
Ruth Lorenzo, «Es necesario salirse del camino para saber quién eres»
Ruth es la versión más audaz y sin complejos de Ruth Lorenzo. Un proyecto con el que encuentra su hogar en la industria musical, después de una vida llena de escenarios, estudios de grabación, experiencias mediáticas y vivencias musicales. La primera parada del camino es «Blacksheep», álbum que adopta un sonido sin filtros que amplifica la poderosa voz de Ruth, creando experiencias memorables que honran el espíritu del rock. En esta entrevista nos cuenta más detalles.
– Nueva etapa, nuevo nombre artístico y un brillo en los ojos que no engaña. ¿Estamos ante la versión más empoderada de Ruth Lorenzo?
– Diría que sí, me siento muy feliz.
– La carta de presentación de este proyecto es “Blacksheep”, un título que deja poco lugar a dudas. ¿Ser diferente en una industria tan masificada como la musical, es para ti un defecto o una virtud?
– Para mí es una virtud, porque la diferencia está en la originalidad de cada uno. Cuando intentamos pertenecer al resto o hacer lo mismo que hacen los demás es cuando se complican las cosas.
– Musicalmente, este disco es una vuelta a tus orígenes y a la esencia del rock primigenio. ¿Se puede decir en este caso que la cabra siempre acaba tirando al monte?
– Totalmente, es la frase que digo literal. Diez años me ha costado volver a mí y darme cuenta de lo que estaba intentando hacer, cuando en realidad lo que me divierte es hacer justamente esto otro.
– En la presentación del disco dijiste que las once canciones que componen “Blacksheep” son las voces que suenan en tu cabeza. ¿Hasta qué punto necesitabas soltar todo lo que llevabas dentro?
– La honestidad con uno mismo y encontrar tu propia verdad es lo que te lleva a ser libre. Muchas veces echamos la culpa a las circunstancias que nos rodean, pero nosotros siempre tenemos la elección y el poder de elegir. Pero tienes que descubrir primero quién eres para poder elegir. Ha sido un camino interesante.
– El rock es también un poco la oveja negra de la industria, al menos para todas las emisoras de música comercial y también son minoría las vocalistas femeninas que lideran bandas de este género. ¿Es más atractivo el desafío cuantas más piedras en el camino hay delante?
– Para mí parece que sí. Es cierto esto que comentas. Por algún motivo yo no lo veo tan difícil, no sé si es porque lo miro desde dentro o desde mi propia identidad, y me ha sido más difícil adaptarme a otras cosas que a este momento. Todo es un reto, al final da igual por donde tires, adóptalo de manera fidedigna a ti mismo.
– “Blacksheep” salió publicado el día de Halloween. ¿Es el mejor conjuro para ahuyentar a los fantasmas y a la mala suerte?
– O para llamarlos, ¿no?. Se lanzó en Halloween y te voy a contar una fricada, a mí me encanta darle horóscopo a los discos. Este es Escorpio, como yo, a ver qué hace.
– Después de poner todas estas cartas sobre la mesa, ¿Cuál sería la mejor definición posible para “Blacksheep”: un salto de fe, un grito de rabia contenida o una catarsis personal?
– Creo que todas al mismo tiempo. En ese salto de fe siempre hay un grito de rabia contenida que te lleva a un cambio brutal en la vida. Es una conjunción de muchas cosas y está siendo realmente mágico.
– En “Blacksheep” hay momentos de duda, confrontación personal y aceptación, ¿Hay que escuchar el disco en orden para entender bien todo el proceso?
– Para mí sí, el orden ha salido de manera natural y tiene mucho sentido.
– “Este nuevo álbum lo presentas como un viaje de autodescubrimiento y desafío artístico. ¿Cuál es para ti de las once canciones el eje principal o la parada más importante de ese viaje?
– Es muy difícil. El disco es un viaje que empieza de una manera y termina de otra. ¿Cuál es el momento en el que te das cuenta?, no sabría decirte, porque siempre el primer paso es el más importante, pero llegar a la meta y mirar hacia atrás también. Pero hay una de las canciones que me divierte mucho cantar, que es «Don’t Break My Heart». Tiene ese grito desesperado en mitad de la canción y una crítica muy grande al sistema y a cómo hemos construido la sociedad. Esa canción es especial para mí.
– En Don’t break my heart” le cantas a la hipocresía de la sociedad. ¿Por qué es tan fácil ser hipócrita en este mundo y tan difícil reconocerlo?
– Cuando construyes algo a lo que has dedicado tanto tiempo, darte cuenta que estabas equivocado es más duro que mentirte. Creo que hemos construido una sociedad que está muy equivocada, sinceramente, y reconocerlo es un acto de mucha valentía que no todo el mundo está preparado a asumir.
– Si Ruth Lorenzo consigue triunfar con este estilo, ¿Cuántos de los que ahora te dan la espalda vendrían luego a besarte los pies?
– Ni idea y poco me importa, también te lo digo. Estamos ya componiendo el siguiente disco, pensando en los festivales de este verano, en cómo va a ser el directo, en volver al estudio de grabación… Todo lo demás me da bastante igual, solo quiero intentar superar lo que hemos hecho y ser feliz en el camino.
– ¿Es la autenticidad el bien más preciado que tiene este disco?
– Es muy auténtico desde el minuto cero. Montar la banda, el disco y darte cuenta que en la libertad de la improvisación, de dejarte llevar por el momento y por la energía de los demás, nacen canciones que están ahí esperando ser traídas a la realidad. Yo siempre lo decía cuando empezábamos la sesión: «Ahora mismo no hay nada, ¿Qué habrá al final del día?». Ese momento tan creativo es lo que hace que suene vivo.
– Einstein decía que las personas que siguen a la multitud no van a llegar nunca más allá de la multitud. ¿Debería todo el mundo recorrer su propio camino para encontrar su verdadera identidad?
– Es necesario salirse del camino establecido para saber quién eres. Vivir de lo más feo a lo más bonito, porque descubres todo lo que hay dentro de ti.
– “Blacksheep” está grabado en cinta analógica, ¿hacer las cosas sin filtros también en la producción ayuda a potenciar ese mensaje de autenticidad?
– Nosotros empezamos el proceso de la manera habitual: un día iba el batería, al día siguiente el bajista, luego los teclados y por último la voz. De repente, al oír las canciones habían perdido eso que vibraba en la sala de ensayo. Fue así como decidimos que tenía que grabarse en directo. Luego rizamos el rizo y nos dimos cuenta que necesitábamos que se quedase grabado en cinta analógica. Era la manera de que las canciones tuviesen esa garra que sentimos nosotros en el local de ensayo.
– Para Paul McCartney las imperfecciones del directo son las que hacen perfectas a las canciones de los Beatles. ¿Es también esa la magia de «Blacksheep»?
– Este disco es perfectamente perfecto.
– Ellos necesitaron hasta 67 tomas para grabar una de las canciones de su disco “White Album” y vosotros 160 en total para todo el disco. ¿Cuándo se decide que una toma es perfecta?
– Cuando vibra. No cuando es perfecta, sino cuando está viva. Cuando hay algo que se conjuga energéticamente y que de repente dices es esta.
– Hoy en día la música se consume con demasiada inmediatez. ¿Te da pena que luego la gente no valore todo el esfuerzo que hay detrás de sacar un disco como este?
– Estoy recibiendo mucho amor hacia cómo se ha hecho y la artesanía que lleva detrás. Yo pienso que la gente sí lo valora. Puede ser que la industria le quite valor porque están haciendo las cosas de manera diferente, pero el público no es tonto y hay mucha gente que si valora la música de verdad.
– Mucha gente que solo ve la fama querría tener tu vida y tú en cambio abres el disco diciendo “I hate my life”. ¿Por qué es tan difícil encontrar el equilibrio y tenerlo todo?
– No hay nada externo que te haga ser feliz. La felicidad viene desde uno mismo, y ser feliz no es la ausencia de tristeza. Ser feliz es aceptarte tal y como eres. Pretender ser otra persona o adaptarte para encajar en lo que te hace ser infeliz.
– El mantra de “Blacksheep” es “No estás solo y eres más fuerte de lo que crees”, ¿Es un mensaje de autoayuda para sobrellevar los malos momentos?.
– No está hecho con esa intención, pero supongo que en algún momento me pondré algunos de los temas del disco para arrancar.
– ¿Alguna vez te han dado ganas de dejarlo todo y tirar la toalla?
– Prácticamente todos los días me dan ganas de tirar la toalla. Es una conversación que tengo mucho conmigo misma… y siempre llego a la conclusión de que no la tiro. Ese diablillo bueno lo tengo ahí siempre conversando con el malo y por ahora va ganando la rebelde.
– Vamos a pensar en positivo. Si te dieran la oportunidad de volver atrás en el tiempo y revivir alguno de los momentos más felices de tu vida, ¿a qué momento concreto regresarías?
– A este disco. Es el mejor momento de mi vida ahora mismo. Poner el disco, escucharlo y sentir que soy yo. Me encanta.
– Antes de “Don’t break my heart” salió otra canción que se llamaba Oxytocin, ¿por qué se ha quedado fuera del disco?
– Esa canción ha sido la única que no se grabó en Real World. La compusimos más tarde, queríamos lanzarla porque sentíamos que pertenecía al discurso, pero no fue grabada de la misma manera. Sí en cinta analógica, sí en directo, pero si la escuchas puedes oír la diferencia con el resto. El proyecto de Ruth va a tener muchísimas canciones así, singles sueltos que no queremos dejar en un cajón pero que a lo mejor no pertenecen a un trabajo concreto. Las iremos sacando conforme nos vaya apeteciendo.
– Las que si están dentro del disco son “Sticks & Stones” y “The Game”, dos cantos a la rebeldía y en contra del abuso de poder, ¿El ser humano empieza a ser libre cuando aprende a decir no?
– Poner límites es muy importante. Te hace conocerte, saber lo que sí estás dispuesto a hacer y lo que no, sobre todo lo que no estás dispuesto a hacer. El sí lleva una connotación de prueba y error, pero el no es porque ya sabes lo que quieres y lo que no quieres. Poner límites hace que no entregues tu poder a nadie.
– No todo el mundo sabe aceptar esos noes. ¿Alguna vez te has sentido desplazada en la industria por mostrar ese carácter rebelde?
– No sé si desplazada, pero a lo mejor no escuchada.
– En “Blacksheep” no dejas títere sin cabeza y también disparas contra la toxicidad. ¿Por qué nos cuesta tanto salir de este tipo de situaciones a pesar de saber el daño que nos hacen?
– Los seres humanos tendemos a ser tóxicos. Nos gustan las cosas que nos hacen sentir y muchas veces te hace sentir más algo tóxico que algo lineal. Nos hemos acostumbrados a vivir así, necesitando dopamina o toxicidad. Otra vez es el engaño de la sociedad que hemos construido. Si silenciásemos todo ese ruido que hay alrededor, la gran mayoría de nosotros no elegiríamos cosas tóxicas para hacernos sentir vivos.
– ¿Cuál sería para ti el mayor enemigo al que se tiene que enfrentar un artista en su día a día, la autoexigencia, la frustración o la lucha de egos?
– Todo lo que dices ahí. Uno mismo es la mayor lucha que tienes. Tu conversación interna, ¿Soy suficiente? ¿Debería ir por este camino? ¿Deberían aceptarme por aquí? ¿Y si me equivoco?… Yo soy quien soy y no puedo hacer ciertas cosas, esa conversación interna es la que hay que poder silenciar para encontrarte.
– 2025 está a punto de terminar, ya para ir terminando, ¿Qué objetivos te has puesto por delante para el año que viene, te has fijado alguna meta?
– Lo que estamos haciendo la banda y el equipo es vivir el presente y tomarnos las cosas como van sucediendo en cada momento. Estamos preparando la gira, componiendo para el siguiente disco, descubriéndonos y simplemente tomándonos el momento para poder disfrutarlo todo de verdad.
– ¿Será Ruth la sorpresa de los festivales del 2026?
– Ojalá. Estamos llamando a puertas… a ver quién se atreve a abrirlas.
– Y una vez publicado el disco, ¿en qué momento profesional y emocional te encuentras ahora mismo, te sigues viendo como una oveja negra?
– Sí, me siento muy feliz de aceptarme tal y como soy y de haber encontrado un hogar en las personas que me acompañan. Al final no es un sitio, es la gente que camina contigo.
– ¿Algo que quieras añadir y que te haya faltado por decir?
– Estoy súper agradecida por todo el amor que está recibiendo «Blacksheep», el proyecto de Ruth y la banda. Me emociona porque siento que os gusta de verdad.