María Parrado, «Hay que manejar mucho la frustración y los miedos»

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María Parrado, «Hay que manejar mucho la frustración y los miedos»

Reconectar con el niño o la niña que todos llevamos dentro es la mejor manera de no dejar heridas del pasado sin cicatrizar. María Parrado ha viajado hasta su niñez para acercarse de nuevo a esa inocencia primigenia que tenía cuando era pequeña. El resultado lo ha plasmado en un disco que lleva por título “La niña que fui”. Simboliza un reencuentro con su esencia más pura: la ilusión, y un reflejo de hacia donde se dirige su madurez artística. En esta entrevista nos cuenta más detalles.  

Escucha la entrevista completa:

– Acaba de salir publicado tu nuevo disco «La niña que fui», ¿es tu trabajo más íntimo y personal hasta la fecha?

– En cada trabajo y en cada álbum te dejas la piel. Todos pecamos de decir que el último es el trabajo más especial, probablemente si escucho entrevistas de los discos anteriores diré lo mismo. Creo que cada uno tiene su sello y te acompaña en el momento personal en el que estás. Eso es lo que lo hace especial.

– Si tuvieras que elegir una de estas tres palabras. ¿Cuál dirías que es la que mejor define todo lo que has puesto dentro de este disco: valentía, corazón o melancolía?

– Melancolía. En este disco hay mucha nostalgia por volver a ese niño que fuimos. Es de lo que más hay, nostalgia y melancolía.

– Dicen que la nostalgia es una droga dura muy adictiva. ¿Qué ha significado para ti emocionalmente, volver de nuevo a tu infancia y a tus primeros pasos en la música?

– Ha sido como una especie de catarsis. La vida va demasiado deprisa y conforme vamos creciendo, van creciendo las responsabilidades y los problemas. Muchas veces he tenido, sobre todo ahora, la necesidad de volver a esa etapa de ir al colegio, a esas tardes de lluvia que recuerdo perfectamente con mi prima, estar cerca de la playa en Chiclana. Tengo como esa melancolía y ese querer volver.

– El título de este álbum, ¿es un mensaje para reconciliarte con tu pasado o va dirigido a todos aquellos que te siguen viendo como la niña que ganó La Voz Kids?

– Es un mensaje general y un mensaje también para mí, para recordarme que no debemos perder a ese niño que llevamos dentro, que es el que nos hace no juzgar lo que hacemos y vivirlo todo desde la ilusión.

– ¿Te ha costado mucho quitarte la coraza y mostrar tu lado más vulnerable en estas trece canciones?

– No, mi esencia a la hora de cantar es desnudarme y mostrar esa vulnerabilidad. No he tenido nunca problemas en transmitir, creo que es mi punto fuerte, la sensibilidad. Por eso, te diría que no me ha costado mucho.

– El otro día leí en un libro una que decía: “Somos las canciones que escuchamos”. ¿Qué porcentaje de esa niña que fuiste sigue presente en la María que está hoy aquí presentando su nuevo disco?

– Estoy en un intento de recuperar lo máximo posible de esa niña, porque es inevitable ir perdiéndola con el paso del tiempo. Sobre todo quiero volver a esa capacidad de juego, de no juzgarte a ti mismo. Eso es muy complicado.

– En la galleta del disco hay imágenes que hacen referencia a todos tus trabajos anteriores. Si tuvieras que quedarte con solo una imagen. ¿Cuál sería la más especial para ti?

– Hay muchas. Te te diría que Vaiana, porque ha significado mucho para mí. Esto nunca lo menciono en las entrevistas pero mi primer proyecto de doblaje fue Annie. Fue precioso, me hicieron una prueba y yo era súper tímida. En algunos aspectos lo sigo siendo, recuerdo que miraba a mi padre y le decía «no quiero». Al final solo hice el doblaje cantado por cuestión de tiempo, ya que si no perdía dos semanas de colegio. Me encantó la experiencia y me encantaría hacer también un doblaje hablado.

– No todo el mundo puede presumir de publicar su séptimo disco. ¿Cómo se consigue sobrevivir a siete discos en una industria tan complicada como la musical?

– No lo sé. Ahí me pillas, no tengo ni idea. Es verdad que hay que estar muy preparado psicológicamente y tener la terapia muy presente para dedicarse a este loco mundo de la música. Son muchas subidas y bajadas. De repente un disco lo puede petar y al siguiente tienes la presión de «¿y ahora qué hago?». No existe el éxito continuado, esto es una montaña rusa. La complicación está en saber controlar las emociones, para que la subida no sea tan grande ni la bajada tampoco.

– Hace poco dijiste en otra entrevista que cada vez sientes más respeto por el escenario. ¿No debería ser al contrario después de tantos años?

– Me estoy dando cuenta que no, que la cabeza tiene muchísimo poder. Los programas de televisión te dan un trampolín, una visibilidad que es impresionante, pero mantenerse es más complicado. Esa niña de repente tiene a 3.000 personas en cada concierto. Eso te hace creerte más artista y comerte el escenario, porque hay 3.000 personas viéndote. Con el tiempo se va diluyendo. En un formato piano voz casi ni me pongo nerviosa porque soy solo yo. Hace tres años me aterraba esa idea, pero ahora que lo he probado lo disfruto muchísimo, es como una charla con esas personas. En cambio, el formato banda me da un vértigo horrible. Al final aprendes que los miedos y las cosas que crees que tienes superadas de repente en algún momento de tu vida se tambalean.

– El secreto de “La niña que fui” ha sido dejar fuera del estudio tanto las expectativas como las pretensiones. ¿Hacer las cosas sin miedo te ha ayudado a aumentar la creatividad?

– Me ha ayudado a salir de mi zona de confort. La gente me tiene muy encasillada en las baladas. Yo sé que no hago solo baladas y este disco ha sido ir un paso más allá todavía, descubrir qué puedo hacer sin perder mi esencia, sin decir «esto no me representa». Las líneas te das cuenta que te las pones tú mismo.

– Hay un refrán que dice: “La vida comienza cuando termina tu zona de confort”. ¿Qué podemos esperar en la música de María Parrado a partir de ahora?

– La vida es una montaña rusa, da igual el trabajo y la persona que seas o en el momento personal en el que te encuentres. Hay días buenos y días malos que hay que ir llevándolos como se pueda. Este disco tiene melancolía, temas divertidos, profundos, amor, desamor. Es lo que solemos vivir en el día a día, yo buscaba mostrar esa línea.

– La primera vez que te subiste a un escenario tenías 8 años. ¿Cuántas cosas has tenido que sacrificar de pequeña para convertirte en la artista que eres hoy en día?

– No tengo la sensación de que haya sacrificado muchas cosas porque mi familia y mi primer manager tuvieron cuidado de que no me pasara eso. Me he perdido cosas por supuesto, como quedadas con amigos a las que yo no podía ir por estar en la otra punta del país haciendo un concierto. Pero no me pesa a día de hoy. He podido hacer los mismos planes de otros niños con el hándicap de que me paraban por la calle o que tenía que hacerme 10 fotos de camino al cine.

– Crecer no significa olvidar nuestros orígenes. ¿Seguir manteniendo la esencia y escribir siempre desde la honestidad es tu mayor virtud?

– No sé cuál es mi mayor virtud como artista. De pequeña no podía conectar con las letras y siempre me conectaba mucho más la música. Ahora conforme he ido creciendo y voy componiendo, siento que la letra y lo que estás contando es importante. Te diría que mi mayor virtud es tener esa sensibilidad que no sé de dónde nace, pero me sale. La música se mete dentro de mí y transmito lo que lo que siento a través de mi voz.

– Y en el polo opuesto. ¿Cuál es para ti el mayor enemigo que tiene un cantante hoy en día, la autoexigencia que nos imponemos nosotros mismos o el tener que hacer frente a lo frustrante que es la industria muchas veces?

Una mezcla de las dos. Ahora mismo te diría que la cabeza, ese pepito grillo que tenemos que ni siquiera es nosotros mismos. Estoy segura de que esto le pasa también a grandes artistas, yo imagino a Alejandro Sanz, por ejemplo, con la cantidad éxitos que tiene, que piense «a ver ahora con qué sorprendo». La incertidumbre de seguir vendiendo… hay que manejar mucho la frustración y los miedos.

– Una de las cosas que has querido transmitir con este disco es que nunca hay que perder la ilusión por lo que hacemos. ¿En algún momento has tenido ganas de abandonar y tirar la toalla?

– Sí y el que te diga que no te está mintiendo. Estoy rodeada de artistas que han pensado en dejar la música o hacer otra cosa completamente diferente. Tener las cosas claras desde pequeña es importante. Yo no me imagino mi vida sin música, pero haciendo referencia a esos 20 años me siento en mi crisis de los 30. Muchas veces te aburres de remar, forma parte no del artista sino de la vida de las personas.

– No todo ha sido un camino de rosas en este tiempo, ya que también has tenido que hacer frente a momentos muy duros como la pérdida de tu padre. ¿Sentir que la vida te puede cambiar en solo un instante, te ha hecho valorar más las pequeñas cosas?

– Si, pero se nos olvida muy rápido. La vida te pone situaciones muy fuertes delante que te hacen replantearte todo. Pero es muy fácil después volver a los problemas cotidianos, que no significa que tengan menos peso, ni mucho menos. El ejemplo lo tuvimos en pandemia, todos en ese momento decíamos cuánto hemos aprendido lo que significa un abrazo… pero pasado el tiempo se nos ha olvidado.

– Si te dieran la oportunidad de volver a los momentos más felices de tu infancia, pero a cambio tuvieras que renunciar a muchas de las cosas que has conseguido después, ¿aceptarías?

– Sí. Volvería de cabeza.

– Hace tres años, cuando presentaste “Conmigo”, nos dijiste que te costaba mucho darte prioridad. ¿Has conseguido encontrar el equilibrio entre mirar por ti y ayudar a los demás?

No, es muy complicado. Hay muchas maneras de darlo todo también te digo. En este disco, «Indispensable» por ejemplo, habla de sentir que muchas veces no estoy a la altura. Y sí que lo estoy, pero no puedo estar siempre, es imposible.

– ¿Estar lejos de casa es el precio más caro que estás teniendo que pagar por seguir en la música?

 Yo creo que sí y cada vez me pesa más. Madrid es la ciudad de las oportunidades, llevo desde 2019 aquí y sigo enamoradísima de la capital. Lo he hablado con compañeros que también son de fuera, sé que me queda mucho tiempo aquí pero estoy en ese mismo punto de necesitar estar en casa y con los míos.

– “Indispensable” está grabada únicamente a guitarra y voz. ¿Las canciones así de desnudas, son la manera más directa de llegar al corazón de la gente?

Eso nunca se sabe. Es mucho más importante el mensaje. Yo sola con el piano siento que no hay artificio, es una voz, un piano y una historia. Pero un tema cañero también puede conectar con el momento vital de la persona que lo está escuchando.

¿Es más fácil transmitir emociones cuando se está hablando de vivencias y experiencias propias?

– No siempre. En el disco de «Alas» tengo «Un milagro» con Antonio José, esa canción la escribió Luis Fonsi y a mi me llegó directa. Es una canción de amor aunque para mí tenía un mensaje completamente diferente, acababa de perder a mi padre y me conectaba con él. Las canciones de ahora son más personales, estoy en un punto en el que si me llega una canción para mi disco tiene que ser increíble para que entre.

¿Cuál sería para ti el sentimiento más difícil de plasmar en forma de canción?

 El miedo o la ansiedad. Nunca he hablado de salud mental por así decirlo como concepto que lo englobe todo. Y me apetece, es algo que nos achaca cada vez más a los jóvenes y a la sociedad en general. Vivimos en un mundo completamente frenético, con muchísimos estímulos y estaría bien hablar de ello.

“Me importa poco lo que el mundo diga” es una frase que hay en una de tus canciones, ¿es extensible también a la María artista a la hora de aceptar las críticas?.

– Ahora mismo no considero que esté expuesta a nivel mediático como lo estuve con doce años. Ahí recuerdo que sí hubo millones de críticas. No sé cómo las afrontaría ahora. Es duro que se inventen cosas de ti, hay que estar muy bien psicológicamente e ir a terapia para que no te afecten las barbaridades que dicen otros.

Seguro que a esa niña que fuiste también le gustaban los dibujos animados. ¿Qué significa para ti a nivel personal haber puesto voz a las canciones de Vaiana?

– Impresionante. Siempre me han dicho que tengo voz de Disney pero nunca en mi vida habría podido imaginar ser la voz de una película. 

En la película Vaiana desafía las normas para hacer caso a lo que dicta su corazón. ¿Es María igual de impulsiva a la hora de tomar decisiones? 

Soy bastante cabezona lo confieso. Cuando tengo algo claro voy a muerte con ello, pero también soy bastante fácil de convencer en el sentido de que me gusta pedir opinión. Así que se podría decir que soy impulsiva hasta cierto punto, he aprendido que prefiero equivocarme yo a que no salgan las cosas por no haberme hecho caso a mí misma.

En la letra de “tiempo al tiempo” dices “Ese lunes por la tarde que nada me iba bien”. En “Otros 90”, – “intentarlo negar siempre iba a salir mal” y en “Casualidad”, “Si algo acaba mal no es el final”. ¿Por qué tanta negatividad en este disco por pensar que las cosas tienen que ir mal?

De cara a los demás sí que puede que sea positiva pero conmigo misma, me pongo todos los escenarios catastróficos posibles. En realidad, decir que si algo acaba mal no es el final no termina de ser negativo, es como dejar la puerta abierta.

Ya para ir terminando la entrevista, 2025 está a punto de terminar. ¿Qué balance haces a nivel personal de todo lo que has vivido durante este año?

Una de las cosas que más ilusión me hace es que voy a acabar y empezar el año siendo estrella de oriente de Chiclana. ¿Qué balance hago de lo demás? He sacado el disco de mi vida, he viajado a Bogotá… es un balance precioso. También he aprendido que lo más doloroso y lo más bonito de la vida conviven en un mismo espacio. Es como un puzzle, no todo va a encajar, pero hay que saber disfrutarlo.

¿Qué otros proyectos tienes en mente para el año que viene?

Vienen muchas colaboraciones que me muero de ganas de sacar. También está en mis planes volver a Bogotá y seguir disfrutando de la vida.

Para poner el broche final, imaginemos que hay alguien que nunca ha oído hablar de ti, que no conoce nada de lo que hemos hablado en esta entrevista y que nunca ha oído tus canciones. ¿Cómo le convencerías para que se pare a escuchar “La niña que fui”?

Soy una persona que lleva luchando por esto desde muy pequeña. Todos tenemos sueños y quizás te apetezca escuchar la niña que fui por reencontrarse también con esa persona que fuiste en el pasado.

Muchas gracias María por compartir este rato con nosotros. ¿Algo que quieras añadir y que te haya faltado por decir?

 Ha sido una entrevista bastante completa y me lo he pasado muy bien. Tenemos muchos conciertos por delante, el 22 de noviembre vamos a estar en La Sala del Movistar Arena y tengo muchas ganas de veros a todos allí.

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