
La sofisticación estética llena de sensibilidad de Marta Vidal
Hay artistas que dibujan emociones con sus canciones y consiguen con sus letras, que el oyente sienta propias las vivencias ajenas. Marta Vidal es una de ellas. La artista viguesa combina melodías atrevidas, sofisticación estética y una voz repleta de sensibilidad para construir un universo íntimo y muy personal. El resultado de todo ese cóctel de emociones es «Augurio», su primer trabajo en solitario. Un álbum sorprendente, fresco y profundo a la vez que verá la luz en los próximos meses.
Apenas tres pinceladas de adelanto han servido para poner sobre la mesa las credenciales sonoras de Marta. En ellas encontramos notas sostenidas y texturas hipnóticas como las que dan forma a «todoeltiempo», una canción de pop alternativo que propone una mirada melancólica al amor cotidiano. Ese discurso narrativo es el sello de identidad de Marta, una artista que amplifica cada una de las letras con tanta intensidad que provoca una sensación emocional casi curativa, cercana y natural.
La instrumentación está al servicio de la honestidad que la canción respira. Un eclecticismo musical que fusiona percusiones cubanas con ecos del funk de los años setenta y una estética visual refinada, que también se refleja en los dos primeros adelantos del disco: «extraordinaria» y «supermtrap 2009». En ellos apuesta tanto por la sensibilidad como por el calor de la pista de baile. Y lo hace con un talento al alcance de muy pocos y una voz seductora de la que casi es imposible escapar.