
Borja, «Cada uno de nosotros debe buscar su atanor en la vida»
«Atanor» es el título del nuevo álbum de Borja. Un EP de seis canciones que marca el trabajo más enfocado y emocionalmente transparente de su carrera. Construido alrededor de texturas acústicas, composición intencional y honestidad emocional, el proyecto explora el amor, la vulnerabilidad, la añoranza y la transformación en un momento donde parte de la cultura moderna impulsa la distancia emocional. En esta entrevista nos desvela todos los detalles que rodean a este lanzamiento.
Escucha la entrevista completa:
– Estamos escuchando de fondo la canción que abre tu último EP. ¿Cuál es la primera palabra que te viene a la cabeza al pensar en estas seis canciones?
– Nostalgia, pero nostalgia bonita.
– El disco es una declaración de intenciones ya desde el propio título, “Atanor”, una palabra que implica combustión interna. ¿Es un álbum escrito a modo de desahogo, de terapia o de catarsis?
– Es más terapia. También ganas de expresar y de transformar, como el Atanor, lo que uno lleva dentro en cosas bonitas como son las canciones.
– “Atanor” habla de las experiencias vividas, la incertidumbre, la ansiedad, las alegrías, las tristezas… ¿Tantas emociones caben en solo seis canciones?
– Cuando eres tan, melómano sensible y compositor como yo, sí. Me encanta escribir y lo haría, aunque no sacara música y no me pagaran.
– ¿Cuál sería para ti de todas esas emociones el eje central del disco?
– La nostalgia de añorar algo bonito y la parte bonita de añorar algo.
– Mucha gente que confunde la nostalgia con la tristeza. ¿Cuál de las dos es para ti más inspiradora a la hora de componer?
– Cada emoción tiene su cosa. En el punto de vida en el que estoy, estoy todo el rato positivo. No demasiado feliz, pero positivo.
– La premisa de Atanor es permitirte sentir. ¿Es la honestidad emocional el bien más preciado que tiene?
– Sí, y creo que hoy en día mola mucho expresarlo, vale la pena que todo el mundo sea capaz de sentir mucho.
– El focus track del disco es «Notre-Dame», una canción que habla de los desequilibrios emocionales en una relación. ¿Es la música el mejor altavoz para visibilizar este tipo de problemas?
– Es uno muy potente. La música es muy poderosa, a mí me emociona como nada y creo que a mucha gente también. Es curioso, porque tengo amigos que no escuchan música y otros que me dicen que escuchan música todo el día.
– ¿Abrir tu corazón tanto en canciones como esta, no es en cierto modo un poco peligroso, ya que estás enseñándole al mundo tu lado más frágil?.
– Hubo una época en la que me daba vértigo, sobre todo cuando empezaba. Una amiga me dijo que todos sentimos lo mismo pero que ella no sabía expresarlo. Le parecía muy loco que yo hiciera tangible un sentimiento que ella sentía. De repente lo que yo veía como vértigo, lo vi como fuerza y ya no me da miedo.
– Hace poco dijiste en otra entrevista que sin la guitarra te sientes un poco desnudo. ¿Es la soledad del cantautor uno de los retos más grandes a los que te enfrentas en tu día a día como artista?
– Seguramente sí, hay que vivir y abrazar la soledad.
– «Notre-Dame» explora la añoranza en una época de distancia emocional. ¿Por qué estamos más unidos en lo tecnológico pero cada vez nos sentimos más solos?
– Estamos todo el día con la pantalla, yo el primero. Hay que desconectar más, es lo que intento con este EP, mirar para adentro y sacarnos de las pantallas para sentir cosas.
– ¿Te da rabia que la gente se pase más tiempo en los conciertos grabando por el móvil que prestando atención?
– Seguro que yo lo hago también, es inevitable. La música en vivo es insuperable y aún no han hecho un teléfono que la grabe tan bien como tú la sientes.
– La temática de las canciones ha cambiado mucho con el paso de los años y ya se habla más de problemas de salud mental en las letras que de amor o desamor. ¿Estáis peor emocionalmente los artistas que hace algunos años o es que hoy existe más libertad para hablar de ciertos tabúes?
– Toda la vida hemos estado igual de mal pero ahora hay más conciencia, más información y más educación. Se habla más libremente, pero los problemas son los mismos.
– Todas las canciones de «Atanor» nacen desde la introspección. ¿Cuántas conversaciones contigo mismo has necesitado para transformar en canciones todo lo que te preocupaba?
– Muchas, sobre todo, de ver cómo buscar la forma de explicarlo de una manera diferente y no repetir las frases que escribo. Ha sido conversación interna y también musical, para tratar de mejorar.
– Transformar implica muchas veces saber aceptar el dolor para avanzar. ¿Has tenido tú también que cicatrizar heridas por el camino?
– Sí, cien por cien. Hay que entender con qué entras al Atanor y cuales son tus ansiedades y las cosas que te estresan para poder salir transformado.
– ¿Tú que sientes cada vez que te pones delante de una hoja en blanco a componer?
– Vértigo. Hay libertad y emoción de ver qué conseguimos transformar. También tensión de que a veces no sale lo que uno quiere.
– Dicen que la libertad empieza donde termina la zona de confort. ¿Hacer las cosas sin filtros y de una manera orgánica te ha ayudado a aumentar la creatividad?
– A mí sí, me va muy bien con la guitarra y voz, de una manera más orgánica.
– ¿Qué porcentaje de importancia le das tú al mensaje y a la letra en el éxito de una canción?
– Yo mucho, es mi forma de verlo, pero no está ligado. En mi caso le doy importancia al contenido y sobre todo, valoro que se haya trabajado la letra.
– ¿Y desde el punto de vista del compositor, cuál sería para ti el sentimiento o la emoción más difícil de plasmar en forma de canción?
– Paradójicamente sería hacer las cosas simples. Sonar fácil es muy difícil y hacer que la felicidad no te quede demasiado cursi, también.
– La canción que abre “Atanor” es “Encima de la mesa”, un himno al enamoramiento en su forma más intensa. ¿Es una manera de dejar claro desde el principio que a pesar de ser un trabajo introspectivo va a apostar por la luminosidad y la intensidad?
– Sí. Me gusta eso que dices porque he hecho un esfuerzo consciente en este disco para tener esa luz, ese positivismo.
– “Encima de la mesa” no es la única canción del disco que reivindica la belleza de las pequeñas cosas. ¿Seríamos más felices si valoráramos los abrazos tanto como las frustraciones?
– Total. Cada caso es diferente y hay mil motivos para estar triste, pero yo siempre lo digo, también hay muchos motivos para estar contento. Lo que pasa es que a veces nos pesan más los malos que los buenos.
– Dedicarse a la música es una de las cosas más sacrificadas que hay, ¿compensa el resultado con todas las cosas que hay que dejar atrás?.
– Sí, pero es verdad que es muy sacrificado. No te da tanto como tú le das salvo que tardes mucho, algo que es muy persistente. Incluso hay veces que no te da nada. Al final si estás aquí es porque lo haces por pasión y no te queda otra.
– ¿Cuál es el mayor desafío al que te enfrentas en tu día a día como artista, la inseguridad, la necesidad de aprobación externa o la autoexigencia a la que nos sometemos muchas veces nosotros mismos?
– Todo lo que has dicho es real. Uno de los mayores desafíos que yo he tenido como artista es la confianza en mí mismo, porque cuando nadie confía en ti, estás empezando y no todo va como tú quieres es difícil. Ahí es cuando tienes que hablar contigo mismo y saber que si es tu sueño tienes que ser fiel a él.
– Dicen que soñar es gratis, ¿Qué objetivos te has puesto por delante con este disco, te has fijado alguna meta?
– En verdad muchas. Algunas no se dicen porque son divertidas solo para uno mismo. La realidad es que mi meta es hacer el mejor proyecto que pueda. Ya tengo dos discos, este será parte del tercero, y estoy siempre en la búsqueda de la perfección, que por otro lado no existe. Pero me estoy acercando cada vez más.
– ¿Eres de los que sienten envidia sana al ver a otros artistas cumplir sus sueños o eso te hace pensar que son viables y te anima a seguir intentándolo?
– Supongo que ambas. Hay situaciones que dices, me gustaría hacer eso. Y otras en las que te alegras por la gente. No soy nada envidioso en el mal sentido de la palabra. De normal motiva mucho ver al de al lado conseguirlo.
– Hoy en día la música se consume con demasiada inmediatez. ¿Te da pena que no se valore el esfuerzo que hay detrás de sacar un disco como este y que las canciones se conviertan en algo de usar y tirar?
– Sí. Me podría expandir mucho con esto. Hay mucha música, cosa que es genial, pero el consumidor no está tan pendiente de escucharla.
– Un atanor transforma metales comunes en otros más duraderos, como el oro o la plata. ¿Podría servir como dardo a esa inmediatez con la que se consume ahora mismo todo?
– Ojalá. Para mí el atanor es una imagen de que cada uno debe buscar su atanor en la vida, ya sea una persona, un lugar, un espacio o una forma… entrar en él con tus cosas y transformarte en la mejor versión de ellas
– Las seis canciones de “Atanor” se mueven en esa línea fronteriza entre el pop y la canción de autor. ¿A ti donde te gustaría más que lo ubiquen?
– Justo donde se mueve, en esa línea fronteriza. Hay mucha etiqueta, donde parece que el cantautor tiene que ser político y reivindicativo y que el artista pop tiene que bailar. Yo elegiría el pop, pero es alma cantautor la mía.
– Tres minutos de música equivalen a años de recuerdos. ¿Qué recuerdo te gustaría que le quedara a la gente después de escuchar alguna de las canciones de este disco?
– Eso que has dicho me gusta mucho, es una buena frase. Me gustaría que les traiga nostalgia, recordando cosas bonitas que les hayan pasado con esa media sonrisa de decir que felices estábamos ahí. Ese mirar atrás.
– Cercano, sensible, nostálgico y soñador son palabras que definen tu propuesta artística. Si tuvieras que decantar la balanza eligiendo solo una, ¿Cuál dirías que es la que más te representa?
– Soñador, así es como vivo.
– Y en una época en la que la tendencia es imitar todo aquello que funciona, ¿ser auténtico y honesto a la hora de escribir es un acto de valentía o de inconsciencia?
– Ni una ni otra. Si haces música para ti y la música que haces te emociona y te hace feliz, ese el camino, porque al final la vas a defender tú en el escenario. Si haces algo que no es para ti y lo haces porque crees que va a pegar, y luego no pega, el precio a pagar es muy alto, porque no estás contento y encima no ha pegado.
– ¿Crees que es imprescindible tener un sello de identidad propio que te haga desmarcarte de todo lo conocido para acabar triunfando en la música?
– Es muy importante. Y más hoy en día donde parece ser, en cierto modo, que la prioridad no es la música, sino es el marketing alrededor.
– Si tuvieras que destacar algo de ti que te haga especial. ¿Cuál dirías que es ese elemento diferenciador que te hace ser diferente de cualquier otro artista que podamos encontrar en el mercado?
– En una época veloz e inmediata, donde la gente va más a por la canción fácil, yo intento mantener esa letra profunda, esa melodía antigua dentro del pop.
– En redes sociales has dicho que una de las canciones más especiales para ti de este disco es “100 Boleros”, ¿Qué tiene de especial esta canción?
– Muchas cosas. Me gusta el concepto de haber estado en el tiempo esperando a esa persona. Me gusta que la canción solo tenga dos pistas, una de voz y otra de guitarra, nada más. Y me gusta porque es el outro del disco y la intro de otra cosa que vendrá.
– En 2023 te nominaron al Grammy Latino por tu primer disco, ¿genera más presión ese tipo de reconocimientos a la hora de componer por tener que estar a la altura en las siguientes canciones?
– Supongo que sí, en el sentido de que siempre quieres superarte, mejorar y volver a ese lugar donde has estado a gusto. Es muy bonito que te reconozca gente de la industria por tu trabajo. No da presión, pero quizá en un 20% sí.
– ¿En qué dirías qué más ha evolucionado personal o profesionalmente el Borja de aquel primer disco, respecto al que está hoy aquí sentado presentando este nuevo EP?
– A nivel musical y a nivel compositor soy otra persona. Ese disco es una prueba de todo lo que he ido aprendiendo, buscando y depurando. Si en 2023 viera este proyecto estaría orgulloso, porque creo que soy mejor compositor.
– ¿Cambiarías algo de lo vivido en todo este tiempo?
– Habiendo visto todo sí, porque dices, aquí podía haber hecho esto… Todos cambiaríamos cosas a mejor, pero también es parte de la vida no poder cambiar y aprender.
– Y una vez tenemos el disco ya publicado, ¿Qué otros proyectos tienes en mente para este año?
– Nos vamos de gira con Cadena Dial a cantar las canciones del EP en vivo. Y luego esta es la parte 1 de Atanor y va a venir la parte 2 después del verano, de cara al año que viene. Entonces a seguir escribiendo y trabajando.
– Muchas gracias Borja por compartir este ratito con nosotros. Te deseamos toda la suerte del mundo en tu proyecto musical. ¿Algo que quieras añadir y que te haya faltado por decir?
– No. Ojalá les guste el EP, es importante desconectar de tanta velocidad que vivimos y pararse a escuchar letras. A mí es algo que me cuesta mucho, salir a andar, poner el modo avión, escuchar música y desconectar.