10 años del accidente que cambió la historia del indie español

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10 años del accidente que cambió la historia del indie español

14 de agosto de 2016. La Unión Europea atravesaba una etapa de incertidumbre tras el Brexit y Michael Phelps pulverizaba todos los récords logrando su medalla número 28 en los Juegos Olímpicos de Río. En España, la fecha quedaba marcada para siempre por un acontecimiento más trágico: el accidente de coche en el que se vieron involucrados los cuatro componentes de Supersubmarina.

Era la época dorada del indie y los festivales de verano se cotizaban al alza. En todos los carteles se repetían prácticamente los mismos nombres y la banda de Baeza era el tesoro más codiciado. Estaban en plena promoción de su álbum «Viento de Cara«, con el que habían alcanzado el TOP 2 de las listas de ventas, una rara avis para una banda de música independiente. Pero su carrera se vio truncada en el kilómetro 168 de la N-322 al chocar el vehículo en el que viajaban contra una furgoneta.

Su último concierto había tenido lugar apenas unas horas antes en el Medusa Sunbeach Festival de Cullera. Lo normal hubiera sido hacer noche allí, pero eran las fiestas de Baeza y la banda quería regresar lo antes posible. Durante el viaje fueron turnando de conductor y en ese kilómetro 168 era Pope el que estaba al volante. El cansancio hizo mella en él y se quedó dormido. Las consecuencias fueron terribles: el vehículo invadió el carril contrario e impactó contra la furgoneta de forma frontolateral.

Como resultado del accidente los cuatro componentes del grupo resultaron gravemente heridos. Chino fue el peor parado. Lo tuvieron que operar de urgencia de un traumatismo craneoencefálico y de una contusión abdominal en el Hospital Neurotraumatológico de Jaén. Tras varias semanas en la UCI se sometió a un intenso proceso de rehabilitación en una clínica madrileña. A día de hoy sufre anosognosia, un alteración de la percepción personal causada por los daños cerebrales.

En el momento del accidente Chino iba durmiendo, lo que le impidió protegerse. Una gran cicatriz en su cabeza recuerda que tuvieron que quitarle una parte de la pared ósea del cerebro para poder oxigenarlo. Y no solo ha olvidado todo lo que pasó aquel día, también se han borrado de su memoria los últimos siete años antes del accidente. Recuerdos en los que se incluye prácticamente toda la trayectoria de la banda. Son sus compañeros quienes le ayudan a revivir la historia de Supersubmarina.

De los demás el que más tiempo pasó ingresado en la UCI fue Juanca, incluyendo varios días en coma inducido tras el siniestro. Jaime también vivió un auténtico calvario. Se rompió el brazo, el peroné y la tibia. Esta última fractura le produjo una infección interna grave en la pierna que estuvo a punto de afectarle al resto del cuerpo. Pasó por 40 operaciones hasta recuperarse y entró en un proceso de depresión absoluto. Hasta el punto de llegar incluso a plantearse el suicidio.

Pope fue el menos damnificado. «Únicamente» se rompió el fémur, varios dedos y al cabo del tiempo, al ver que le dolía mucho un costado, también descubrió que se había roto varias costillas. Recibió el alta a los pocos días, pero en el plano psicológico las secuelas que le quedaron fueron enormes, ya que tuvo que lidiar con el remordimiento de haber sido quien iba conduciendo. Una carga moral que aún hoy le persigue: «Queda un pitido que no se va» confesaba en una entrevista.

Diez años después, Chino sigue imposibilitado para cantar y tocar, pero nadie ha sido capaz de quitarle la sonrisa. Pope tampoco ha vuelto a subirse a un escenario, al menos para coger un instrumento ya que ahora es fotógrafo profesional. Juanca y Jaime sí han vuelto a la música. Ambos forman parte de Melifluo junto al hermano de Juanca, Antonio, quien también colaboraba con Supersubmarina como músico de directo. Él por suerte, decidió quedarse en el hotel el día del fatídico accidente.

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