
«Duermevela”, el viaje por las pesadillas de Farga
Desde que nos conquistara a todos en la tercera edición de Factor X, la carrera discográfica de Elena Farga se ha disparado como la espuma. La artista valenciana ha firmado con Universal Music y ha cambiado su nombre artístico a únicamente Farga, para darle más carácter e identidad a su proyecto. Su carta de presentación con la compañía será un EP compuesto por cinco canciones, o como ella ha preferido llamarlo «cinco actos», que darán voz a una auténtica historia de amor que no dejará indiferente a nadie.
Esta historia sentimental está basada en hechos reales. Las letras representan los sentimientos que se tienen cuando conoces a alguien y te enamoras de esa persona. Desde todas las caras y aristas posibles, donde ni todo es tan bonito, ni todo es tan malo. El primer adelanto de este trabajo se estrenó hace unos meses. Bajo el título de «Huyendo de la Realidad» Farga narraba una historia de superación y liberación. En ella plasma ese momento en el que estás dispuesto a hacer todo lo posible por alguien a quien tienes idealizado.
La artista valenciana presenta ahora el segundo capítulo de esta historia de amor, «Duermevela”. Al principio el tema adopta un estilo más calmado y una voz más reflexiva. Es ahí donde Farga encarna ese momento en el que te cierras y te niegas a avanzar tras haber conocido a alguien especial y mágico. Sin embargo, en un abrir y cerrar de ojos, la cantante nos baja a la tierra con un golpe de realidad y nos describe a esa persona mágica que también es nuestra debilidad y que con solo una mirada o una palabra caemos rendidos.
“Duermevela” se convierte en un viaje por los sueños más profundos y las pesadillas más miedosas de Elena Farga. Un episodio autobiográfico que describe un momento de caídas y subidas en una relación contradictoria e impulsiva. El lanzamiento viene acompañado de un videoclip en el que Farga y la bailarina Ana Alegre pasan del desprecio a las caricias, del recuerdo al olvido. Con metáforas visuales y un escenario sombrío, ambas representan ese estar y no estar, perdiéndose entre el reflejo de los espejos.