Guille Toledano, «En mis canciones nunca puede faltar la verdad»

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Guille Toledano, «En mis canciones nunca puede faltar la verdad»

«El Toledano» representa la unión de todas las etapas de Guille Toledano: el pasado ligado a sus años en la cocina, el presente que vive a través de estas canciones y el futuro que sueña y construye desde la música. Guille convierte experiencias, recuerdos y emociones en canciones que reflejan quién es y cómo entiende la vida. Es el espacio perfecto para contar su historia y dar forma a un universo en el que cada canción tiene algo que decir. Todo con una mirada cercana, honesta y luminosa.

– Hace apenas unos días que salió a la luz tu primer disco. ¿Qué ha pesado más, la ilusión de compartirlo o los nervios de descubrir cómo lo recibiría el público?

– No me ha pesado nada. Lo único que tengo son muchísimas ganas de que lo escuche la gente, y saber si lo van a disfrutar tanto como he disfrutado yo haciéndolo.

– El día que publicaste tu primer single dijiste que querías que fuera lo más sincero posible. Ahora estamos ante tu primer disco, ¿sigue siendo la sinceridad el principal motor?

– Desde luego que sí. Dentro de este álbum la sinceridad ha sido una de las cosas más importantes. Si tuviese que definirlo con una sola palabra te diría «verdad». Sinceridad y verdad son dos cosas que van muy ligadas.

– Siempre te ha dado vértigo la pérdida de intimidad que da la exposición pública, y aquí vas a pecho descubierto mostrando todas las etapas de tu vida. ¿Te preocupa que el público termine conociendo mejor las historias que cuentas en las canciones que a la persona que hay detrás de ellas?

– Eso forma parte de la vida de un artista. Al fin y al cabo dentro de una canción cuento lo que yo quiero y, en este caso, la gente me va a conocer un poco más desde dentro de las canciones, así que podría decirse que sí.

– “El Toledano” habla de lo vivido, de lo que está ocurriendo ahora mismo y de todo aquello que aún está por venir. ¿Qué parte del Guille de antes de entrar en Operación Triunfo sigue presente en estas canciones y qué parte de él ha cambiado?

– Sigo siendo la misma persona que antes, ese Guille que disfrutaba cantando y transmitiendo felicidad a la hora de cantar. Espero que siga siendo así durante muchísimos años.

– Si esas tres etapas pudieran sentarse juntas a conversar. ¿Qué le reprocharía tu pasado a tu presente y que le pediría tu futuro como deseo?

– Creo que jamás reprocharía nada a ninguno de los Guilles. Es la magia de la vida, equivocarte y ganar. Lo único que saco de todo esto es que los tres estarían de acuerdo en que estarían muy orgullosos de sí mismos. Todos, los tres.

– El pasado va ligado a tus años en la cocina. ¿Qué te ha enseñado esa etapa sobre la paciencia, el trabajo en equipo y la creatividad que ahora puedes aplicar a tu proyecto musical?

– Como has dicho, una de ellas es el trabajo en equipo, pero lo que más he trasladado de la cocina y del arte culinario a la música es la autoexigencia que me pongo. Soy una persona muy perfeccionista, ya me pasaba en la cocina y me pasa en la música.

– Si medimos las canciones de este disco en sabores. ¿Cuál dirías que es de las once, la que tiene el sabor más dulce y cuál es la que deja el regusto más amargo?

– La más dulce de todas sería «Ven y Báilame». De hecho, en la presentación que hice a los medios asigné a cada una de las canciones un plato, «Ven y Báilame» era un cupcake de arándanos con chocolate blanco y ralladura de lima que quedó espectacular. Y amargo, por relacionártelo a algo triste, podría ser «No ha dejado de llover» o «Viaje a Roma». Aunque el mensaje es bonito, me dejan un poco de regusto amargo la verdad.

– ¿Y qué ingrediente dirías que no podría faltar nunca en una canción de Guille Toledano?

– No puede faltar nunca jamás la verdad.

– El disco lo abres con “Ven y báilame”. ¿Es una declaración de intenciones de que lo mejor para disfrutar de este disco es dejarse llevar y olvidarse de todo durante unos minutos? 

– Desde luego que sí. «Ven y Báilame» es una verdadera declaración de intenciones para olvidarse de todo y disfrutar.

– En “El Toledano” hay tiempo para el amor, el desamor, las historias cotidianas, pero sobre todo para valorar las pequeñas cosas que tenemos, como la familia o el tiempo. ¿Cuál de estas once canciones te gustaría que fuera la que más conectara con el público?

–  Los números delatan que ha pasado eso con «Ven y Báilame» y «Ya no me avisas». La gente ha conectado muy bien con ellas, tengo ganas de ver cómo reciben «Bala Perdida» también.

– ¿Cuánto ha habido de valentía y cuánto de necesidad, en la decisión de Guille Toledano de hacer un disco tan íntimo y con tanta carga emocional?

– Ha sido más una necesidad. La necesidad de soltar y de sanar. Estoy muy contento con el resultado porque creo que lo he conseguido con este álbum.

– ¿Ha habido alguna canción que te haya costado especialmente terminar porque no encontrabas las palabras adecuadas para decir lo que querías?

– Sí, me pasó con «Viaje a Roma». Me costó bastante hacer esa canción la verdad. Fue un proceso muy bonito pero muy duro, muy duro.

– Hace poco fue el día mundial del cáncer de mama y eso nos conecta directamente con otra de las canciones de este disco, “Mil Mariposas”. ¿Qué ha cambiado en tu manera de ver la vida cuando de pronto te ves invadido por el miedo, la incertidumbre o la impotencia?

– No ha cambiado absolutamente nada. Este tipo de situaciones lo que hacen es hacerte un poquito más fuerte. Afortunadamente mi madre, que es para quien iba dedicada esta canción, está perfectamente. Esta canción también va para todas las mujeres que estén pasando por el proceso ahora mismo. Y para ellos también, no os olvidemos.

– Dicen que las canciones son el eco de las batallas que libramos en silencio. ¿Tienen también para ti ese componente catártico y terapéutico?

– Sí, desde luego que sí. La música ha sido la terapia siempre más grande que he tenido en la vida y eso que no eran mis propias canciones. Imaginaos ahora que las canciones son mías y canto vivencias de mi vida. Ha sido muy terapéutico.

– Desde el punto de vista del compositor. ¿Qué te parece más liberador a la hora de escribir una canción, hablar de algo que ya se ha superado o poner voz a una herida abierta que todavía duele?

– Me resulta más fácil hablar de algo que ya está superado. Pero a nivel de emoción, creo que cuando una herida no ha sanado y haces una canción sobre ello se vuelve algo más personal y más mágico.

– En la letra de “Bala Perdida” muestras tu lado más frágil y vulnerable. ¿Crees que estar perdido es necesariamente algo negativo o puede ser el primer paso para descubrir quién queremos ser?

– Una persona si está perdida tiene dos opciones, seguir perdido o que sea el primer paso para encontrarte. Cada una de las personas elige cuál es el camino, si seguir así o que sea la primera piedra para encontrar algo mejor.

– El estribillo de “Quédate Un Ratito” empieza diciendo: “Me faltó decirte”, si nos llevamos esa frase al disco, ¿hay alguna canción que hayas dejado guardada en el cajón por miedo a mostrar una parte de ti al público o sentir que te estabas desnudando o exponiendo demasiado?

– No, para nada. Todas las canciones salen directamente de mis entrañas y si alguna canción se ha quedado fuera no ha sido porque me haya dado miedo que la gente la escuche sino porque no cuadraba con el sonido del álbum y con el proyecto. Quién sabe si en algún futuro al final se acaben escuchando.

– Si pudieras sentarte a escuchar este disco con la persona que eras hace diez años, ¿Qué crees que le sorprendería más a ese Guille?

– Lo primero que le sorprendería es que el álbum y las canciones son suyos propios. Pero yo creo que lo único que estaría es muy contento porque habría logrado uno de los sueños de su vida que es hacer un álbum.

– Hace poco que ha comenzado la gira de “El Toledano”. ¿Qué elemento del universo de este disco te gustaría trasladar al directo para que el público sienta que entra realmente en tu mundo?

– La verdad. Es lo que va a hacer que la gente conecte del todo, tanto cuando escuche el álbum como cuando esté en la gira cantando las canciones conmigo.

– Hasta ahora en la gira de OT has estado rodeado siempre de tus compañeros. ¿Te da vértigo pensar en defender canciones con tanta carga emocional y hacerlo tú solo encima del escenario?

– No, no me da para nada vértigo. Tengo muchísimas ganas, siento mil mariposas en el estómago de hacer esta gira. Vértigo en este sentido creo que es una palabra, que puede ser bonita pero me suena más fea que otra cosa. Lo que tengo es mucha ilusión, y siento como si estuviese enamorado, es igual.

– Muchas gracias por dedicarnos este ratito. ¿Algo que quieras añadir o que te haya faltado por decir?

– Nada, muchísimas gracias por confiar en el proyecto. Espero que el álbum les encante y veros en cualquiera de las fechas de la gira. Ls mando un besito muy grande desde aquí.

 

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