
Alicia Castillo, «Mi sonido siempre va a estar ligado a algo orgánico»
En “Silencio y Vértigo”, su nuevo disco, Alicia Castillo da un paso adelante y redefine su identidad sonora. Diez canciones que ponen sobre la mesa el proceso de duelo tras una ruptura muy dolorosa. El disco no solo muestra la evolución de este sentimiento, también marca un punto de inflexión hacia una propuesta mucho más madura, intensa y directa, que confirma su evolución artística. En esta entrevista nos cuenta todos los secretos que se esconden detrás de este nuevo lanzamiento.
Escucha la entrevista completa:
– Acabas de publicar tu nuevo disco, “Silencio y Vértigo”. ¿Cuál es la primera palabra que te viene a la cabeza al pensar en estas diez canciones?
– Me viene a la cabeza la palabra duelo, ruptura.
– Han pasado 3 años desde que viniste a presentar tu primer disco. ¿Qué principal diferencia va a encontrar la gente entre la Alicia de “Orgánico” y la que está hoy aquí sentada presentando este nuevo álbum?
– Este disco es bastante diferente en cuanto a formato y concepto. Principalmente porque es un álbum de estudio, no como «Orgánico» que fueron sesiones grabadas en directo. El sonido es más contundente, con muchos músicos involucrados, mensaje… Y hay varios tipos de géneros, aunque todos se agrupen en un mismo sonido.
– Este disco deja un poco de lado por así decirlo, esa etiqueta de cantautora con la que se te asociaba hasta ahora, para dar paso a una Alicia más enérgica y mucho más madura. ¿Te daba vértigo que la gente no reaccionara a este cambio de sonido de forma positiva?
– En mi mente sigo siendo cantautora, porque esa palabra aunque se asocie a un género como la canción de autor, también representa a una artista que compone sus propias canciones. Mi sonido siempre va a estar ligado a algo orgánico, cercano, acústico, aunque pueda ir con banda y meter un sonido más contundente. Sigo en esa línea, pero me gusta ir evolucionando hacia algo más pop-rock o indie, aunque de momento no me pueda enmarcar en ese estilo. Pero yo creo que la gente lo ha acogido muy bien, hay todo tipo de canciones, las hay potentes, canciones un poco más folk, pero también una balada muy bonita con María Parrado. Y como sigue siendo el mismo mensaje y el mismo contexto a la gente creo que no le ha chocado mucho.
– “Silencio y Vértigo” es un disco que habla del proceso de duelo tras una ruptura dolorosa. ¿Es un grito de rabia contenida o es un disco hecho para sanar heridas?
– Es un disco hecho realmente para sanar. Yo con la música lo que hago es contar mi vida, expresarme a través de las canciones. Este álbum tiene un hilo conductor que va desde la decepción, la rabia o la tristeza, hasta ese punto en el que te das cuenta que no era para tanto. Nadie se muere de amor, aunque depende de cómo acabe la historia, si acaba con traición e indiferencia de alguien que ha sido todo para ti, se pasa muy mal. Yo lo usé de forma terapéutica y me ayudó mucho, porque es todo lo que cuento. Y al final del álbum se ve la esperanza y un sonido más ilusionante.
– El álbum va de la tristeza a la ira, de la venganza a la indiferencia y del dolor a la resignación. ¿Tantas emociones caben en solo diez canciones?
– Caben todas las que queramos. Las canciones se escriben para eso, para transmitir lo que sientes a través de la música. A veces logramos transmitir mejor un mensaje y otras te quedas un poco más al margen, pero es el objetivo principal de un compositor.
– ¿Cuál de todas esas emociones sería para ti el eje central del disco?
– Hay varios temas que hablan desde una perspectiva de rabia, pero luego hay otros temas que tienen una visión más madura, de resignación, aceptación y superación. También no solo hablo de una persona, es el proceso de ir conociéndote a ti misma e ilusionarte con otras personas. Es decir, repetir patrones. Yo a lo largo de estos años me he dado cuenta tras estar en relaciones que no eran buenas para mí, que he seguido repitiendo el mismo tipo de persona: que te niega, no te acepta, te esconde. Salir de ahí es lo que ha sido todo este proceso de «Silencio y vértigo», hasta encontrarme a mí misma y encontrar a alguien que a lo mejor no es ese vaivén de emociones.
– El disco lo abre “La orilla”, una canción que muestra tu lado más frágil y vulnerable. ¿Por qué has querido empezarlo de una manera tan cruda y directa?
– Cuando recibo una llamada donde se rompe toda la situación que estaba viviendo y lo que para mí era mi futuro, yo estaba en un viaje en el norte, en un sitio maravilloso que se llama Enjoy Native, donde va mucha gente a surfear. Es un espacio increíble pero para mi desgracia me pilló allí, lejos de mi familia y de mis amigos. Estaba cerca del mar, en modo cantautora intensa total con la guitarra y fue muy inspirador componer esos 30 segundos. Mucha gente me ha dicho, ¿por qué no has hecho una canción más larga?. No necesitaba más. Estaba llorando y quise transmitir con la guitarra, mi voz y el sonido del mar, el contexto de lo que estaba sintiendo en ese momento.
– “La orilla” pone voz a la nostalgia del apego. ¿Se pueden llegar a cicatrizar heridas emocionales tan profundas sin sentir que estás borrando o despreciando tu propia historia?
– Cuando te pasa algo así sientes mucha pena y mucha rabia. Y tu historia, aunque haya sido muy bonita, se va a la basura. El tiempo te hace valorar otras cosas, no quedarte solo con lo malo, como lo que has aprendido de esa relación. Pero de primeras, es bastante complicado verle el lado positivo. La introducción te muestra la parte más vulnerable y dolorosa. Es un ejercicio de reflexión para poder entender que hay partes positivas aunque haya acabado muy mal y seas tú el perjudicado.
– El duelo está contado de principio a fin. ¿Hay que escuchar las canciones en orden para entender mejor todo el proceso?
– Realmente están escritas y colocadas en orden. Yo creo que es importante entender el proceso del artista, porque cuando alguien se plantea un disco, todo tiene un sentido y las canciones no están puestas al azar. En mi caso, que también lo plasmo así en «Orgánico», hay una línea temporal. Todo empezó en el verano de 2023, poco a poco fueron pasando los meses y fui desarrollando esas vivencias. Hay una canción que se coloca en el medio, “Tuvo sentido”, que quizá sí muestra una perspectiva un poco más alejada del hecho principal, pero al ser una balada nos encajaba mejor ahí por sonido. Si la gente escucha el disco de principio a fin, se va a quedar con un proceso redondo de lo que es un duelo en todas las vertientes de la vida, no solo de amor.
– En el título hay dos palabras que nos sitúan emocionalmente al borde del abismo, ¿Es el vértigo una consecuencia de haber escuchado demasiado tus pensamientos en silencio?
– Sí. Fue un proceso complejo. Necesité mucha ayuda de la familia, amigos e ir a terapia. El abandono es un concepto que yo no alcanzo a desarrollar, porque no soy psicóloga. A mí me pegó muy fuerte, el rechazo siempre me ha sido complicado de llevar.
– Dicen que el silencio es el único amigo que no te traiciona. ¿Es el mejor aliado también para componer?
– Para componer necesitas silencio, eso cien por cien. Es una herramienta buena, pero te puede venir en contra muchas veces. En ambientes ruidosos es imposible componer, ya que necesitas mirar hacia adentro, ser más introspectivo. También depende del contexto, porque componer con otras personas tiene su punto de complejidad, necesitas que haya conversación y ahí el silencio no es tan necesario. Puede ser útil, pero también es muy ensordecedor. Hay gente que lleva mal estar solo y necesita rodearse siempre de otras personas. En mi caso casi siempre compongo sola.
– ¿Hasta qué punto es importante saber escucharnos a nosotros mismos para no caer en comportamientos autodestructivos?
– La autodestrucción es una cosa complicada y más en el mundo de los artistas. Supongo que la gente que ha pasado por aquí coincidirá en que nos castigamos mucho. En mi caso soy muy autoexigente. Los artistas deberíamos relajarnos y simplemente seguir adelante, hacer canciones y no caer tanto en esa autoexigencia.
– En tus redes sociales has dicho qué hacer realidad este disco ha sido una auténtica locura. ¿Hay más frustraciones que alegrías en el día a día de un artista independiente?
– Yo he de decir que la frustración no es algo que viva a diario. He tenido rachas en las que lo he pasado peor, pero siempre con una ilusión constante y persiguiendo lo que siento. Desde el principio he intentado complementar este proyecto con otros trabajos que me permitan financiarlo. La falta económica puede ser un motivo de frustración cuando no tienes un sello que te apoye en un montón de sectores. En mi caso he ido poco a poco, sin mucha expectativa, simplemente trabajando e intentando llevar mi música a salas pequeñas. A veces ha habido llenos y otras veces cinco personas. En esos momentos te das cuenta de la realidad, pero hay que luchar contra esa frustración porque no te hace bien. Al final hacemos esto porque es lo que nos gusta.
– Ya que hemos puesto la salud mental sobre la mesa, ¿Cuál dirías que es para ti el mayor reto al que te enfrentas en tu proyecto musical, las inseguridades, la necesidad de aprobación externa o esa autoexigencia que has mencionado antes?
– Hay un poco de todo. En mi caso lo que más me castiga es la autoexigencia, en cuanto a que no descanso mentalmente. Siempre estoy dándole vueltas a lo que quiero hacer, tanto que al final no lo hago y se me enreda la cabeza con otras cosas. La necesidad de aprobación siempre está ahí latente. Obviamente a todos nos gusta gustar y cuanto más gustemos significará que más gente nos sigue y que vas a poder hacer más conciertos. Yo intento luchar con eso todos los días, no solo en la música, sino en cualquier ámbito. Y con este disco estoy muy orgullosa. Se podrán hacer las cosas mejor, pero con el presupuesto y los pocos medios que tenía estoy muy contenta del resultado. Hay que aceptar que somos el artista que somos en el punto en el que estamos.
– Desde el punto de vista del compositor cuando se da por finalizada una canción cuando se es tan perfeccionista y exigente?
– En mi caso cuando la he compartido con otras personas de mi círculo, otros compositores o productores, que me ayudan a darle un concepto más redondo.
– Hoy en día la música se consume toda con demasiada inmediatez. ¿Te da rabia que la gente no valore todo el esfuerzo y el sacrificio que hay detrás de sacar un disco como este y que te pregunten cosas como “¿Cuando vas a sacar algo nuevo?”, como si las canciones salieran de una máquina expendedora?
– No es rabia lo que siento, no tengo un vocabulario acorde a esta situación, pero me deja un poco anonadada. Yo he sacado un álbum de forma independiente, es obvio que mi música no va a alcanzar unas reproducciones inmediatas, ni grandes, ni rápidas. Esto es un proceso lento. Estoy intentando mover ahora estas canciones, claro que siento la necesidad de sacar cosas nuevas, porque he compuesto más canciones y las nuevas son las que más quieres tocar siempre, pero quiero hacer justicia a este proceso. Entiendo que hoy en día cada viernes aparecen 10.000 canciones nuevas. La gente el concepto de un disco y eso de pararse a escuchar media hora, no lo concibe. Si solo sacas canciones con el objetivo de que vendan, te estás adaptando a la moda continuamente. Y no sé si estás transmitiendo un concepto o creando tu propio proyecto.
Yo estoy más en la búsqueda de crear mi identidad. De aquí a un año habré sacado singles y dado forma a canciones nuevas, pero no como una factoría, porque primero no me lo puedo permitir, pero tampoco me interesa eso. Me interesa más buscar un concepto, algo de lo que hablar. Cuando tienes una comunidad de gente que te sigue, valora más entender el porqué de las canciones. Sacar un disco, hacer tú en tu casa el libreto de las canciones, eso me llena más como artista y como consumidora. Entiendo que es el mundo en el que estamos y hay que elegir si ir por ese lado o ir hacia algo más clásico. Yo voy hacia lo personal, seguiré por ahí a ver a dónde me lleva. Nunca digas nunca, pero me quedo con esta visión de mí misma y de mi proyecto.
– En tu cabecera de Instagram tienes puesta la frase: “Escribo canciones para perderme o para encontrarme cada vez más“. ¿Es la música una forma de decirte lo que necesitas oír?
– La uso como medio. Compongo siempre que estoy agobiada, tengo un batiburrillo de emociones o estoy inspirada porque he visto un concierto que me ha encantado. Ahí llego a casa y es como si tirase de un hilo, sé lo que quiero contar. Otras veces el hilo no sale tan fácil, pero siempre refleja lo que me está pasando.
– ¿Cuál sería para ti la emoción o el sentimiento más difícil de plasmar en forma de canción?
– Estoy intentando huir de conceptos que tengo muy manidos como el desamor, la ruptura o temas infantiles que me pasaron cuando era pequeña. Ahora estoy en otro punto, me gusta escribir más sobre mí misma, sobre el proceso de la música, de los amigos o de la familia. Siempre tengo en la cabeza por ejemplo, que nunca he escrito una canción para mis padres, que no sea literal, sino una canción profunda. O escribir para causas sociales. Eso es lo que más lejos veo, porque me cuesta hablar de temas tan complejos desde la perspectiva de alguien que tiene facilidades en general. No sé como hacer justicia, pero hay que ser consciente de la realidad que vivimos y por lo menos intentarlo.
– En la letra de otra de tus canciones, “Siempre te escondes” hablas de cuando tu mundo junto a otra persona se tambalea. ¿En algún momento tuviste miedo de perder el control de tu propia vida?
Sí. Escribí esta canción meses antes de ese verano que te comentaba antes. Yo ya sentía realmente que esa historia se iba a acabar, pero no era consciente o no quería serlo. Estaba en una relación muy dependiente y no veía la vida de forma madura, quería un futuro con esa persona pero con idas y venidas, muy infantil todo. Cosas que ahora pienso y me pregunto qué hacía ahí. Es complicado verse reflejado, pero tenía que haberme marchado antes, sacar el amor propio y escapar de eso.
– Si nos llevamos ese concepto de “esconderse” a lo personal. ¿Alguna vez has dejado de hacer algo en tu proyecto musical por miedo a saltar al vacío?
– Creo que no, cuando algo de verdad me ha interesado he sacado fuerzas e intención de donde no lo había. Soy una persona muy vergonzosa, pero también me he sorprendido a mí misma y no tengo nada que diga, me arrepiento de no haber hecho esto.
– Dicen que una de las cosas más difíciles que hay es definirse uno mismo con-objetividad, ¿tú cómo definirías a Alicia Castillo como artista?
– Es una artista en proceso, que le queda muchísimo por aprender pero que también lleva tiempo disfrutando. Le encanta trabajar en su proyecto, ahora está empezando a dar forma al show con banda. Obviamente no esperes fuegos artificiales, porque acaba de comenzar, pero si buscas un ratito de honestidad, cercanía, intimidad y canciones que te dejen con la boca abierta éste es tu sitio. Se trata de conectar entre extraños.
– Dentro de “Silencio y Vértigo” hay muchas metáforas, como el mar, la arena o la puerta como símbolo de incertidumbre. ¿Qué importancia tiene lo conceptual y lo que no se dice de forma explícita en tus letras?
– Mucha importancia. A veces soy muy literal en las canciones pero en otras, como todo el mundo, utilizo metáforas, escenas o contextos para expresar la situación que quiero. En concreto huyendo de esa primera parte del álbum, «Tras la puerta» o «Un mundo escondido» hablan de ese momento en el que no terminaba de dejármelo claro. Si veo una puerta cerrada tengo la incertidumbre de querer ver que hay detrás. Esas cosas te ayudan a expandir tu mente y son necesarias para que haya diversificación de pensamientos, porque yo le estoy dando este sentido pero quizá otra persona se lo ha llevado a otra parte. En esa misma canción cuando digo «atravieso esa línea dorada», hago referencia a un colgante que tenía esa persona, que era de oro y que representaba una barrera. Al final lo que yo tengo en la cabeza, las personas que lo escuchan ni siquiera se lo pueden imaginar. Eso es lo bonito.
– Dicen que las canciones son como cicatrices, cada una lleva una herida detrás. ¿Qué es lo más duro de componer, sacar al exterior los miedos o revivirlos luego de nuevo en los conciertos?
– Componer para mí es un trabajo artesanal. Cuando una canción te ha dolido y estás en el proceso de superar el duelo, se pasa mal. Yo he llorado en algún concierto porque me ha venido encima todo el drama y si conectas demasiado con el tema se hace difícil incluso seguir adelante. Te diría que esas primeras veces que cantas las canciones, si han sido muy dolorosas, para mí es lo más difícil. Luego se acaba normalizando y te llevas las canciones a otro punto, por ejemplo a intentar transmitir el sentimiento de lo que cuenta. Pero ya no reviviendo el hecho, te disocias un poco de ese dolor.
– Y cuando un artista está atravesando un momento emocional complicado, ¿Cómo consigue separar lo profesional de lo personal para darlo todo en los conciertos sin que se note que está roto por dentro?
– Desde mi perspectiva, cuando he pasado rachas malas anímicamente por problemas familiares o problemas en el trabajo, sí que se resiente la energía. Tienes que sacar de donde no hay para intentar evadirte y conectar con la gente. Ha habido conciertos que no lo he conseguido y al día siguiente me pregunto para qué hago esto, quedándome con una sensación muy amarga. Para mí lo más importante es que el momento del concierto sea especial y que consigas transmitir lo que llevas trabajando tiempo. Y eso, es complicado si te están pasando cosas graves alrededor. Es el dilema de los artistas, exponerte al público y a las redes sociales intentando parecer que todo está bien cuando en tu vida están pasando muchas más cosas. A lo mejor tendríamos que ser más vulnerables y acercarnos a la gente desde esa otra perspectiva más humana.
– El sonido de esta nueva etapa está más enfocado al directo. ¿Te sientes más arropada teniendo una banda detrás o te genera incertidumbre porque hay cosas que no puedes controlar y no dependen de ti?
– Creo que ambas. Tener una banda detrás hace que el sonido sea mucho más potente, te quita peso a la hora de acompañarte y puedes dejar la guitarra y cantar simplemente. Pero también requiere más tiempo de ensayo, más concentración y conexión con los demás músicos. Hace poco presenté el disco en la sala Moby Dick y era mi primera vez tocando en directo con un sistema de in-ear. Me di cuenta que hay que orquestar cosas que si vas sola ya tienes trilladas. En cambio, el sonido es más monótono si te acompañas siempre con la guitarra o el piano, no hay tanta dinámica.
– Hace poco pusiste en redes sociales la frase: “Imagina que volvieras a empezar”. ¿Si pudieras dar marcha atrás al tiempo seguirías los mismos pasos en tu proyecto musical?
– No me arrepiento de nada, aunque quizá habría empezado incluso antes. Es importante estar orgulloso de los pasos que das, porque al final te han traído hasta aquí, y si estás en este punto será por algo. Yo estoy muy contenta de cómo lo he ido haciendo. Creo que si ahora hablase con la Ali más pequeñita, le diría que confiara más en ella, que sacara antes sus canciones. Si tu primera canción dentro de diez años no te gusta, es lo más normal. Necesitas tiempo, estudiar, progresar, componer mucho. Siempre hay tiempo para explorar otros trabajos, pero si tu sueño es la música tienes que planteártelo al 100%, porque si no te vas a quedar estancado y con las ganas.
– Nos queda por delante una importante gira de conciertos para presentar este nuevo disco. ¿Qué sorpresas va a encontrar la gente que quiera ir a verte en directo?
– Los conciertos que he presentado hace poco en mis redes sociales van a ser de momento en solitario. Me encantaría ir a salas más grandes con una propuesta más contundente, como hice aquí en Madrid, pero económicamente no puedo. También la respuesta que tengo del público fuera de Madrid es más pequeñita, tengo que ser realista e ir a sitios que me den la cobertura que yo puedo ofrecer. Entonces serán en solitario, pero mi idea es da runa propuesta completa donde las canciones, aunque sean acústicas, se vean representadas. Será una propuesta inspiradora.
– Por si alguien se incorpora ahora y no ha leído nada de lo que hemos hablado en esta entrevista, ¿Cómo le convencerías para que te vaya a ver a uno de esos conciertos?
– Le diría que se imaginase a su artista favorito diez años antes cuando iba a salas más pequeñas y daba sus primeros pasos. Les invitaría a ese reto de compartir conmigo estos comienzos, disfrutar, desconectar del móvil un rato y escuchar esta propuesta que traigo que les hará sentir las emociones a flor de piel.
– Muchas gracias, Alicia, por querer estar hoy aquí con nosotros. Te deseamos toda la suerte del mundo con este nuevo disco. ¿Algo que quieras añadir y que te haya faltado por decir?
– Nada, muchas gracias por cuidar siempre tanto a los artistas que vienen, les dais su espacio y su voz, y me siento muy afortunada de estar aquí.