
El toque primigenio lleno de eclecticismo de Trötegalôpe
Solo hace falta un vistazo rápido para darse cuenta de que Trötegalôpe es un grupo muy difícil de encasillar. De primeras encontramos un contraste entre las guitarras abrasivas y el sonido crudo y directo de sus canciones con el poso sentimental del nombre de la banda, un homenaje de Chema Ruíz a su abuelo, veterinario de profesión. Pero sobre todo hay un toque primigenio lleno de eclecticismo. El resultado es una apuesta valiente que busca su identidad sin perder ni un ápice de personalidad.
Así, encontramos a una banda sin miedo alguno a la hora de presentar una colección de canciones valientes e impredecibles que tienen un aire diferente a todo lo conocido. Con influencias que van desde el pop electrónico de los años ochenta hasta sonidos funk y ritmos urbanos. Todo repleto de esa autenticidad antes mencionada, que no es más que el resultado de una marcada vocación experimental. Y que demuestran el buen hacer de la banda a la hora de componer, interpretar y grabar.
En su repertorio destacan canciones como «ES X TI / MÍ«, en la que Trötegalôpe habla de la permanencia, la elección y la constancia en el amor. Representa su faceta más luminosa y emocional. Surge como homenaje al padre de Chema, gran admirador del romanticismo clásico. A pesar de estar inspirada inicialmente en la familia, la canción evoluciona hacia un mensaje más universal: el de las personas que deciden permanecer al lado de alguien para construir una relación pese a las dificultades.
No obstante, no todo gira alrededor de las relaciones sentimentales. En las canciones de Trötegalôpe también hay espacio para reflexionar sobre la búsqueda de identidad, el ego, la libertad o la gestión de las expectativas. En «Carnaval» por ejemplo, la banda reflexiona sobre la delgada línea que hay entre el éxito y el fracaso, poniendo el foco en la obsesión por destacar. Mientras que en «QQTQ» hablan de todo el camino que necesitamos muchas veces transitar hasta darnos cuenta de quiénes somos.
La última de sus canciones lleva por título «El Gran Pulso». El tema funciona como una metáfora sobre la lucha de poder en una situación tóxica. Es una radiografía de la dependencia emocional. Profundiza en esas relaciones de pareja donde uno de los dos miembros intenta moldear, controlar y predecir los movimientos del otro. El deseo como arma de doble filo, es el motor que mantiene unidos a los protagonistas, pero también una herramienta de manipulación extrema peligrosa.