
Carmesí, «Ser tú es lo que te hace diferente»
«Tiro al Plato» es un disco que marca un punto de inflexión en la carrera de Carmesí. En él desarrolla la idea de enfocar la mirada en uno mismo, seguir la intuición y avanzar sin dejarse arrastrar por las comparaciones. El resultado es un álbum honesto, emocional y visual, que combina guitarras, texturas analógicas y una energía que se mueve entre la introspección y la catarsis. De ello y del concierto que el próximo jueves celebrará en la Sala Vesta de Madrid nos habla en esta entrevista.
– Hoy se cumplen cinco meses desde que salió publicado tu último álbum, “Tiro al plato”. ¿Qué balance haces de todo lo que has vivido desde entonces?
– Ha sido una montaña rusa, no te voy a engañar. El disco supuso un trabajo tan intenso que me lo eché todo encima. Fueron meses frenéticos, de no parar, de querer llegar a tiempo, de millones de elementos que no eran imprescindibles pero que yo quería sacar adelante: el pack Deluxe, la cerámica… Fue tan intenso que cuando salió me dio un bajón de la sobrecarga que llevaba encima, eso sumado a la ilusión y a la alegría de compartirlo, al feedback de la gente. Con el tiempo he ido nivelándome mejor y ahora estoy preparando el directo, ensayando y con ganas de enseñarlo sobre un escenario, que al final es la guinda de todo este año de trabajo.
– “Tiro al plato” habla de enfocar la mirada en uno mismo, seguir la intuición y avanzar sin dejarse arrastrar por el ruido. ¿Es verdad eso que dicen de que cuando cae la noche los artistas habláis con el silencio?
– Yo cuento todo, a mí no se me da muy bien hablar con el silencio. Mis canciones son tan tan autobiográficas que se me conoce muy bien a través de ellas. Y creo que dejo poco a la imaginación en cuanto a cómo siento o cómo vivo, no soy nada misteriosa. Hay artistas que te atraen por ese misticismo pero yo soy como un libro abierto. Cuando me subo a un escenario intento aislarme de todo lo de fuera para que quien conecte conmigo, conecte realmente con lo que tengo que contarle.
– El álbum desarrolla la idea de apuntar hacia dentro para disparar hacia afuera. ¿Cuántas conversaciones contigo misma han sido necesarias para dar forma a estas diez canciones?
– Muchísimas. Partir del lienzo en blanco es complejo en cualquier proceso creativo, más cuando quieres hacer un giro respecto a lo que vienes haciendo. Necesitas encontrar un significado más allá de las canciones, que se vea tu identidad de una manera como nunca se ha visto antes, porque esas conversaciones vienen de que realmente le he dedicado mucho más tiempo a este trabajo que a todo lo que he hecho anteriormente. Y es complicado verte frente al espejo y preguntarte: ¿Qué quieres hacer, a qué quieres sonar?. La propia temática de las canciones es muy personal.
– Cada una de las canciones intenta transformar la duda en impulso. ¿Son saltos de fe o actos de valentía?
– Tiene un poco de cada. Cualquier proceso creativo es un salto de fe donde pones todo de ti, lo lanzas al vacío y solo tú sabes toda la inversión de tiempo que hay. Pero también es un acto de valentía porque en cada canción me mojo mucho. Contar mi intimidad de una manera más o menos evidente es valiente porque hablar con uno mismo y llegar a ciertas verdades es incómodo incluso para mí misma. Requiere cierta valentía. Es más fácil seguir adelante y no plantearte ciertas cosas.
– Vivimos la vida a un ritmo tan frenético que aislarse del ruido es prácticamente imposible. ¿Cómo de importante es saber escucharnos a nosotros mismos para no caer en comportamientos autodestructivos?
– Es fundamental. Lo que pasa que es algo no lineal, es decir, el hecho de aislarse del ruido y de escucharte a ti mismo suena bien pero cada vez nos lo ponen más difícil. Las propias redes sociales, el teléfono, las comparaciones, subir publicaciones… si eres músico tienes que hacerlo por obligación porque si no no existes en el panorama. Todo eso genera ruido y presión. Una cosa no existe sin la otra y tienes que formar parte de ese juego. Yo intento limitar el tiempo con el móvil. A veces se cumple y a veces no, trato de tenerlo como una herramienta pero que no se me vaya la vida en ello.
Ayer mismo estaba escuchando el tema nuevo que han sacado The Strokes. Es una banda que me flipa desde que era adolescente y jamás he visto una publicación de ellos. Si te gusta la canción y tu canción le llega a la gente no es imprescindible que subas un post promocionándola. Por eso intento relativizarlo un poco.
– Dicen que la intuición es el amigo verdadero que nunca miente. ¿Hacer las cosas sin pretensiones ni expectativas ha hecho que disfrutes más de todo el proceso creativo de este disco?
– Totalmente. Era algo que necesitaba a nivel artístico pero sobre todo a nivel personal. Venía de hacer canciones un poco a contracorriente porque trabajaba en otra cosa y compaginaba ambos trabajos. Iba a salto de mata como decimos aquí en Murcia. Y este disco era un trabajo que yo necesitaba hacer, aislarme, escuchar esa intuición… Ha habido momentos en los que he llegado a calles sin salida y he tenido que retroceder o cambiar de dirección. Pero también he aprendido muchísimo, sobre todo a escuchar lo que quiero para saber realmente por donde quiero ir.
– “Tiro al plato” no solo te ha llevado a conocerte, también a ser sincera con lo que quieres y con lo que escuchas. ¿Es la honestidad el bien más preciado que tiene este disco?
– Para mí sí. No sé cómo suena desde fuera que yo remarque que intento ser honesta. No sé si es pretencioso, pero es que veo cómo funciona la industria, todo con intereses… y me parece tóxica. Yo siento las cosas de una manera muy genuina y no me voy a acercar a alguien porque me interese, porque sea un promotor o porque colaborar con él me beneficie. Esa es la marca de identidad de mi proyecto. También tiene su consecuencia ya que me deja a veces fuera de ciertas cosas. Pero es lo que he intentado recoger en este disco, simplemente que lo escuches y te llegue.
– Es un disco de primeras veces: la primera vez que haces un vinilo, la primera vez que colaboras con otro artista y la primera vez que participas en la producción de las canciones. Una vez visto el resultado, ¿te arrepientes de no haber dado algunos de estos pasos antes?
– El vinilo y las colaboraciones era ahora el momento. Siento que es el trabajo más importante hasta la fecha o en el que más dedicación y tiempo he invertido como para darle esa importancia de grabarlo en un vinilo. La producción sí que es posible que hubiese echado en falta hacerlo antes, pero era imposible, porque tenía otro ritmo de vida. Al final era una cuestión de tiempo, de interés y de dedicación. Ahora por suerte lo tenía y por eso me he podido implicar en ese aspecto. He podido aprender mucho y probar a darle ese traje que imagino en mi mente para las canciones.
– Siempre has dicho que si hacías una colaboración tenía que ser con alguien que le diera sentido a tu proyecto musical. ¿Qué tienen de especial Ire y Gabriel de la Rosa para haber pasado el filtro?
– En el caso de Gabriel nos une algo muy guay. Yo he sentido desde que este proyecto era pequeñito que él lo trataba con mucho compañerismo, cosa que tampoco es tan habitual en este mundillo. Siempre me ha dado un impulso. Me invitó a cantar hace dos o tres años con ellos en Murcia y teníamos pendiente esta colaboración. Ambos lo vimos muy claro, porque el tema tenía la energía que él desprende y la temática de la canción daba lugar a que entrara otra persona. Para mí es fundamental que tenga sentido con lo que te estoy contando. Y la voz de Gabriel le da un color muy característico, se complementa muy bien con la mía, que es todo lo contrario, más dulce, más sencilla.
En el caso de Ire me pasó parecido, solo que conecté más recientemente con su proyecto. Me encanta la manera que tiene Victorias de contar las cosas en sus canciones, sus letras, su sensibilidad. Tuvimos el mismo productor en común, que yo descubrí gracias a su disco «Emocional» y una cosa llevó a la otra. Nos admiramos mutuamente y al ser algo así tan real, se lo planteé y lo vio muy claro.
– Sobre el paso del tiempo reflexionas en otra canción como “Baby, cool”. ¿En qué dirías que más ha cambiado musicalmente Carmesí con el paso de los años?
– Ha cambiado en varios aspectos. Por ejemplo, en la temática de las canciones. Al final va acompañada de mi vida. Desde que empecé a escribir hace ya casi 10 años hasta ahora he pasado por etapas muy diferentes, pero al final mis canciones son un diario. Sé cómo estaba exactamente en 2020 cuando salió mi disco. Sé cómo estaba en 2022, en 2024 y es una línea cronológica que tengo ahí de mis etapas vitales, que en muchas ocasiones se rigen por las relaciones sentimentales que tenía.
El gran cambio que veo ahora con este álbum es que al estar más estable emocionalmente, me he permitido tener más espacio para tratar otros temas delicados, que no implican a otra persona sino que van más hacia mí. Siento que es un disco muy introspectivo porque hay canciones que hablan de inquietudes como «Baby cool», el tema de la maternidad, otra canción para mi madre, otra dedicada a tener un mal día e intentar darme a mí misma un impulso para seguir adelante. Hace años no me permitía indagar tanto hacia adentro, no era algo superficial pero sí de una relación sentimental que está bien, mal, en ruptura o en enamoramiento. Eso ha sido el gran avance.
– La primera canción del disco que compusiste es “La Postal”, una carta de despedida que dice frases como “No puedes soportar que la vida siga y que al final no me haya ido tan mal”. ¿Es más terapéutico ponerle tiritas al corazón cuando se dicen las cosas sin filtros?
– Sí, de hecho fue la primera porque salió del tirón. Las emociones más negativas como el rencor, la rabia o la decepción invitan mucho a la composición, porque se viven de manera muy visceral. Esa canción me ayuda a materializarlo, a sacar de ahí el propio aprendizaje. Todas tienen su propia conclusión, que luego con el tiempo al escucharlas me alivia, es como si yo misma me fuera dejando esas dosis para el futuro. Y es verdad que «La Postal» fue algo así. Fue poner una tirita a una historia fea, digámoslo así. Y también de alguna manera, explicarle a esa persona indirectamente lo que pensaba de su comportamiento, de su actitud. Son cosas que no te atreves a decir o que no ves el momento de decir a la cara y que en una canción queda muy elegante.
– “El accidente” habla del vértigo de decidir a quién llamar en una situación extrema. ¿Es Carmesí el alter ego al que llama Carmen cuando tiene una emergencia emocional?
– No, qué va. Carmesí o Carmen por más que lo intente son lo mismo. Eso juega a mi favor en la honestidad pero también juega en mi contra porque Carmen sí puede llegar a desestabilizarme. Si algo va mal en el proyecto o no va como esperaba, siento que es mi vida y eso no es sano. No es como una empresa y el empresario, cuando me desestabilizo, me desestabilizo en todos los ámbitos, muy a mi pesar. La llamada de emergencia tengo claro que sería para gente que está muy cerca de mí, que me quiere. Esta canción te lleva a pensar quiénes son esas personas.
– Cuando el mundo se tambalea son los vínculos los que nos sostienen. Y ahí aparece “Tu Virtud”, que va dedicada a tu madre. ¿Volver a nuestros orígenes es el mejor modo de reencontrarnos cuando estamos perdidos?
– Para mí sí. El mantra que se repite al final de la canción es bastante real en mi vida: «Cuando no sé bien qué hacer, pienso en lo que harías tú y sé que va a estar bien porque sabes tú virtud«. Como una madre no te conoce nadie. No quiere decir que tu madre tenga la verdad absoluta, pero sí que ve la vida de una manera que nadie más puede ver así. Mi madre es una persona también muy genuina, muy sensible, que siempre intenta tomar la mejor decisión sin hacer daño a nadie. Siempre ve el bien en el resto del mundo y lo admiro mucho, porque es humano pensar mal o ser rencoroso, pero ella siempre acaba viendo el lado bueno. Cuando tengo que elegir esto o lo otro, pienso lo que haría mi madre porque es lo más leal. Sana mucho.
– Si nos centramos en las letras, “Tiro al plato” atraviesa todo tipo de emociones, desde la tristeza sin sentido de algunos días hasta la búsqueda de motivación o la perseverancia en un entorno que a veces pone las cosas difíciles. ¿Cuál dirías que es de las diez, la canción en la que más te has desnudado emocionalmente?
– «Baby Cool». A pesar de ser la última del disco es mi favorita, porque llega a un lugar muy íntimo, que a veces incluso, cuando hablo de ella en entrevistas me hace sentir muy vulnerable. No tanto cuando la gente escucha la canción, porque ahí cada persona puede plasmar lo que quiera. Habla del instinto maternal y cómo eso condiciona a una mujer de cierta edad, porque hay un tiempo limitado para ser o no madre. Me parece algo íntimo y de lo que no se habla tanto, por lo menos en mi entorno.
– Para la promoción de “Día Triste” te lanzaste a la calle a cantarle la canción a distintas personas que no tenían un buen día. ¿Viviríamos más felices si valoráramos los abrazos igual que las frustraciones?
– Sí, si fuésemos capaces de reconocer esa tristeza, de abrazarla. Para mí fue una experiencia reveladora, porque me vi cantándole a desconocidos a dos metros. Y no sólo era el hecho de cantarles la canción, sino el abrazo de después, el no te conozco de nada pero de verdad que si estás pasando un mal día, he escrito la canción para eso. Fue de las mejores cosas que me ha dado el disco.
– El Packaging de tu disco anterior “Deshielo”, era un corcho de congelados. Tiro al plato viene en un plato de cerámica artesanal. ¿Con qué nos vas a sorprender en el siguiente disco?
– Dependerá de en qué movida me sumerja. Hacer cada una de estas piezas de manera independiente supone un esfuerzo y un calentamiento de cabeza brutal. Ya en «Deshielo» lo pasé regular pero no aprendo la lección y acabo en el mismo sitio. Luego el resultado es flipante. El siguiente, dependerá del concepto, si habla de una caja de galletas, haré una caja de galletas. Me gusta que te aporte algo más allá del disco, que casi nadie lo escucha hoy en día, que sea una pieza de decoración casi.
– El videoclip de “Tiro al Plato” es una producción muy cinematográfica inspirada en la serie The Bear. ¿Qué importancia le das a la parte visual en tu proyecto musical?
– Muchísima. La música es lo primero, pero una vez que está hecha toca materializarlo en pantalla. Tengo la suerte de trabajar con José Hortelano, que es el director de todos los videoclips que han salido de este disco y de los anteriores. La referencia que cogimos de «The Bear» le da a la canción otra dimensión más allá de estar limpiando un restaurante. Para mí crear ese mundo es muy importante, pongo toda mi energía para que en pantalla se entienda y se complemente lo mejor posible.
– “Vuelta a casa” es una canción que casi se queda fuera del disco y ahora es la preferida de tu entorno. ¿Es el mejor ejemplo de que todo esfuerzo siempre merece la pena?
– Sí, para la décima canción había varias opciones. «Vuelta a Casa» se me atascaba en un momento dado al llegar al estribillo. Para mí es muestra de la constancia, el esfuerzo y el tener un objetivo. Yo quería sacar esa canción adelante y al final, investigando, probando y experimentando con el sonido ahora es de las más contemporáneas y de las que aportan un color muy diferente al disco. Estoy muy contenta de que finalmente entrase. Lo que me propongo, al menos lo que dependa de mí, suelo sacarlo. Otra cosa es lo que no controlas, pero lo que está en mi mano soy muy constante con eso.
– Ya para ir terminando vamos a mirar hacia el futuro. Hace poco que dio comienzo la gira en Murcia y en unos días estarás de concierto aquí en Madrid. ¿Cómo convencerías a la gente para que te vaya a ver a ese concierto? ¿Va a haber alguna sorpresa?
– Lo primero que les diría es que escuchen el disco porque es el primer paso para conectar con el mensaje, con las reflexiones a las que te quiero llevar. Y una vez que lo tienes, el directo te va a aportar un paso más allá, porque no solo hemos intentado que suene lo más fiel posible al disco, sino que la energía que yo he vivido cuando lo hemos tocado en directo ha sido brutal. También al ser un cambio estilístico de alguna manera, me siento en el escenario con un poder y una presencia escénica que anteriormente no sentía. Es una experiencia reveladora que te puede llevar a reflexionar sobre temas importantes como el vínculo con tu madre o si realmente estás rodeada de las personas que querrías. Preguntas que te hacen pensar un poco. Para mí la experiencia perfecta.
– ¿Algo que quieras añadir o te haya faltado por decir?
– Simplemente recalcar la importancia de hacer música de manera genuina. Seguir tu intuición sería el resumen de este álbum. Es algo que durante el proceso del disco llegué a perder por dejarme llevar por opiniones externas y por lo que se espera de mí. Muchas veces nos obsesionamos con ser originales y en el caso del músico, original eres tú y ser tú es lo que te hace diferente. Ese momento de crisis total frente al lienzo en blanco, escuchar tu intuición e intentar ser lo más honesto posible contigo, con tu público y con tus canciones, es lo que a más trabajo me ha costado.