
Kalenn, «A nivel visual puedes expresar más lo que tienes en la cabeza»
La inspiración para componer puede venir del lugar más inesperado. Desde un paisaje, un objeto cotidiano o una simple conversación escuchada al azar, cualquier detalle puede ser el inicio de una historia que contar en canciones. Kalenn encontró esa inspiración en el trayecto de la línea 118 de la EMT. Todas esas reflexiones y pensamientos las ha plasmado ahora en un disco honesto y lleno de sensibilidad. En esta entrevista el artista madrileño nos desvela todos los detalles de este trabajo.
Escucha la entrevista completa:
– “118” es el título de tu último disco, ¿Cuál es la primera palabra que te viene a la cabeza al pensar en estas diez canciones?
– Recorrido. Musical y también de trayectoria personal, porque al final son historias mías las que han estado en esas canciones.
– Ha pasado mes y medio desde que salió publicado el álbum, ¿Qué balance haces a nivel personal y profesional de todo lo que te ha traído por el momento?
– Sobre todo experiencia. Era mi primer álbum y yo no tenía ni idea de cómo se hacía un disco. Ha sido simplemente componer, crear un concepto y sacar todo lo que tienes hay en la cabeza para plasmarlo ahí en un álbum.
– Siendo como has dicho muchas veces una persona bastante introvertida. ¿Te daba vértigo mostrar tu lado más vulnerable tan abiertamente en este disco?
– Sí, una de las cosas que más pensé fue hasta qué punto tenía que abrirme en las canciones. Pero al final dije, mira, todos hemos pasado por cosas así, cuanto más real sea la canción más se va a sentir identificado quien la escuche.
– Cada canción es una parada de autobús, con un pasajero y un objeto concreto con el que interactúas en los visuales. ¿Cuál sería para ti la parada más importante de este viaje?
– La más especial diría que es la última, «Sin quererme despedir». Es una canción muy nostálgica y también un mensajito que dejé ahí a la gente que me sigue.
– No todas las historias que hay dentro de “118” son vivencias propias. ¿De dónde salen reflexiones más profundas, de una charla con un desconocido que se sienta al lado en el autobús o de una conversación contigo mismo al final del día?
– Un poco de todo. En algunas canciones he plasmado ideas y vivencias propias, pero en otras ha sido pura imaginación. Los cantantes somos así de peliculeros. Por ejemplo, si en el autobús veía a un chico y una chica juntos, sin saber si eran pareja… yo ya me montaba mi película: han subido, van a una cita…
– Hay un refrán que dice que el que aprende a observar descubre más de lo que se imagina. ¿Deberíamos dejar un poco de lado las pantallas para observar más detenidamente la belleza de las pequeñas cosas que nos rodean?
– Yo en ningún transporte cojo el móvil, porque me mareo. El autobús lo suelo coger por la noche y es cuando me paro a mirar todo. Me inspiré tanto de las personas al ver cosas a las que no le prestas atención normalmente.
– Si otra persona del autobús hiciera lo mismo y se fijara en ti para componer, ¿de qué crees que hablaría la letra de su canción?
– Yo suelo ser muy payaso pero si me ves en la calle o en el autobús soy serio. Entonces a lo mejor harían una canción un poco melancólica.
– ¿Qué tiene la noche, que es cuando vienen a visitarnos todos los fantasmas?
– Eso me pregunto yo. A casi todo el mundo le gusta la noche. Además, yo he comprobado, cuando hago sesiones de composición con gente, que hasta que no son las ocho o las nueve y empieza a anochecer, no sale la inspiración.
– Que la gente pueda desahogarse con tus canciones ha sido siempre uno de tus principales objetivos. ¿Componer es para ti una vía de escape, una terapia o una catarsis?
– Para la gente es terapia porque se siente identificada. Pero para mí también es terapia, porque son vivencias propias, me desahogo en ellas y todo lo que a lo mejor no soy capaz de decir hablando, lo digo en una canción.
– ¿Y que otra persona se sienta identificada con el mensaje y haga suya luego la canción, es el mejor regalo que se puede tener por encima de las escuchas y de las cifras?
– Yo creo que sí. Hay veces que tienes pensamientos de no querer seguir con la música y cuando te llegan mensajes de ánimo, de alguien que ha tenido una época mala, que te dice que tu música le ha ayudado. Eso es un impulso.
– Borges decía que manejar el silencio es casi tan difícil como saber hablar. ¿Hasta qué punto es importante saber escucharnos a nosotros mismos para no caer en comportamientos autodestructivos?
– Es bastante importante. Nos tenemos que escuchar y no tenemos que encerrarnos en nosotros mismos. Las cosas hay que hablarlas, ir a terapia también, pero no guardártelas porque si no acaban saliendo por algún camino.
– Transmitir, emocionar y conectar, son tres palabras que definen tu propuesta artística. ¿Cuál es de las tres, la que mejor encaja en tu forma de entender la música?
– Yo creo que transmitir. La gente es lo que más me suele repetir cuando me escucha cantar. No me enfoco tanto en que se entienda la letra y muchas veces ni vocalizo, porque me centro solo en sentir la canción y transmitirla.
– En más de una ocasión has dicho que este disco querías que tuviese toda la verdad posible. ¿Es la honestidad el bien más preciado que tiene?
– Sí, he intentando plasmar en el álbum todos mis estados, desde el más vulnerable a mi estado más animado.
– Tus letras abordan temas de la vida cotidiana, el desamor, y las experiencias personales. ¿Cuál sería para ti el sentimiento o la emoción más difícil de plasmar en la letra de una canción?
– Me suele costar escribir de amor. Me parece más sencillo el desamor, me siento más inspirado en ese terreno. Lo intento, pero no me sale.
– ¿Es Kalenn una especie de alter ego para decir en canciones lo que a Francisco le cuesta más expresar o decir con palabras?
– Somos iguales. Yo suelo ser muy sincero tanto en mi vida real como en las canciones.
– 118” empieza con una canción que lleva por título “Otra Balada”. ¿Es una manera de marcar territorio y dejar claro ya desde el principio que es un álbum que va a apostar mucho por lo emocional?
– Mi intención con «Otra balada» era que el título te llevase a una canción melancólica pero que luego fuera todo lo contrario. Quería esa sorpresa para empezar el álbum y estoy muy contento, la verdad, con salirme un poco de mi zona de confort.
– George Michael decía que la balada es el instrumento perfecto para viajar al pasado. ¿Tienen también para ti ese componente melancólico?
– Yo creo que sí. Lo típico cuando con un olor o un sabor te viene a un recuerdo, pues a mí me pasa lo mismo con mis canciones. Son como recuerdos que me vienen, vivencias de ese momento. Y me parece bonito que la música te transporte a ese momento en el cual te sientes identificado.
– Hay gente que confunde la tristeza con la melancolía, ¿Cuál de las dos es para ti más inspiradora a la hora de componer?
– Tristeza. La melancolía es también guay, pero me inspira más la tristeza.
– Tú mismo has definido tu estilo de música como un pop triste con sonido animado, ¿es más terapéutico bailar los dramas que llorarlos?
– Sí, cuando empecé el año pasado a hacer conciertos noté que las canciones tristes transmiten un montón. Y te desahogas. Las animadas también tienen ese punto, por eso me gustan los dos extremos, lo animado y lo triste.
– ¿Y por qué nos cuesta tanto mirar el lado bueno de las cosas y nos quedamos siempre con lo malo?
– Porque somos muy negativos. Yo intento obligarme a ser positivo en general pero siempre acabo siendo negativo en la música y en todo.
– Hace poco dijiste en otra entrevista que “Sin quererme despedir” es la canción del disco que más te ha costado terminar. ¿Qué tiene de especial?
– Me di cuenta que realmente no hablé del autobús en ninguna canción. Tenía que meter algo tan importante como el concepto del álbum en una y me costó encontrar la manera de que no quedase demasiado raro.
– Todas las canciones llevan un visualizer o un videoclip detrás. ¿Qué importancia le das a la parte visual en tu proyecto musical?
– Muchísima, yo creo que el 80%. Yo he estudiado audiovisuales y me gusta mucho el concepto. Está bien que cada uno tenga su idea de la canción pero a nivel visual puedes expresar más lo que tienes tú en la cabeza.
– Uno de tus vídeos más cinematográficos es “Pelis de Terror”, en el que haces un guiño a varios clásicos del género de la década de los 80. A nivel musical también te sientes atraído por la música de aquella época?
– Es un género que me gustaría probar, aunque todavía no es el momento. Además está muy de moda, por artistas sobre todo de Estados Unidos. Por eso quise que el videoclip expresase un poco esas referencias, me gusta toda esa estética.
– Con la inmediatez con la que se consume hoy en día todo, ¿crees que se valora lo suficiente todo el esfuerzo y sacrificio que hay detrás de hacer un vídeo como ese?
– Hay gente que sí lo aprecia y gente que verá el vídeo una vez y seguramente no vuelva a verlo nunca más. Hay de los dos lados.
– En la letra de «Pelis de Terror», capturas la sensación de quedar atrapado en el pasado después de sufrir un desamor. ¿Se puede llegar a avanzar emocionalmente teniendo heridas del pasado sin cicatrizar?
– Totalmente, hay que sacar fuerza donde no la tenemos. Escuchando mucho mi música, que es terapia, seguro que salen adelante.
– Ya que hemos puesto la salud mental sobre la mesa. ¿Cuál dirías que es el mayor desafío al que te enfrentas en tu día a día como artista, las inseguridades, la necesidad de aprobación externa o la autoexigencia a la que nos sometemos muchas veces nosotros mismos?
– Las tres. Yo soy mi peor enemigo, soy muy autoexigente y siempre necesito la opinión de los demás, así que te diría un poco de todas.
– ¿Has dejado de cumplir algún sueño por miedo a saltar al vacío?
– No por miedo a saltar al vacío, pero sí que es verdad que el tema audiovisual es un sueño frustrado para mí: hacer videoclips, películas, series… Por eso lo intento medio meter un poco en mi proyecto, para quitarme esa espinita.
– ¿Y qué tiene el escenario que atrapa tanto a los artistas y es capaz de convertir todas esas inseguridades y miedos en fortalezas?
– A mí me ha costado. Yo tengo pánico escénico y poco a poco me lo he ido quitando. Al final ves que gente viene de muy lejos solo para escucharte. Es una sensación muy fuerte, que a cualquier artista le pone la piel de gallina.
– Tus inicios están marcados por covers que subías a las redes sociales. Si al Kalenn de aquella época le hubieran dicho que hoy iba a estar aquí sentado presentando un disco que habría pensado?
– Yo creo que no se lo creería, más que nada por lo vergonzoso que soy y lo que he tardado en sacar música. Subía un vídeo y lo borraba… Nunca hubiese pensado ser tan constante y atreverme a subirme a un escenario o a sacar un disco.
– Más allá de haber ganado en seguridad, ¿En qué dirías que ha cambiado musicalmente ese Kalenn al que está hoy aquí sentado presentado este disco?
– He cambiado en todo. Yo musicalmente no sé prácticamente nada, porque no he dado clases de música. Gracias a los productores con los que he trabajado voy aprendiendo las formas de componer o las melodías. He ido aprendiendo un poco amateur, pero de toda la gente con la que me junto, eso es muy bonito.
– ¿Se disfrutaba más el proceso abrazando a la incertidumbre de las redes sociales que teniendo que vivir dependiente de las cifras y del número de escuchas en un sello discográfico?
– Haces música más tranquilo cuando no tienes tantos oyentes. Ahora en cambio soy mucho más autoexigente, pienso que las canciones no le van a gustar a la gente y me rayo muchísimo más que antes, la verdad.
– Y una vez publicado el disco, ¿Qué otros proyectos a corto medio plazo tienes previstos para lo que queda de año?
– Sobre todo seguir haciendo que la gente escuche el disco, dar conciertos y conocer gente nueva, porque estamos saliendo fuera de Madrid y Barcelona, que son las únicas ciudades que habíamos hecho. También seguir con lo nuevo, porque soy una persona como que no puedo estar quieta, así que ya estamos preparando lo siguiente.
– La última parada de este disco será la primera de un futuro lanzamiento o todo lo que venga a partir de ahora tendrá un concepto y un hilo argumental nuevo?
– Todo lo nuevo será una nueva era, una nueva idea.
– Ya para terminar, por si alguien se incorpora ahora y no ha escuchado nada de lo que hemos hablado en esta entrevista, ¿Cómo le convencerías para que se pare a escuchar estas diez canciones?
– Con alguna de las 10 paradas se va a sentir identificado, porque hay muchas emociones juntas. Pero sobre todo servirá para desahogarte, emocionarte y transmitir un poco lo que no dices en palabras. Y gritarlo con mis canciones.
– Algo que quieras añadir o que te haya faltado por decir?
– Nada, que escuchen mi música, que se desahoguen y bienvenidos a los conciertos.