
Clode, «Quiero ser coherente con lo que siento y pienso»
El proyecto musical de Clode transita entre el pop alternativo y la música electrónica, con letras que exploran la dificultad de conectar con las emociones. Hace unos días su carrera dio un vuelco al interpretar en la edición italiana de «Factor X» una versión íntima a piano y voz de «Karen Don’t Be Sad», de Miley Cyrus. Lo que parecía una elección arriesgada acabó con la estrella estadounidense compartiendo el vídeo de la actuación. En esta entrevista nos cuenta todos los detalles.
– Para quien no te conozca y no haya oído hablar de ti aquí en España. ¿Cómo te presentarías a nuestros lectores?
– Soy Clode, una artista de Roma de 23 años. Mi proyecto musical se mueve entre el pop alternativo y la electrónica, y este año he empezado a producir mi propias canciones, perfeccionando también mi técnica con el piano. Mi objetivo es ser cada vez más autónoma como artista y poder gestionar las distintas etapas de mi trabajo.
– En las letras de tus canciones exploras la vulnerabilidad, las relaciones personales y la dificultad para mostrar lo que sentimos. ¿Es Clode un alter ego para decir en canciones cosas que a Chiara le cuesta más decir con palabras?
– No definiría a Clode como un alter ego, sino más bien como el resultado de lo que ocurre cuando consigo dejar que mis emociones se expresen de una forma más directa e inmediata, dejando a un lado los filtros que solemos poner en nuestro día a día al relacionarnos con los demás y al afrontar las distintas situaciones que vivimos.
– ¿En qué se diferencian las canciones de Clode de las de cualquier otro artista similar que podamos encontrar en el mercado?
– Si pienso en la escena emergente italiana, tengo la impresión de que una parte de la experimentación en el pop electrónico se centra sobre todo en el sonido, mientras que las letras cumplen una función más evocadora que narrativa o temática. Con el álbum en el que estoy trabajando, me gustaría explorar esa misma búsqueda sonora, pero sin dejar de prestar atención a las letras, desde una perspectiva más cercana a la tradición de la canción de autor.
– Muchos artistas emergentes se enfrentan a la dificultad de encontrar su espacio en una industria que exige visibilidad constante. ¿Qué es lo que más te preocupa actualmente de dar a conocer tu carrera musical?
– Me preocupa no saber aprovechar bien las redes sociales. Son una herramienta potentísima —basta pensar en Miley Cyrus, que encontró mi versión de una de sus canciones en X Factor y la compartió en su propio perfil—, pero no siempre es fácil encontrar tu espacio y saber cómo comunicar lo que haces. Creo que hoy en día un artista también tiene que saber cuidar este aspecto, sin perder de vista lo más importante: expresarse a través de su música.
– En 2024 editaste un EP que llevaba por titulo “Labile», una palabra que remite a algo inestable, cambiante o susceptible de transformarse. ¿Qué representa para ti esa palabra y por qué sentiste que era el concepto adecuado para esas cinco canciones?
– Labile describía muy bien lo que supuso para mí mi primer EP: un conjunto de ideas y experimentos que nacieron del impulso de escribir y hacer música, mientras todavía intentaba encontrar el rumbo de mi proyecto. Fue un proceso de experimentación en el que todavía no tenía muy claro adónde me llevaría. Hoy, dos años y medio después, estoy en un momento profesional muy diferente.
– Dentro del EP hay canciones como «Rumore», que abordan la superficialidad de las palabras y la facilidad con la que la comunicación puede convertirse en algo vacío. ¿Qué importancia le das tú al mensaje en las letras de las canciones? ¿Crees que para llegar al corazón del oyente es mejor hacerlo siempre desde la honestidad y la autenticidad?
– La escritura más auténtica surge cuando no partes de la intención de provocar una reacción concreta, sino del impulso de expresar algo. Más allá de las diferencias que nos contamos, las personas compartimos muchas experiencias. Cuando sigo ese impulso de la forma más natural posible, creo que los demás pueden encontrar algo propio en mis palabras. Para mí, escribir siempre ha sido casi un acto reflejo, además de una forma de observarme emocionalmente y entenderme mejor después.
– Muchos artistas utilizan las canciones para cicatrizar sus heridas emocionales. ¿Crees que el arte nos ayuda a reconciliarnos con todo aquello que nos hace daño o simplemente nos permite mirar las cosas desde otra perspectiva?
– Creo que el arte hace todas esas cosas a la vez. En mi experiencia, escribir y hacer música me permiten dar espacio a matices de mí misma y a experiencias que, de otro modo, podrían quedarse sin expresar. Es una forma muy potente, pero también divertida, de entender mejor en qué momento emocional me encuentro y de mirar desde otra perspectiva lo que estoy viviendo.
– La letra de otra de tus canciones, «Funi», habla de la sensación de vivir condicionados por los demás. ¿En qué momento crees que escuchar a las personas que nos rodean deja de ayudarnos a crecer y empieza a alejarnos de quienes somos realmente?
– En mi vida, la opinión de los demás siempre ha tenido cierto peso, aunque durante mucho tiempo intenté fingir que no era así. Paradójicamente, aceptar esto fue precisamente lo que me hizo sentir más libre. Creo que es fundamental aprender a escucharnos con sinceridad y desarrollar una mirada crítica para distinguir lo que nos ayuda a crecer de lo que acaba alejándonos de nosotros mismos. El objetivo no es dejar de sentir el peso de las opiniones ajenas, sino aprender a gestionarlo y preguntarnos por qué ciertas palabras o comportamientos nos afectan especialmente.
– Hay canciones que nacen de experiencias muy personales, pero que terminan adquiriendo un significado diferente para cada persona que las escucha. ¿Cómo te sientes cuando alguien encuentra en tu música una historia que quizá no era exactamente la que tú querías contar?
– Esa es precisamente la magia de compartir tu música: una vez que la canción sale de ti, cada persona puede hacerla suya e interpretarla a través de su propia sensibilidad y sus propias experiencias.
– En «Antipática» reflexionas sobre cómo detrás de una actitud distante o poco amable puede esconderse una persona especialmente sensible que utiliza esa barrera como mecanismo de protección. ¿Mostrar las propias vulnerabilidades nos hace más libres o también nos expone a que otras personas puedan hacernos daño?
– Ambas cosas. Es fundamental aprender a conocerse para saber cuándo es el momento de abrirse y cómo hacerlo. Mostrar nuestra vulnerabilidad puede hacernos más libres, pero también implica cierto riesgo. Para mí, el equilibrio está en no renunciar a abrirnos a los demás y, al mismo tiempo, escuchar y respetar nuestros propios límites.
– Hace poco en X Factor Italia, interpretaste una canción de Miley Cyrus que fue compartida y elogiada por la propia Miley. Más allá de la repercusión que pueda tener ese gesto, ¿Qué significa para ti que una artista a la que admiras conecte con tu actuación?
– Han pasado unos días, pero sinceramente todavía me cuesta creerlo. Pensar que una artista con una repercusión mundial ha elegido compartir mi versión es algo increíble, sobre todo porque no tenía ninguna necesidad de hacerlo. Para mí es un gesto precioso, una muestra de aprecio de una artista enorme hacia una artista emergente. También es una bonita prueba de que existe una dimensión en la que la música realmente prevalece sobre la fama y las lógicas del mercado.
– «Karen Don’t Be Sad» es una de las canciones más experimentales y menos conocidas de la discografía de Miley. ¿Por qué escogiste esta canción en vez de otra más conocida? ¿Qué encontraste en ella que te hizo querer interpretarla?
– Elegí este tema porque su letra me parece muy significativa y porque transmite una vulnerabilidad especialmente auténtica. Pensé que un nuevo arreglo para piano podría enfatizar su intimidad, poniendo en valor sobre todo el comienzo del estribillo, que para mí es el momento más bonito de la canción.
– La visibilidad puede abrir muchas puertas, pero también puede hacer que los demás construyan una imagen de ti antes de conocerte realmente. ¿Te preocupa que el público termine identificándote con esa actuación concreta de X Factor en lugar de descubrir todo lo que hay detrás de tu proyecto?
– Sinceramente, no me preocupa demasiado. Llevo más de dos años sin publicar mi música y estoy casi lista para volver a hacerlo. X Factor es una buena oportunidad para ponerme a prueba con las versiones de otros artistas, pero tengo muy clara la dirección artística que quiero darle a mi proyecto. Espero que esa dirección se transmita a través de los próximos temas que publique.
– Si miras hoy hacia la Clode que empezó a publicar sus primeras canciones, ¿Qué crees que ha cambiado más en ti: la forma de entender la música, la manera de relacionarte con los demás o la relación contigo misma?
– El último año y medio ha sido un periodo de grandes cambios para mí. En general, siempre me ha costado expresar mi emotividad, y eso también se reflejaba en mi música. En el nuevo álbum siento que estoy consiguiendo mostrar partes de mí que antes simplemente no lograban salir. Siento que estoy más dispuesta a desnudarme emocionalmente sin tener miedo. Ese cambio se percibirá en las canciones.
– Si dentro de diez años escucharas una canción que estás escribiendo ahora, ¿Qué te gustaría reconocer en ella y qué te gustaría que hubiera cambiado en ti para entonces?
– Me gustaría que una canción escrita diez años atrás se convirtiera en una especie de referencia de una etapa de mi vida, una forma de recordar cómo sentía las cosas y qué aspectos eran importantes para mí en aquel momento. Al volver a escucharla, querría poder reconocer a esa versión de mí misma, aunque entretanto hubiera cambiado. No sé exactamente qué me gustaría que fuera diferente: solo sé que querría seguir siendo coherente con lo que siento y pienso, incluso cuando eso cambie.
– ¿Qué te daría más miedo como artista: que tu música no llegara a tantas personas como te gustaría o conseguir que llegara muy lejos y sentir que, en el camino, has perdido parte de aquello que te llevó a empezar?
– Todavía estoy en una fase muy inicial de mi trayectoria: tengo que publicar mi primer álbum y me queda muchísimo camino por recorrer. Es una pregunta compleja, porque la fama siempre me ha dado miedo. Al mismo tiempo, sería inútil fingir que no me asusta también la posibilidad de que un proyecto en el que invierto tanto tiempo y energía no llegue a ser comprendido. Niccolò Contessa, de I Cani, escribe en la canción FBYC (Sfortuna): «Temo el éxito, pero nunca tanto como el fracaso; quizá por eso me paso la vida diciendo que no me importa»). En teoría, siempre he pensado que esa frase me representa bastante bien.
– Después de “Labile”, de tu paso por X Factor Italia y de lo ocurrido con Miley Cyrus, ¿Qué otros proyectos tienes en mente para el 2027?
– En este momento estoy trabajando en mi primer álbum y, más allá de los posibles lanzamientos de algunos sencillos, espero poder publicarlo en la primavera del próximo año. Es el proyecto en el que quiero concentrar todas mis energías en esta etapa.
– Muchas gracias Clode por compartir este rato con nosotros. ¿Algo que quieras añadir o que te haya faltado por decir?
– Muchas gracias a vosotros por las preguntas. Solo añadiría que me haría muchísima ilusión poder tocar algún día también en España. ¡Os mando un abrazo!