Javier Garay, «Escribir canciones es ponerte un espejo frente a ti»

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Javier Garay, «Escribir canciones es ponerte un espejo frente a ti»

Javier Garay presenta “Te Marchas”, una canción enérgica que habla de los recuerdos que dejan las personas importantes cuando se van. Fiel a la esencia que caracteriza sus canciones, Javier apuesta una vez más por una letra cercana y emocional, que transforma la nostalgia en ganas de seguir avanzando, de subir el volumen, bajar las ventanillas del coche y gritar a pleno pulmón mientras disfrutas de la vida. En esta entrevista nos cuenta todos los detalles que rodean al lanzamiento.

Escucha la entrevista completa:

– Para la gente que no te conozca y que te vaya a descubrir hoy a partir de esta entrevista, ¿Cómo te presentarías a nuestros oyentes?

– Soy un sencillo cantautor descubriéndose a sí mismo a través de las canciones y con muchas ganas de contar historias a quienes quieran escucharlas.

Tu nuevo single lleva por título “Te marchas”, ¿Cuál es la primera palabra que te viene a la cabeza al pensar en esta canción?

– Energía. Es una canción que pese a la historia que cuenta, viene acompañada de positividad, de buena vibra y de entender las rupturas desde otra perspectiva. Al final dejas atrás una historia pero pueden venir otras muchas.

La letra habla de los recuerdos que dejan las personas importantes cuando se van. ¿Es la música el mejor bálsamo para cicatrizar heridas? 

– Desde luego para mí lo es. El simple hecho de comunicar o de contar una historia a veces es esa tirita. Te desprende un poco de lo que llevas en la cabeza, que muchas veces te da vergüenza compartir con tu familia, con tus amigos o con quien sea. Y dices, al menos tengo en la música una herramienta súper útil para contarlo, de la que me siento muy afortunado, porque no todos la tienen.

“Te marchas” es una canción luminosa que transforma la nostalgia en ganas para seguir adelante. ¿Es más terapéutico bailar los dramas que llorarlos?

– Yo me considero una persona muy romántica y profunda, pero también muy canallita. Los dramas he aprendido a bailarlos y es algo que como bien dices, me parece terapéutico, sano y otra forma de afrontar las cosas.

El desamor está muy presente en la letra de varias de tus canciones, ¿tantas cicatrices tiene tu corazón?

– Hay una frase que a me gusta mucho decir, que es: «¿quién quiere llegar a la tumba con el corazón intacto?». A mí amar me parece algo precioso y probablemente el mayor acto de entrega. En mi vida se me ha presentado la oportunidad de poder conocer gente de la que luego me he enamorado y me he lanzado al vacío. Y si por lanzarme al vacío me llevo una cicatriz, bienvenida sea la cicatriz con tal de vivirlo.

La moraleja que nos deja “Te marchas” es que tenemos que quedarnos siempre con lo bueno. ¿Qué recuerdo te gustaría que le dejará esta canción a la gente con el paso del tiempo?

– Me encantaría que la gente la escuchase mucho este verano con las ventanillas del coche bajadas, con el volumen a todo trapo y que la canten a pleno pulmón. Esa energía que compartes con amigos en viajes especiales está muy representada en «Te marchas» y es el recuerdo que me gustaría que se quedase en el público.

La canción estaba escrita desde hace más de un año. Desde el punto de vista del compositor, ¿se sienten igual las canciones cuando narran historias que estás viviendo en este momento, que otras como esta, que plasman historias del pasado?

– Es curiosa esa pregunta. Cuando compuse la canción no era muy consciente de estar viviendo la situación que refleja. Lo comentaba recientemente en un vídeo, a veces el consciente y el subconsciente juegan contigo sin darte cuenta. Ahora releo la letra y vuelvo a ver la historia con la misma sonrisa con la que la compuse en su día. No es una sonrisa como tal, pero es un buen recuerdo. Y lo afronto con muchísima energía, positividad y ganas de disfrutar lo que pueda venir.

Y antes de sacar una canción como esta, en la que te desnudas emocionalmente, ¿te da vértigo que luego la gente no reaccione a ella como tu esperas?

– Estoy teniendo mucha suerte porque desde hace año y medio mi proyecto está cogiendo visibilidad gracias a las redes sociales. Prácticamente todas las canciones que había lanzado antes eran baladas. Y lanzar una canción más enérgica te deja la incertidumbre de cómo va a reaccionar la gente con este cambio. Está bien equilibrar la balanza de vez en cuando con un toque distinto que genere contraste.

Ser cantautor es la mejor manera de vivir en libertad sin hacer daño a nadie. ¿Qué sientes tú cada vez que te pones delante de una hoja em blanco para componer?

– Más que a la oportunidad de liberarme me enfrento al reto de buscar una nueva historia que contar y de qué manera hacerlo. Hay una cosa que me gusta mucho hacer y es tratar de no utilizar siempre el mismo tipo de palabras. Ese es mi verdadero reto al componer, intentar buscar nuevas formas de contar las historias.

Las letras de tus composiciones tienden a ser muy íntimas e introspectivas. ¿Se llega más fácil al corazón del oyente cuando se habla desde la honestidad?

– Al menos me entiendo más a mí mismo, que es un objetivo en el que hago check. Ojalá también empatice mucho con el público, aunque si te soy sincero yo no las veo más profundas que las de cualquier otro cantautor.

Y a la hora de plasmar las propias vivencias en canciones, ¿te cuesta mucho quitarte la coraza y mostrar tu lado más frágil y vulnerable a los demás?

– Estoy en una etapa donde cuento lo que vivo tal y como es, con mucha honestidad y sin tabúes. Pero hay ciertas formas de contar las cosas donde yo también me protejo un poco, es decir, hay mucha libertad, pero también pongo una pequeña cortina a la hora de contar ciertas historias porque yo también tengo que reflexionar sobre ello. Pero por lo general, en el noventa por ciento hay mucha honestidad y todas las palabras están muy medidas para que reflejen exactamente lo que siento.

¿Cuál sería para ti el sentimiento o la emoción más difícil de plasmar en forma de canción?

– Probablemente la alegría de estar enamorado. Navego muy bien en la ruptura, en la melancolía y en el anhelo, pero hacer canciones como «Te marchas», donde hay energía y positividad en una ruptura para mí es un reto.

En más de una ocasión has dicho que el género con el que te sientes más identificado es la balada. ¿Es la sensibilidad tu mayor virtud como compositor?

– Mi mayor virtud es la transparencia, permite que empatice la gente mejor contigo. A veces pensamos que somos los únicos en estar viviendo ciertas historias y de repente se te acerca alguien después de un concierto y te dice que ha vivido lo mismo que tú. Eso es vaselina para esas cicatrices.

– La balada es el instrumento perfecto para viajar al pasado. ¿Tiene también para ti ese componente nostálgico y melancólico?

– Absolutamente. En mi grupo de amigos nadie se dedica al arte, yo soy como el querubín que coge la guitarra. Ellos me dicen que tengo que dejar de escribir canciones tristes y si te soy honesto yo no considero que ninguna de las canciones que he publicado hasta la fecha sea triste. Hay melancolía, hay anhelo, hay nostalgia, pero no tristeza. Son matices que marcan la diferencia. La melancolía evoca al pasado y es algo muy bonito de vivir siempre y cuando elijas una perspectiva sana desde la que vivirla.

Hay gente que confunde la melancolía con la tristeza, ¿Cuál de las dos es para ti más inspiradora a la hora de componer?

–  La melancolía. Me considero una persona realista y que siempre sabe sacar mucho la parte positiva de las situaciones, incluso de las malas. Se trata de ver el vaso medio lleno. Hay gente que eso lo tiene de forma innata pero yo es un ejercicio que he tenido que ir entrenando con el tiempo. La tristeza, en cambio, no está ni en mi día a día ni en mis canciones.

Prácticamente todos los títulos de tus canciones están formados por una o dos palabras. ¿Es lo bueno si es breve, dos veces bueno?

– Lo conceptual es muy interesante. Todos entendemos por donde pueden ir canciones con un título como «Acepto» o «El desierto», por ejemplo, que es algo muy evocador y que de alguna manera te va a transportar a un paisaje concreto. En este caso se han dado así las canciones, con una o dos palabras. Es algo de lo que yo también me he dado cuenta, pero en las que vienen hay más de dos palabras.

– Dicen que una de las cosas más difíciles que hay es definirse uno mismo con objetividad. ¿Si tuvieras que destacar algo de ti como artista, qué dirías que tiene Javier Garay diferente de cualquier otro cantautor similar que podamos encontrar ahora mismo en el mercado?

– No trato de buscarme diferencias con respecto al resto, trato simplemente de ser. Y no tengo en la cabeza cómo quiero que me vea mi público o cómo quiero que me vea la industria. Sé como soy, un tío muy humilde y a nivel musical una persona con mucho esfuerzo y dedicación detrás, que sigue teniendo los pies asentados en el suelo. Desde ahí voy caminando. Y al final lo que te diferencia es la forma en la que te expresas o la forma en la que eres. Pero no creas que voy buscando cuál es mi valor diferencial con respecto al resto. No sé si el día de mañana tendré que llegar a ese punto, pero si te soy sincero, no es algo que me interese demasiado. Me centro más en mí, en vivir esta experiencia con honestidad, transparencia y disfrutando del camino.

¿Eres de los que usa la música como terapia para gritarle al mundo todo lo que lleva dentro?

– Sí, absolutamente. La música, contar historias… todo lo que a veces no eres capaz de expresarle a la persona que tienes enfrente. Escribir canciones es a veces ponerte un espejo frente a ti. Y también una herramienta de reflexión. Muchas veces escribiendo me he dado cuenta de que he tenido relaciones que han sido mucho más injustas de lo que yo pensaba en su momento, o han sido mucho más bonitas de lo que yo he sabido valorar, algo que también está reflejado en las canciones.

Si ahora mismo te pusieran delante una hoja en blanco y tuvieras que componer una canción nueva, ¿Qué es lo primero que te vendría a la cabeza?

– No sé si es por la energía del verano o por la positividad de esta promo que hablaría justo de lo que dice este último single: «Te Marchas y llega un aire nuevo a la ventana». Probablemente desarrollaría más esa frase.

En más de una ocasión hemos hablado en nuestras entrevistas de la autoexigencia como el peor enemigo posible para un artista. ¿Cuál es para ti el mayor desafío al que te enfrentas en tu día a día? 

– La autoexigencia. Desde los ocho o nueve años he estado palpando el mundo artístico, bien en escenarios de teatro o subiéndome a pequeños tablados musicales. Y siempre ha estado la filosofía de formarme muy arraigada en mí, tanto con la guitarra, el piano o con la voz. Eso reconozco que ha desarrollado en mí una exigencia muy fuerte, que incluso a mí mismo me cuesta rebajar. Por ejemplo, ahora que estamos planteando la posibilidad de empezar a dar conciertos en directo, surgen muchos puntos de autoexigencia en donde digo… a ver Javier, no necesitas la perfección para mostrar lo que tienes y si hay alguna imperfección se irá solventando por el camino.

¿Hasta qué punto es importante para un artista alejarse de las opiniones ajenas y saber valorarse a sí mismo para no caer en comportamientos autodestructivos? 

– Ese es un ejercicio en el que estoy trabajando ahora. Como te decía, desde hace un año mi proyecto está teniendo más visibilidad y tengo la suerte de tener a mi alrededor un público muy agradecido que valora muchísimo todo lo que hago. Pero es cierto lo que dicen muchos artistas, lees treinta cosas buenas y una mala y te quedas siempre con la mala. Yo he identificado que eso me ha estado pasando y lo estoy intentando gestionar. La verdad, a veces es muy sano hacer oídos sordos.

¿Seríamos más felices si valoráramos los abrazos tanto como las frustraciones?

– La frustración es otra cuestión a gestionar, sobre todo en este tipo de carreras artísticas donde siempre juegan mucho con tus expectativas. Y es otro de los ejercicios que hago a nivel interno, ver mis objetivos y entender que el poco a poco a mí me sirve mucho: ir despacito, paso a paso, sin frustrarme de más. Y cuando necesite gestionar esa frustración, acudo al abrazo, porque sí, es sanador.

Hoy en día se consume todo con demasiada inmediatez, ¿Te da pena que no se valore el esfuerzo que hay detrás de sacar una canción y que muchas veces la música se convierta en algo de usar y tirar?

– Absolutamente, pero no solo en mi caso. Podemos recurrir por ejemplo a Rosalía. Ha hecho una masterpiece con este último disco y sin embargo, su producto y su música se ha convertido tan mainstream que la forma en la que se consume es de pasada. Yo llevaba años sin escuchar algo tan rico musicalmente y, sin embargo, estará girando este año con este disco, probablemente la mitad del siguiente… ¿y hasta qué punto se ha profundizado en todo lo que dicen sus letras?. Seguro que mucho más que en la de otros artistas que, por desgracia, son menos visibles, pero aún así cuesta ahondar.

Hace ya tres años que salió publicada tu primera canción. ¿En qué dirías qué más ha cambiado musicalmente Javier Garay con el paso del tiempo?

– La primera canción que lancé fue hace 8 años. No está en Spotify, se llama «Te Prometo» y fue mi primer proyecto después de la carrera. La que te refieres, «Cuerpo de Seda», marcó un antes y un después. Primero porque es una producción que hice yo, con lo cual reconozco que la calidad no es tan buena como la de las canciones que estamos lanzando ahora, que están producidas por Juan Guevara. Pero esa maqueta me abrió la puerta de poder empezar a trabajar con él y con otros artistas. Y te diré que ahora cuando escucho esa producción de «Cuerpo de Seda» me hace querer volver a ciertos rasgos que reflejé ahí, como el sonido de cajón flamenco, la guitarra española o esa instrumental tan enraizada pero un poquito sucia, en el buen sentido.

Si tuvieras ahora mismo delante al Javier que empezó a componer canciones con tan solo 16 años. ¿Qué consejo le darías en base a la experiencia?

– Le diría sigue caminando, entendiendo muy bien tus ritmos y aprendiendo como lo estás haciendo. Y sigue estudiando, porque el estudio y la formación es lo que te ha llevado a hacer lo que estás haciendo ahora, que es un producto que podrá gustar más o menos, pero que al menos tiene calidad sonora.

– ¿Sigues sintiendo la ilusión de esas primeras veces cuando te subes a cantar encima de un escenario?

– Todo se transforma. Llevo sin dar un concierto unos dos años. Entre medias he subido a escenarios con amigos o he hecho pequeñas actuaciones en bares tipo Libertad 8 o Búho Real. Y ahora estamos planteando una nueva etapa de conciertos y vuelvo a recuperar esa ilusión de todo lo que supone: el trabajo logístico, la organización, el cartel, que venga gente, el repertorio… Esa ilusión me aferro mucho a ella.

¿Y qué tiene el escenario que atrapa tanto a los artistas y es capaz de convertir todas las vulnerabilidades y miedos en fortalezas?

– Hay cierta nebulosa cuando estás en el escenario, que te subes con muchos nervios y cuando te bajas ya ha pasado todo. Esa sensación genera la adicción de querer volver a repetir. También tener a gente delante cantando tus canciones es emocionante. Imaginate algo que has escrito tú en tu habitación, a las dos de la mañana, que de repente lo esté cantando una persona que no conoces de nada.

Todas tus canciones son autobiográficas. ¿Es más terapéutico hablar en primera persona que poner voz a los problemas de los demás?

– Estoy trabajando ahora la parte de escribir para otros artistas en pequeñas sesiones de composición. Te tienes que poner en la piel de otros y reconozco que se me da muy bien y empatizo mucho con las historias de los demás. Pero como las tuyas propias no hay nada. No solo es terapéutico, también refleja una etapa tuya y una verdad.

– A la hora de tomar una decisión en tu proyecto musical, ¿eres de los que se suele guiar por el corazón a pesar de las consecuencias o eres más de pensar las cosas dos veces antes de lanzarse al vacío?

– Me pienso mucho las cosas, sobre todo porque al ser el director de mi orquesta tengo que gestionar muy bien las cuestiones logísticas y económicas. Pero también soy un hombre con muchísima intuición y trato de seguirla siempre.

¿Has dejado de hacer muchas cosas en la música por miedo o inseguridad? 

– Totalmente. Al mostrar tus sentimientos hay mucha vulnerabilidad ahí y hay veces que abrirse a pleno pulmón también cuesta. Enfrentarte tú solo a organizar todo, a cantar tus canciones, a la exigencia de querer hacerlo lo mejor posible… hay muchas inseguridades detrás. Pero bueno, trato de surfear la ola.

– Mucha gente piensa que los cantautores están malditos, por las pocas oportunidades que han tenido siempre para promocionar sus trabajos. ¿Tan difícil es abrir camino y darse a conocer?

– Sí, sobre todo por esa inmediatez que decías antes. Cuando de repente en tu lista de Spotify aparece una canción nueva probablemente pocos se paran a investigar más sobre el artista. La industria además de la inmediatez fomenta siempre el escuchar el mismo tipo de música y eso genera muy poca diversidad cultural.

– ¿Eres de los que cree que para ser cantautor basta con escribir y cantar tus propias canciones o la canción de autor es mucho más potente y lleva detrás una filosofía de vida?

– La canción de autor lleva una filosofía detrás y un sentimiento muy fuerte. No solo sirve con escribir una historia, necesitas vivir experiencias, ser libre y no tener prejuicios ante nuevas situaciones que puedas vivir en tu vida.

– Si mañana te pusieran delante un contrato discográfico millonario pero a cambio tuvieras que renunciar a la autenticidad y a la libertad creativa que tienes ahora mismo, ¿aceptarías?

– No. Hay una parte de mí que te diría, me viene bien el dinero. Pero a día de hoy estoy muy cómodo construyendo mi proyecto poquito a poco y viendo lo bonito que es, que en estos años se haya ido sumando más gente al equipo. Me da fuerza que confíen en esto. No solo Juan y Felipe Guevara, que son mis productores, también Tania, con quien trabajo los videoclips. Y aunque es costoso sacar adelante un proyecto tú solo, a día de hoy una discográfica no es tan necesaria si no fuese justo por ese valor económico. Pese a ello creo que se puede avanzar, al menos al ritmo que yo quiero.

– Dicen que soñar es gratis. ¿Qué objetivos te has puesto por delante con tu música y con tus canciones, te has fijado alguna meta?

– Yo soy súper nefelibata. Tengo muchísimos sueños, que intento traerlos a un futuro muy cercano y no llevármelos muy lejos. El que tengo ahora mismo es el de cantar todo esto en directo. Hay que trabajar en ello pero es muy materializable. También tengo nuevas canciones ya producidas y para la vuelta de verano hay que fijar qué queremos lanzar. Una de esas canciones es especial, tengo ya el concepto creativo del videoclip y me encantaría poder llevarlo todo a cabo. Veremos a ver.

– ¿Para cumplir los sueños basta con el talento o también es necesario tener un poco de suerte?

– Absolutamente. El talento debe desarrollarse y trabajarse porque de forma innata se queda escueto. Hay un factor suerte y te soy honesto, también un factor económico y de contactos que es importante para esta industria. Tienes que ser consciente de ello porque ahí es cuando puedes empezar a trazar tu estrategia para ver como llegar a tus objetivos.

– Si tuvieras que escribir el guion de tu propia vida y éste tuviera que ser completamente diferente a todo lo que has vivido hasta ahora. ¿Cómo sería la vida de ese otro Javier Garay?

– Sería una vida muy campestre, con animales, una copa de vino blanco, leyendo, con la guitarra y una piscina. Disfrutándolo con amigos y familia de la forma más sencilla, que es como me defino yo, alguien muy sencillo.

– Hay un refrán que dice: “La verdad y la sencillez forman la mejor pareja”. ¿Podría servir como broche para poner el punto final a la entrevista?

– Me gusta esa frase. A veces explicar o contar las cosas de forma sencilla es la mejor manera de reflejar la verdad y que la gente lo entienda. Es algo que yo llevo a rajatabla en mis canciones pero también en mi día a día, trato de no complicar las cosas.

– Muchas gracias Javier por compartir este ratito con nosotros. Te deseamos toda la suerte del mundo en tu proyecto musical. ¿Algo que quieras añadir y que te haya faltado por decir?

– Nada más. Estoy encantado de estar aquí con vosotros, muchas gracias por dar voz a artistas independientes que también tenemos mucho que decir.

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