
Alberto Vela o el arte de enamorar en cada concierto
Hay personas que irradian luz propia y músicos con la capacidad innata de convertir cada acorde en un dardo directo al corazón. Y luego está Alberto Vela. Él se pasó hace tiempo el juego de componer y su generosidad, dentro y fuera del escenario, no tiene límites. Por eso, ir a un concierto suyo es como adentrarse en un mundo paralelo donde la nostalgia se apodera de ti. Y donde los sentimientos, la belleza y el talento se entrelazan en una única paleta de colores: la de su talento musical.
William Shakespeare decía que hay que saber rodearse de personas que te hagan sonreír el corazón. Seguro que si el dramaturgo inglés hubiera vivido hasta nuestros días se habría sentado en primera fila. Así habría podido respirar de cerca la calidez que Alberto proyecta en todo lo que hace. Pero también, habría comprobado por sí mismo lo que es cuidar un concierto con suma delicadeza, arreglos exquisitos y elegancia. Y todo ejecutado con una honestidad brutal que hasta parece sencillo.
El concierto lo abrió Nia Zalén. A la cantautora se le podría haber hecho una reseña para ella sola ya que lleva la misma sensibilidad poética en su ADN que Alberto, con canciones repletas de melancolía, mensaje y sentimientos a flor de piel. Cuando el público escucha tan respetuosamente y en silencio es porque la música habla y toca la fibra sensible. Y eso es lo que sucedió el sábado, gracias a la hipnótica voz de Nia, su presencia y una propuesta íntima que arropaba la sala en un abrazo.
No solo nos regaló sus composiciones, Nia Zalen también dio junto a Noelia Hernández una masterclass de cómo hacer coros con elegancia. Esta última también se atrevió con el piano, rozando lo etéreo en una atmósfera evocadora que completaban Alejandra Ureña y Criptana Angulo con el violín y el chelo. El resultado, un concierto de esos que entran hasta el alma, donde cada nota está puesta justo en su sitio y donde las melodías fluyen sin ningún tipo de prejuicio, con total libertad.
El cartel anunciaba un concierto de amigos, pero lo que nadie esperaba era el arsenal de talento que el madrileño tenía preparado. Así, fueron subiendo por el escenario artistas como Bely Basarte, Julia Medina, Alba LaMerced, Álex Granero, Miriam Queba, Bea Fernández, Lina de Sol, Juan Belda o Darío Meta. En definitiva, una noche inolvidable repleta de esa exquisitez que va unida a lo sublime. Y de luz, la que tiene siempre Alberto Vela, que brilla como nadie en cada concierto.