Yarea, «Las cosas gigantes no te hacen tan feliz como crees»

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Yarea, «Las cosas gigantes no te hacen tan feliz como crees«

Yarea retrata la cotidianeidad con la belleza poética de quien ha aprendido a brillar desde adentro. Su nuevo disco, “Si tú supieras”, nace desde una rabia acumulada, mostrando su lado más íntimo y personal a través de un conjunto de sentimientos que hablan de la vida, la luz, la oscuridad y la salvación. Diez canciones que transmiten algo tan profundo y real que tocan el alma. En esta pequeña entrevista nos cuenta mas detalles de este trabajo que ella misma define como visceral y frágil.

Escucha la entrevista completa:

«Si tu supieras» es el título de tu nuevo disco. ¿Cuál es la primera palabra que te viene a la cabeza al pensar en estas diez canciones?

– Te diría que viaje. Este disco forma parte de una etapa de mi vida muy concreta y es el camino desde un problema hasta salir de él.

El título alude a las falsas apariencias. ¿Por qué nos empeñamos en juzgar a los demás sin conocerlos de nada?

– Hoy en día es inevitable. Todos estamos en un nivel de exposición tremendo y los que nos dedicamos a esto más aún. Nos empeñamos en mostrar una imagen idílica de nosotros mismos que no es la real y cuando queremos que nos vean de verdad nos cuesta, porque lo que hemos enseñado no forma parte de lo que somos realmente.

El disco nace de un momento muy concreto, en el que un accidente doméstico te cambió la vida. ¿Es un álbum escrito a modo de desahogo, de terapia o de catarsis?

– De las tres cosas, la verdad. El incendio en casa fue muy catártico, pero empecé este disco como terapia para conforme iban pasando las cosas desahogarme en las canciones. Siempre me expreso en ellas y en este caso no ha sido diferente. Me ha acompañado durante todo un proceso. Suele pasar siempre, pero este disco ha salido mucho más a la superficie. Es decir, no hablo tanto de cosas profundas mías sino de cosas que me estaban pasando en ese momento. Es bastante terrenal.

¿Ver cómo tú zona de confort puede no ser tan segura te ha hecho sentirte más frágil y vulnerable?

– Sí, todo mi mundo se ha tambaleado. En este disco me muestro más que nunca, pero al final cuando todo se pone negro quedo yo conmigo misma. Me he tenido que agarrar de la mano y decir vamos para adelante con esto.

Después de haber abierto tu corazón de una forma tan cruda y visceral en este disco. ¿Te daba vértigo que la gente no reaccionara a las canciones como tú esperabas?

– Cuando las canciones salen son del público, dejan de ser mías. Me gusta que cada uno haga con ellas lo que sienta y que se las lleve a sus propias emociones. He aprendido que aunque yo me muestre muy vulnerable en las letras, luego la gente se lo lleva a su terreno. Y no están pensando en mí o en por qué habré escrito yo eso, sino en cómo lo que canto está contando su historia. Eso es algo que a mí también me ha pasado con otras canciones y es muy bonito. Es verdad que este disco es muy crudo y que yo estoy muy desnuda en él, pero la gente lo abraza y lo hace suyo.

En más de una ocasión te has definido como una persona muy nostálgica. ¿Perder una parte de tus recuerdos es como si te arrancaran un pedacito de ti?

– A nivel de recuerdos no perdimos tanto. Sobre todo se quemó la habitación y luego el humo destrozó toda la casa. En ese momento estaba un poco desquiciada, pero a posteriori me di cuenta de que lo que más miedo me daba perder son las pequeñas cosas. Y también me ha hecho ver que lo que más tengo que disfrutar en la vida son los pequeños momentos. Las cosas gigantes no te hacen tan feliz como crees.

Pau Donés decía que escribir canciones es como mirarse en un espejo. ¿Tú que sientes cada vez que te pones delante de una hoja en blanco a componer?

– Para mí es un momento de conexión tremendo conmigo misma y con todas las partes de Yarea que habitan dentro de mí. Yo me conozco muy bien y escribir es un momento súper íntimo en el que me expreso como no lo haría nunca hablando con una persona. Para mí también es mirarme en el espejo, yo, mis problemas y las cosas que me pasan. A través de las canciones me entiendo mejor y mantengo conversaciones conmigo misma en las que aprendo muchas cosas. Y luego, me gusta encapsular todas las cosas que me van pasando en la vida en pequeñas canciones.

¿Y qué es lo más difícil de componer canciones con tanta carga emocional, escribirlas, enseñárselas al mundo o revivirlas luego una y otra vez en los conciertos?

– Para mí no es difícil ninguna de las tres cosas. Cuando escribo canciones lo hago por necesidad absoluta, las estoy vomitando. El momento de enseñarlas sí que es a lo mejor el que más vértigo me da, sobre todo porque son como mis niñas y cuando el público no las acoge de la manera en la que a mí me gustaría me llevo un disgusto. Al final, cada canción tiene su camino y en el futuro, cuando las vuelvo a cantar a lo mejor ha pasado tiempo. Me gusta verlo con perspectiva y recordar cómo estaba y cuánto he cambiado. No me hace revivirlo, sino mirarlo desde otro punto.

Tu lado más frágil sale a flote en canciones como “Gigante”. ¿Mostrarse tan vulnerable a la hora de componer es para ti un acto de debilidad o de valentía?

– De valentía o de sinceridad. Yo me muestro vulnerable pero no espero que nadie venga a abrazarme ni a decirme nada, lo hago porque me apetece. No creo que sea valiente por hacer eso, simplemente lo necesito, lo suelto y lo hago así. 

“Si la película me hace llorar es que ha tocado dónde debe hacerlo”, ¿podría servir ese mensaje también para la música y las canciones?

– Sí, cuando algo te provoca emoción es porque está bien hecho. En este caso hablo de eso, si me ha hecho llorar es que ha tocado una parte de mí que otras cosas no.

“Gigante” habla de la ansiedad, del insomnio y de los fantasmas que habitan en el silencio. ¿Qué tiene la noche que es cuando vienen a visitarnos todos esos fantasmas?

– No lo sé, en mi caso es pasar las nueve y media de la noche y todas las preocupaciones se vuelven gigantes. Me ataca el insomnio, la ansiedad… luego me levanto por la mañana y no era para tanto, pero a las tres de la mañana todo parece una enormidad.

¿Es en esos momentos de introspección cuando salen a la luz los sentimientos más profundos?

– Yo no soy muy nocturna para componer, soy más del momento, conforme me pasa algo tengo la necesidad de escribirlo. Aparece la canción, la letra, la melodía en mi cabeza y necesito encerrarme un ratito a trabajar esa idea. 

¿Hasta qué punto es importante el autocuidado y saber escucharnos a nosotros mismos para no caer en comportamientos autodestructivos?

– Es súper importante. Yo este año he empezado terapia y ha sido increíble. Ha sido un año de aprendizaje tremendo, empezar a pensar en mí, cuidarme, cuidar mi cabeza… me ha hecho mejorar en muchísimos aspectos de mi vida.

Una de las canciones de este disco lleva por título “Las cosas que pasan por mi cabeza”. ¿Ha sido este trabajo una manera de poner en orden tu mente?

– Sí, la verdad. Este es de los primeros temas que escribí y fue un momento de decir todo lo que tengo dentro: lo que me importa, lo que no me importa, lo que quiero mejorar. Hago un listado de todas esas cosas que pasan por mi cabeza. 

En la letra de esa canción dices: “No sé cómo parar de echar tanto de menos”. ¿Estar lejos de casa y de tu familia es el precio más caro que has tenido que pagar por cumplir tus sueños?

– Te diría que sí. Cuando tenía 19 años y me mudé a Madrid no lo veía tanto como ahora. Lo digo en un montón de canciones, me gustaría tanto vivir con ellos. Siempre he sido muy familiar pero cuanto más mayor me hago más echo de menos a mi familia y a mi gente. Me sale muy caro cumplir mis sueños.

“Las cosas que pasan por mi cabeza” surge de la gratitud por todo lo que tienes, pero también del miedo profundo a perderlo. ¿Por qué nos cuesta tanto mirar el lado bueno de las cosas y nos quedamos siempre con lo malo?

– Eso es una cosa que he trabajado mucho este año. Parece que damos más importancia a lo malo que a lo bueno y si pasa algo malo tapa todo lo bueno que haya podido pasar. Yo estoy aprendiendo a relativizar las cosas y a ver, que si el día tiene 24 horas porque en una hora haya pasado algo malo no hay que quitarle lo bueno a las demás. Seguro que ha habido muchas cosas buenas ahí también.

Hace poco comentaste en otra entrevista que este disco te ha hecho comprender muchas cosas. ¿Eres de las que cree que nada sucede por casualidad y que hasta de los momentos de oscuridad podemos sacar algo positivo?

– La verdad que sí. A nadie le gustan los momentos de oscuridad pero a nivel creativo son indispensables. Yo siempre he sido un poco dramática y sin eso no podría escribir canciones porque lamentablemente me inspira más todo lo oscuro que lo luminoso. Si tú escuchas este disco es oscuro, pero también hay millones de cosas de este último año que me han hecho inmensamente feliz. Pero no sé, la cabra tira al monte. Ahora intento no regodearme en la tristeza, trato de aceptar este sentimiento negativo.

”Sueño con ser desconocidos” es una frase que hay en otra de las canciones de este disco. ¿Te cuesta mucho gestionar las emociones sabiendo que todo lo que dices o haces públicamente puede llegar a ser juzgado o comentado? 

–  Soy bastante recelosa de mi vida privada. Yo suelto las cosas dentro de las canciones y que cada uno se haga sus hipótesis. Nunca desmiento ni confirmo nada, hasta ahora me va bien y no creo que suelte prenda nunca.

A pesar de que todas las canciones siguen un mismo hilo conceptual, en las letras se enfrentan la seguridad que siempre has tenido con la inseguridad que has empezado a sentir este último año. ¿Cuál de las dos termina ganando la batalla al final del disco? 

– La segunda, he conseguido vencer a la inseguridad. Y ha sido una sorpresa para mí encontrarme con tanta inseguridad cuando siempre he sido una persona que ha creído mucho en mí, que he sido muy segura de mí misma. Gracias a este disco, a la terapia y al trabajo he conseguido poder con ello.

En la letra de “Suficiente” pones muchas de esas inseguridades sobre la mesa. ¿Es el ser humano más destructivo consigo mismo que las propias heridas que lleva dentro?

– Totalmente. Nosotros mismos nos juzgamos mucho más que cualquier persona que tengamos a nuestro alrededor. También somos muy egoístas y estamos todos mirando nuestro ombligo. La realidad es que nada de lo que hagamos es tan importante, el de enfrente no se está enterando de la mitad.

¿Cuál dirías que es el mayor desafío al que te tienes que enfrentar en tu día a día como artista. ¿Esa necesidad de aprobación externa, la autoexigencia a la que nos sometemos muchas veces nosotros mismos o la frustración de no cumplir con ciertos objetivos?

– Las tres cosas. Yo soy muy perfeccionista, muy impaciente. Me cuesta mucho esperar a que pasen las cosas y necesito hacer algo para que pasen ya. También me frustra mucho no llegar a sitios a los que me había propuesto llegar, aunque ya no estoy tan pendiente de las opiniones ajenas ni los números… he apartado todo eso. A raíz de ser madre me di cuenta de lo que me importaba y todo pasó a un segundo plano. Aún así ya te digo que soy muy perfeccionista y me cuesta mucho confiar en lo que hago. Siempre pienso que podría haber estado un poco mejor o que si hubiera trabajado un poco más hubiera conseguido más cosas. A veces hay que dejar de fustigarse.

En el estribillo de “Suficiente” dices textualmente: “espero que no piensen que he tenido suerte”. Después de tres discos y de haber compuesto tantísimas canciones para otros artistas, ¿Sigues pensando que hay gente que no te valora por tu trabajo?

– Hay una parte de mí que siempre piensa que ciertas condiciones de mi vida me han favorecido para estar donde estoy. Y me da mucho miedo que la gente solo me dé ese mérito y no se fije en todo el trabajo que he hecho.

Ya que hemos mencionado esa faceta tuya de compositora para otros artistas. ¿Eres más exigente y perfeccionista a la hora de componer cuando escribes para ti que cuando lo haces para los demás?

– Es diferente, cuando compongo para mí estoy bajo mi propio criterio y hablo sobre cosas mías, siempre hay un punto más de exigencia. En cambio, cuando escribo para otras personas ellos son los que deciden qué es lo que quieren hacer y hasta dónde quieren llegar. Cuando ellos deciden que está bien, yo también.

“Crítico” es una de esas canciones que en un principio estaba pensada para otro artista y ha acabado dentro de tu nuevo disco. ¿Es un caso aislado o cuando compones algo que te marca o te llega de alguna manera luchas por que sea para tu proyecto?

– Es la primera vez que me pasa. En realidad no iba a ser para otro artista, iba a ser mío pero en un disco de colaboraciones de Kickbombo con varios artistas. Y aunque iba a ser una canción mía en cierto modo, necesitaba que estuviera en mi disco, porque era el eje sobre el que giraba todo. Estaba compuesta en la mitad de todo el proceso y luché por ella para que se quedara en mi proyecto.

Que otra persona se sienta identificada con el mensaje de canciones como esta, ¿es el mejor regalo que se puede tener por encima de las escuchas y las cifras?

– También las abrazo porque la verdad, tampoco es que sea una canción muy positiva. Hoy he recibido muchos mensajes y cuando me dicen por ejemplo, que define perfectamente como se sienten… he conseguido lo que quería.

“Sin un buen final” es una canción que reflexiona sobre la vida que hubiéramos podido tener si no tuviéramos la actual. Si hubieras tenido que escribir el guion de tu propia vida y este tuviera que ser completamente diferente a todo lo que has vivido. ¿Cómo sería la vida de esa otra Yarea?

– Muchas veces me planteo si hubiera sido más feliz con otra vida. Me la imagino totalmente diferente, más tranquila, en Cartagena, siendo profesora que era el plan A. Viviendo en un pueblo, teniendo una vida relajada… Pero aunque esta vida me estrese la otra opción creo que me hubiera aburrido.

A pesar de lo que dice el título «Sin un buen final» no habla de un final malo, sino de una historia que queda suspendida en el pecho. ¿Se puede llegar a avanzar teniendo heridas emocionales abiertas, sin cicatrizar?

– Ahora mismo he aprendido que sí. Más que heridas son como frasquitos que están dentro de ti con cosas que se van a quedar ahí siempre. Hay momentos de nuestra vida que son demasiado importantes como para superarlos o olvidarlos, simplemente tienes que aceptar que tienen su hueco dentro de ti. Y quererlos.

Has empezado el año con nuevo disco y dando un concierto en la sala del Movistar Arena. Habiendo puesto el listón ya tan alto desde el inicio, ¿Qué otros proyectos nos quedan para este año? 

– Por ahora, trabajar en el disco, promocionarlo y que llegue lo más lejos posible. Estamos también preparando una gira para final de año y como soy un culo inquieto y no puedo aburrirme… me estoy embarcando en proyectos nuevos. Ahora estoy escribiendo un libro que no sé qué pasará con él pero que me tiene bastante motivada. Pero bueno, mi primer objetivo es el disco y trabajarlo lo máximo posible.

¿2026 será el año de la consolidación artística de Yarea?

– Ojalá que sí, yo tengo esperanzas en este año.

“Si tú supieras” lo has compuesto dejando fuera del estudio tanto las expectativas como las pretensiones. ¿Hacer las cosas sin miedo ayuda a hacer el camino más bonito?

– Para mí sí, este disco ha sido el que más he disfrutado creando. Cero pretensión, cero ambición, no hay expectativas. Solo vamos a fluir y ver qué pasa. 

El día de tu concierto en la sala del Movistar Arena hacía justo seis años que salió publicada tu primera canción en solitario. ¿En qué dirías qué más has cambiado con el paso del tiempo?

– En muchísimo. Cuando saqué «Créeme» era más impaciente que ahora. De hecho, no es ni el máster el que está publicado, es una mezcla que quería sacar lo antes posible. No tenía ni idea de nada, ni de cómo funcionaba la industria ni de qué quería hacer yo con la música. Simplemente tenía ilusión por sacar canciones. Ahora lo trabajo todo desde un punto totalmente diferente, mucho menos ambicioso que antes. 

“Créeme” era el mejor título posible para cerrar el círculo y dejar como mensaje ahora que si persigues tus sueños y crees en ti, esos sueños pueden llegar a cumplirse?

– Yo creo que es cuestión de trabajo. Las cosas pasan, pero tienes que hacer porque pasen. Para mí es muy importante ser constante. Luego siempre está ese punto de suerte, pero si los trabajas, todos los sueños se pueden cumplir.

Hay un refrán que dice: “Hay algo mágico en los colores de la naturaleza”. ¿Podría servir esa frase para poner el broche final a la entrevista y decir que “Si tú supieras” es una invitación a abrazar la magia de las pequeñas cosas que nos rodean?

– Sí. Ese es el mensaje final que tiene, que nos fijemos en lo pequeño y disfrutemos de ello. Que todo lo malo pasa y lo que tenga que llegar, llegará.

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