un año muy difícil para mí. Y creo que eso también está en el balance. Que las canciones hayan salido a la calle ha sido como sacar afuera mis emociones, desnudarme frente al mundo.
Luego he cumplido los 30 y he tenido un año de replantearme bien la vida y hacia dónde quiero ir. No sé qué será de mí mañana, pero he ido haciéndome cuestiones durante todo el año: con quién quiero estar, con quién quiero compartir mi vida, todo. Ha sido un año de sobrevivir emocionalmente más que de vivir. Y creo que ha sido muy bonito, porque al final también eso me hace ser muy humano.
– Si te dieran a elegir entre conseguir un Grammy con una de tus canciones, llenar un Movistar Arena en solitario o conseguir la Medalla de Oro de Andalucía, ¿Cuál de los tres hitos elegirías?
– La Medalla de Oro de Andalucía, sin ninguna duda. Con todo mi respeto a los Grammy y al Movistar Arena que tu tierra te valore y te premie es lo más bonito que a uno le puede pasar en la vida. Y yo me siento muy orgulloso de mi tierra, cada rinconcito de Andalucía la siento corriendo por mis venas.
– Ya para ir terminando vamos a mirar hacia el futuro, aparte de la gira de este nuevo disco y de esas nuevas canciones que están por venir, ¿Qué otros proyectos tienes en mente para el 2026?
– Muchos proyectos. Sigo componiendo para discos muy interesantes, como el de Leire Martínez, por ejemplo, que ha anunciado ya el nuevo disco que va a sacar, y en el que tengo la suerte de participar en dos canciones como autor. Luego tengo más cosas que todavía no puedo anunciar y seguiré lógicamente con la gira de Bandera Libertad, que es una de las cosas que más me ilusiona. El 23 de abril por ejemplo tocamos en el teatro Falla de Cádiz. Después de eso ya me puedo morir tranquilo.
– El teaser de “Bandera Libertad” lo abrías diciendo, “dejemos de soñar historias para vivirlas”. ¿Podría ser esa frase el mejor broche para poner el punto final a la entrevista?
– Totalmente. No dejemos nunca de soñar, de vivir las historias que soñamos.