
Soraya, «Lo que te hace único es ser fiel a ti mismo»
Tras 21 años consolidándose como una de las voces más reconocibles del pop nacional, Soraya abre una nueva etapa en su carrera con un disco que combina ritmos bailables, letras inspiradoras y una producción cuidada al detalle. «Ilumina» no es solo una colección de canciones: es una declaración de intenciones. Cada tema conecta con momentos vitales, experiencias personales y mensajes que reflejan una artista más segura de sí misma. En esta entrevista nos cuenta todos los detalles.
Escucha la entrevista completa:
– Tu último disco lleva como título “Ilúmina”, ¿Cuál es la primera palabra que te viene a la cabeza al pensar en estas doce canciones?
– Luz, por eso justamente le puse ese título. Ilúmina es ese brillo que emana una persona cuando está feliz, cuando es coherente con lo que siente, con lo que piensa, con lo que hace. El álbum es mágico, transmuta las energías, es pura luz.
– El álbum llega acompañado de una nueva imagen visual que refuerza el concepto del disco: brillar incluso en los momentos más complejos. ¿Estamos ante la versión más empoderada y fortalecida de Soraya?
– Cada vez que he querido decir que estoy en el mejor momento siempre ha llegado otro completamente diferente. Pero sí, estoy ahora en un momento de mucho empoderamiento, ya no solamente como artista, sino también como empresaria de mi propio sello discográfico, dirigiendo mis videoclips, las historias de los videoclips, todo lo que tiene que ver con el álbum, la imagen… No hay manera más bonita de empoderarse que tener el control de tu proyecto y ponerle toda la energía.
– “Ilúmina” habla de reconstruirse, de mirarse sin filtros y de encontrar luz incluso cuando todo parece apagarse. ¿Cuál de las 12 canciones sería para ti la parada más importante de este viaje emocional?
– «Soy real». Esa canción es como mirarse al espejo y hacer una autoafirmación de quienes somos. En mi caso yo me di cuenta de quién soy en este momento presente, por lo que he pasado, lo bueno y lo malo. Lo acepto y trato de seguir construyendo.
– El álbum empezó a construirse en unas condiciones emocionales no muy buenas. ¿Han sido estas doce canciones una especie de salvavidas para ti?
– Lo son, sí. Yo siempre las declaro como plegarias. La gente cree en el Universo, en Dios, se agarra a la fe en muchos momentos malos de la vida. A mi las canciones son las que me han salvado en esos momentos. Están para mandar mensajes o sacar nuestras emociones y yo necesitaba escribir algunas de ellas, para localizar y cantar mi propia historia. Eso me ha hecho transmutar las energías que tenía.
– Has llegado a definir a este disco como “egoísta”, en el sentido más íntimo y sincero, por ser un trabajo creado para ti misma. ¿En qué momento exacto de la composición de estas doce canciones te miraste al espejo y dijiste: he vuelto a brillar?”
– Creo que cuando fui capaz de expresarme a través de las canciones. Cada una de ellas me hacía salir poco a poco de esa oscuridad. Y cuando terminé las doce, sentí que estaba liberada de esa historia. Obviamente no había todavía superado todo, pero sí me sentía más liviana, porque había sido capaz de comunicarlo. La gente tiene que entender que a veces lo difícil es hablar sobre ciertas cosas. Poder componer estas canciones con todo lo que conlleva, darle una producción, un sentido, un ritmo, es fácil. Pero la letra ha sido muy difícil. A veces no me salían las palabras.
– En la letra de “Fénix” dices frases como: ”el dolor ya no quema al arder“. ¿Se pueden llegar a cicatrizar heridas emocionales tan profundas?
– Sí cicatrizan, pero están ahí en la piel y no se van a borrar nunca. Pero lo que dolía en un momento luego te hace sentirte orgulloso de ese aprendizaje.
– ¿Cómo consigue uno abstraerse de todo el dolor para dar forma a un trabajo tan luminoso como este sin que se note que estás roto por dentro?
– No te abstraes. En el arte en general tienes que abrirte en cuerpo y alma y ser sincero. Uno se siente vulnerable, pero yo creo en la responsabilidad que tenemos los artistas con nuestras obras. Si tienes que llorar, llora. Yo he cantado canciones de este álbum llorando y eso hay que permitírselo, porque lo que le realmente le llega al público es cuando nota que el artista se ha dejado la piel ahí.
– Inicialmente “Ilúmina” se iba a llamar “Dos mundos”, ¿Por qué decidiste cambiarlo de nombre?
– Porque no hay dos mundos, solo hay uno. En principio el concepto del álbum iba a ser el pop y el dance. Iba a separar las canciones y lo iba a hacer mucho más purista, con otra imagen. De repente dije, es mi mundo, mi vida y lo tengo que mezclar. «Iconismo», «Soy Real» e «Ilúmina», las tres historias están entrelazadas, el final de las canciones es el inicio de las siguientes, pertenecen todas a un mundo.
– El lanzamiento de “Ilúmina” coincidió con la celebración de tu vigésimo aniversario en la música. ¿Cómo se consigue aguantar tanto tiempo en una industria tan complicada como la musical?
– Yo creo en las carreras de fondo. Lo difícil en estos tiempos es vivir de lo que te gusta toda la vida. En mi caso, veintiún años no es moco de pavo, como se suele decir. Mi energía ha ido siempre en trabajar, sorprender al público, reinventarme… En cada álbum, en cada single, en cada uno de mis videoclip hay una verdad. Los artistas tenemos que ser muy consecuentes con lo que sentimos. Ser auténticos. Cada uno de nosotros tenemos algo que nos hace diferentes. Y hay que apoyarse en eso, porque el mercado es muy grande, lo que te va a hacer único es ser fiel a ti mismo.
– ¿Sigues manteniendo la ilusión del primer día cuando te subes a cantar encima de un escenario?
– Y los nervios. Lo que pasa es que cada etapa me la tomo como un reto y la siento desde otro sitio. Reinventarse es muy importante. Cuando uno se reinventa tiene otra energía, conecta con otra parte de uno mismo y ahí es donde nace la ilusión.
– ¿En qué dirías que más ha cambiado musicalmente la Soraya que lanzó “Corazón de Fuego” hace 20 años de la que está hoy aquí sentada presentando su último disco?
– He cambiado en muchos aspectos y me ha venido muy bien también, la libertad de que me dejaran construir. Me acuerdo de mi primer álbum, eran 14 canciones cada una de su padre y de su madre. Había flamenco, pop, dance. Fue necesario jugar y coquetear con muchos estilos para luego darme cuenta de que lo que me gusta es la música de baile electrónica, los sonidos ochenteros, los sintetizadores…
– Una de las cosas que más ha cambiado en estos 20 años es la manera de consumir canciones. ¿Te da pena que las canciones se hayan convertido en algo de usar y tirar?
– Depende de lo importantes que sean en la vida. Yo siempre creo que las canciones son banda sonora de mucha gente. Y no creo que las cifras que se ven muchas veces en las plataformas digitales demuestren realmente la importancia de ese tema. Yo, como te digo, me reafirmo cada día en que hay que centrarse en formar parte de esa banda sonora de la gente y menos en loas reproducciones que dictamina el mercado. Lo importante son los sentimientos, las conexiones humanas, volver a conectar con el origen de lo que somos.
– Frente a esta inmediatez, tú te has tomado tres años para dar vida a estas doce canciones. ¿Hacer las cosas sin filtros ni pretensiones ayuda a aumentar la creatividad y a sacar lo mejor de nosotros?
– Tener tiempo es muy necesario, también vivir experiencias en la vida y tener 21 años de carrera. Todos son factores que van sumando y que ayudan a que cuando uno se pone delante de un álbum hay cosas que ya sabes por dónde empezarlas. Yo suelo componer siempre empezando por la letra. Y luego cuando la tengo, voy a por la producción. Los videoclips los hago también junto con la letra, imagínate… casi al principio de todo ya sé cómo quiero los planos. Es fuerte. Y al final, toda esa experiencia facilita que lo veas más claro. También depende del momento vital que te pille ese álbum, he tenido álbumes muy difíciles y otros que han salido mucho más rápido.
– Dicen que la música es la mejor manera de vivir en libertad sin hacer daño a nadie. ¿Tú cómo definirías lo que sientes cada vez que te subes encima de un escenario?
– Yo conecto con el propósito que he traído a este mundo. Sé que es muy filosófico, pero cuando canto siento que he venido para hacer esto. Hay mucha gente que el sueño de su vida es ser periodista, cuidar niños o ser médico. Yo he venido a cantar. Y cada vez que me subo al escenario y canto, estoy levitando. Me siento poderosa, me hace transformarme, conecto con la esencia de quién soy. Claro que sí.
– Después de más de dos décadas en la industria, ¿Te queda algún sueño por cumplir?
– Cuando empecé me preguntaban cómo imaginaba mi carrera. Ante lo desconocido, uno nunca puede contestar. Se pueden tener sueños, expectativas… pero la vida me ha sorprendido tanto, que esta pregunta que me haces no sabría contestártela ahora tampoco, porque aún hay muchas puertas abiertas. Y estoy absolutamente segura que dentro de un tiempo esta mujer que te está hablando hoy en día no es la misma. Va a sentir la necesidad de dar un vuelco a su carrera, a su sonido, a su imagen. Y crecerá desde otro punto de partida con una energía diferente.
– ¿Cambiarías la libertad creativa que tienes ahora mismo por cumplir alguno de tus sueños?
– No cambio nada de lo que tengo. De hecho dejé de estar en grandes discográficas por deseo propio, porque no me daban la importancia que merecía mi trabajo. Y creé mi propio sello discográfico, aún sabiendo que iba a ser muy complicado y que iba a haber puertas que se iban a cerrar. Pero me sigue compensando el hecho de tener la libertad de componer, de cantar con quien yo quiera, de trabajar con el productor que yo quiera. Sinceramente, no me gusta lo que veo en el mercado. Creo que cuando dos artistas se unen tienen que hacerlo desde la admiración y no desde un papel firmado por una discográfica por los intereses económicos. El arte es tan emocional que cuando dos artistas no tienen feeling, eso no brilla y se nota. La gente lo ve.
– ¿Cuándo consigue un artista ser completamente libre, cuando aprende a decir que no o cuando deja los miedos aparcados en un cajón?
– Qué difícil es decir no. En este mundo en el que no abundan las oportunidades, porque somos tantos, decir no a un proyecto cuesta, porque a veces cuando cierras una puerta ya no se vuelve a abrir más. Pero es importante también afrontar sin miedo todo lo que viene, confiando en un futuro prometedor. Yo todo eso lo refuerzo con la fuerza interior que tenemos todos. Si no hubiese sido porque era la primera que creía en mí misma, hubiese dejado mi carrera en muchos momentos.
– Dicen que tres minutos de música equivalen a años de recuerdos. ¿Qué recuerdo te gustaría que le quedara a la gente después de escuchar estas 12 canciones?
– Me encantaría que la gente me recordara por tener la capacidad de hacerles cantar y bailar, que son dos terapias en una y eso no lo puede hacer cualquiera. Cuando estoy en escena junto con mi equipo nos dejamos la piel y sentimos desde la verdad, no desde el marketing. Yo todos mis proyectos los hago con la verdad.
– Este ha sido ya tu octavo disco. ¿A medida que pasan los años, se va siendo cada vez más exigente y perfeccionista con las canciones, o llega un punto en el que la sencillez acaba ganando la batalla?
– No creo en las fórmulas, creo en la necesidad de comunicar. Yo cuando me pongo a componer no estoy pensando en tácticas. Lo primero es ser capaz de ponerme delante de la historia que he vivido, porque no me invento las historias, las vivo. Y a veces no es fácil, el punto de partida es lo más difícil de todo.
– Te has definido en más de una ocasión como una persona muy perfeccionista y cabezota. ¿Es la autoexigencia un buen aliado para mejorar o puede llegar a ser el peor enemigo de un artista?
– Tiene de todo. Es bueno ser perfeccionista pero con límites, porque las obsesiones no son buenas. Ahora, también creo que el público merece grandes proyectos, buenos videoclips y un cuidado del producto físico. Hay artistas que decidimos sacar nuestro producto, invertir un poco más de dinero, y eso, dice mucho del artista. Podríamos quedarnos ese dinero para nosotros en nuestro bolsillo, pero decidimos reinvertirlo y darle al público lo mejor.
– En una de tus canciones, “Heaven Knows” invitas a la reflexión. ¿Cuántas conversaciones contigo misma has necesitado para entender que las respuestas no estaban en los demás sino en tu interior?
– Eso lo he tenido claro siempre. En este álbum solo no, en el anterior y en el anterior del anterior. Desde el principio, incluso en los castings de Operación Triunfo. Yo llegué a esos castings por una necesidad de romper con la vida que estaba llevando. Y creo que en mi vida he sido bastante sensata y coherente con todo lo que he hecho. No hay cabos sueltos, todo lo que hago lo hago de corazón.
– Madonna definía la música de baile como un espacio ritualista donde el movimiento sustituye al lenguaje. ¿Se pueden expresar sentimientos igual de profundos con una canción dance, que por ejemplo con una balada?
– El baile es una terapia y si encima está acompañada de una letra que te inspira, imagínate lo poderoso que puede llegar a ser. Y lo digo en cada concierto y ya te lo he dicho también en esta entrevista, son dos terapias en una. La gente cuando sale a la pista del baile es capaz de cantar a grito pelado, con los pulmones, pero también la capacidad de moverse y de liberar el cuerpo es magia pura.
– Nuevo de las doce canciones tienen un potente videoclip detrás. ¿Qué importancia tiene la parte visual en tu proyecto a la hora de potenciar el mensaje de las canciones?
– Toda. Estamos en tiempos donde todo nos entra por el ojo. A veces escuchas una canción y no conectas, pero de repente ves el vídeo y dices, me voy a parar a escucharla. Yo tengo seguidores que me han empezado a seguir por mi corte de pelo. Estamos viviendo tiempos de un marketing visual muy importante.
– ¿Cuál de esos nueve videoclips sería para ti el más especial por la historia que lleva detrás o por el proceso creativo que ha tenido?
– Yo creo que «Ilúmina». No solamente refleja parte de este álbum homónimo, la canción habla de cómo he sido yo durante 21 años de carrera. Se me ve vestida de una guerrera que va por las montañas subiendo, bajando, corriendo. Representa todos estos años, los escenarios intrépidos, desconocidos, peligrosos, afables, de disfrute también. Al final se trata de eso, del camino y de mi carácter guerrero.
– Einstein decía que las personas que siguen a la multitud no van a llegar nunca más allá de la multitud. Antes has mencionado lo importante que es para un cantante tener un sello de identidad propio. ¿Es la autenticidad el bien más preciado que tiene puede Soraya como artista?
– Soraya como artista, como persona y todos los que me estáis escuchando en este momento. Ser auténtico es el valor más preciado que tenemos.
– Apenas quedan tres meses para que termine el año. ¿Qué proyectos te quedan aún por delante para esta recta final del 2026?
– Hay que seguir poniendo a bailar a la gente. Vamos a hacerle un guiño a mis 20 años de «Ochenta’s», un álbum que me ha dado muchos momentos bonitos. Y vamos a sacar un tema que nunca fue single, que se llama «Bolero». Le hemos hecho una producción nueva, un videoclip nuevo, hemos regrabado la voz… Mucha gente joven que no conoce la canción conectará con los años ochenta. Y llegado Navidad vamos a sorprender con un villancico, pero no es un villancico cualquiera, forma parte de una película que se presentó en el Festival de Málaga, se llama «120 minutos» y tiene a Macarena Gómez como protagonista. A mí me parecía un reto porque nunca he cantado un villancico en mi carrera. Y probablemente no lo haría si no fuera para una película.
– Y mirando hacia un futuro un poco más lejano, ¿Qué tendría que pasar musicalmente en 2027 para que dijeras al terminar, ha sido un buen año?
– Seguir permitiéndome tener la creatividad y la salud que tengo ahora mismo para poder seguir haciendo música. Tengo que vivir para nutrir esas canciones que van a salir. De hecho el año que viene ya tengo dos preparadas para principio de año, tendré que grabar los videoclips, terminar las producciones. Prometo que voy a seguir haciendo bailar a la gente y seguir transmutando la energía de la gente.
– Hace poco dijiste que estabas escribiendo un libro sobre la historia de tu familia, ¿verá la luz próximamente?
– Me centré tanto en el álbum que aquello lo tengo parado. Es algo que me lo estoy tomando con calma, llegaré a él y lo terminaré cuando corresponda. Y es una pena, porque es un libro muy interesante. Pero yo siempre digo que en los tiempos de Dios hay que confiar. De momento quiero bailar y hacer bailar.